En una nueva emisión de Modo Fontevecchia , por +Perfil , Radio Perfil (AM 1190), el sociólogo Carlos Waisman, analizó la contundente derrota de Donald Trump en las elecciones de medio término de Estados Unidos , donde el oficialismo perdió el control de ambas cámaras del Congreso. El especialista explicó que el resultado respondió a un voto de repudio por la inflación, el encarecimiento de la nafta derivado de la guerra con Irán y las redadas migratorias del ICE, al tiempo que evaluó cómo este revés debilita la proyección presidencial del vicepresidente J. D. Vance y fortalece al secretario de Estado, Marco Rubio.

Carlos Waisman es sociólogo por la Universidad de Harvard y especialista en política comparada con enfoque histórico. Desarrolló la mayor parte de su carrera como profesor e investigador en la Universidad de California en San Diego, donde actualmente posee el estatus de profesor emérito de Sociología y Estudios Internacionales. Ha dictado cátedra y realizado investigaciones en instituciones del más alto nivel, como Yale, Stanford, Notre Dame, la Universidad Torcuato Di Tella y la Universidad del CEMA (UCEMA). 

Era obvia la pregunta de ¿Qué es lo que realmente pasó ayer en los Estados Unidos?

Básicamente lo que esto señala es un repudio generalizado hacia el gobierno de Trump y una posibilidad muy concreta de que en las elecciones presidenciales, de aquí a dos años,  ganen los demócratas. Naturalmente nadie puede predecir lo que puede pasar en dos años. Ahora, hay dos rasgos de esta victoria demócrata que permiten que en la prensa norteamericana se use el término "terremoto" para describirla. Primero el hecho de que una victoria de este tipo no es muy usual y en segundo lugar, que no solo se trata de una ocurrencia no muy común sino que tiene una magnitud muy grande. Le doy los datos: Es común que el partido del presidente en ejercicio pierda escaños en la cámara de representantes en las elecciones de medio término, sin embargo que pierda control cuando lo tenía es algo que no sucede muy a menudo, desde la segunda guerra mundial sucedió en un tercio de las elecciones de medio término. Pero en los últimos 50 años pasó solamente 3 veces. Ahora, lo que es mucho más inusual es perder el control de las dos cámaras. Eso sucedió, desde la Segunda Guerra Mundial, solamente en el 20% de las elecciones de medio término, y solamente dos veces en los últimos cincuenta años: le sucedió a Bill Clinton en 1994 y a George Bush hijo en el 2006. De modo que esto no es algo que ocurra muy frecuentemente. Pero lo que es asombroso es la magnitud de la derrota republicana. Según las estimaciones, la ventaja demócrata —no en los escaños, sino en el voto general— ha sido del 13%, que es la mayor diferencia a favor de uno de los dos partidos en los últimos cincuenta años. De modo que no solamente es algo que no ocurre muy a menudo, sino que además ocurrió de manera especialmente contundente.

Carlos, hasta ahí los datos. Yo le pido una interpretación: lo que fue derrotado, el terremoto de ayer, lo que se cayó, ¿es Donald Trump persona o son las ideas que él significa?

Bueno, mi impresión —y de nuevo, tenemos muy pocos datos— es que este fue un voto de repudio a Trump. Más específicamente, a tres aspectos de las políticas de Trump. Primero, la inflación, que es bajísima para estándares argentinos —creo que la última estimación que vi es 3,7% anual—, pero a la que la gente no está acostumbrada en Estados Unidos. Pero, en segundo lugar, hay un precio en particular que es extraordinariamente sensible en Estados Unidos, que es el precio de la nafta. Desde que comenzó la guerra de Irán, el precio de la nafta aumentó alrededor del 40%, que es una diferencia muy grande para el presupuesto usual de las familias, especialmente las de clase trabajadora, por lo que es imposible no notarla. Esto se suma al repudio a la guerra de Irán, que es una guerra en la cual Trump embarcó a los Estados Unidos sin nunca explicar las razones o los objetivos de la guerra; o peor aún, lo que hacía era plantear cada día un objetivo distinto, de modo que no se entiende qué es lo que Trump busca en esta guerra. Y en tercer lugar, para un grupo específico de la población, las acciones de la policía de frontera, ICE, causaron un repudio generalizado. O sea, una cosa es cuidar las fronteras —porque ICE sería el equivalente de la Gendarmería en la Argentina— y otra cosa es andar por las calles cazando inmigrantes ilegales y deportándolos de inmediato. Básicamente, la mejor manera de entender este repudio a Trump es ver los tres grupos que abandonaron a Trump con mayor impacto. Uno es el que era el núcleo central de su apoyo, y lo sigue siendo: la clase trabajadora blanca. Lo que se llama clase trabajadora en el mundo de las encuestas en Estados Unidos es la población sin título universitario, que es algo así como la mitad del electorado. La clase trabajadora blanca apoyó a Trump hace dos años: dos tercios votaron por Trump. Ayer, según las estimaciones que tenemos —que son estimaciones serias del NORC, el National Opinion Research Center de la Universidad de Chicago—, bajó de dos tercios a un poco más de la mitad. Un segundo grupo que abandonó a Trump es un segmento de la población joven. La población joven, los menores de 30 años, en general votaron demócrata: en el 2024 solamente un tercio votó a los republicanos, pero de un tercio hace dos años pasaron a poco más de la cuarta parte ayer. Y un tercer grupo son los votantes hispanos, que en el 2024 casi la mitad de ellos habían apoyado a Trump y en este momento es alrededor de un tercio. Pero lo que es importante entender es que este voto de ayer no fue un voto programático a favor de los demócratas: fue un voto de repudio a Trump. Y es útil, para ver lo que se viene, tener en cuenta que el Partido Demócrata está fragmentado ideológicamente y sin un liderazgo unificado. La fragmentación ideológica creo que se conoce: una mayoría del partido es centrista o de centroizquierda moderada y hay una minoría en ascenso, que se denominan progresistas o socialistas, que es mucho más radicalizada. De modo que no es una oposición programática a Trump por parte del electorado.

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Queda claro que la derrota de Trump no significa que las ideas del Partido Demócrata, que no son unificadas, hayan vencido. Pero quería volver sobre la hipótesis de si las ideas que encarna Trump fueron vencidas. Porque usted menciona fundamentalmente la guerra —ya que el aumento de la nafta es el resultado de la guerra— y la política migratoria. Los dos candidatos que se suponía que podían suceder a Trump representando estas ideas, el vicepresidente J. D. Vance y el secretario Marco Rubio, propulsan estas ideas. Es decir, si lo que se está es en contra de las consecuencias de la guerra en Irán y de la actitud un poco más violenta respecto a los inmigrantes, bueno, no solamente Trump representaba estas ideas, sino parte principal de su gabinete.

Pero hay diferencias importantes entre Vance y Rubio, y hay que tomarlas en cuenta. Porque J. D. Vance representa el ala MAGA del Partido Republicano, o sea, es la gente que trajo Trump al Partido Republicano, que son nacionalistas blancos —es un poco curioso hablar de nacionalismo étnico en un país multiétnico como Estados Unidos, pero Vance ha expresado esta ideología muchas veces— y es aislacionista en materia de política internacional; o sea, Vance se opuso a la guerra de Irán. Por otro lado, Rubio es un republicano convencional, pero de la variedad que se llama neoconservadora. Los neoconservadores son republicanos convencionales en el sentido de que tienen una propensión mayor que el sector MAGA a respetar las instituciones, la Constitución, a tratar cortésmente a los adversarios, negociar con ellos, etcétera. Pero los neoconservadores, que estaban en ascenso en el gobierno de George Bush hijo, están orientados hacia la participación activa en la política internacional, no son aislacionistas. Y tienen una propensión a elegir aliados sobre la base de afinidades ideológicas, no en términos de criterios puramente estratégicos, como sería el caso de los realistas en política exterior. Es por eso que la lucha contra Irán, la alianza con Israel y la relación con Europa son privilegiadas por Rubio, y la relación con Europa en particular es una diferencia muy pero muy grande con Trump y con Vance. Fíjese que en relación con la guerra de Ucrania, por ejemplo, no hay duda —porque lo ha dicho muchas veces— de que Rubio está fuertemente a favor del apoyo a Ucrania y la oposición a Putin; no es el caso de Trump y mi impresión es que tampoco es el caso de Vance. Estamos hablando de gente bastante distinta ideológicamente. Mi impresión es que en el mercado de las candidaturas para el 2028, luego de estos resultados de ayer, las acciones de Vance, que es el heredero natural de Trump, se han debilitado. No estoy seguro de lo que va a pasar; nadie puede predecir lo que va a pasar en los próximos dos años, naturalmente, pero está más débil hoy que hace dos días, digamos. Y las acciones de Rubio posiblemente están en ascenso. O sea, una de las cosas que podrían pasar es que el sector convencional del Partido Republicano se agrupe alrededor de Rubio y lo presione para que presente su candidatura. Pero Rubio ya ha dicho que si se presenta Vance, él no va a presentar su candidatura. No sabemos qué puede pasar en los próximos dos años.

¿Puede ser también que sectores del Partido Republicano no trumpistas, a partir del resultado de ayer, recobren fortaleza y haya una interna en la que inclusive ganen sectores que no estén ni cerca de Vance ni cerca de Rubio, más corridos al centro, si se pudiera decir de alguna manera?

Sí, fuera del sector MAGA, Trump tiene control sobre el resto del Partido Republicano sobre la base del miedo. O sea, el objetivo central de los legisladores es ser reelectos, ¿no es cierto? Y Trump amenaza con plantarles competidores en las primarias si se oponen a él. Pero la gran mayoría de estos republicanos convencionales, en su fuero interno, no apoyan a Trump. De modo que va a haber fuerzas centrífugas operando en el Partido Republicano. Mi impresión es que en su mayor parte se tratará de fuerzas centrífugas subterráneas, de las que no nos vamos a enterar, digamos, pero que de ahora en adelante es muy posible que Trump tenga que empezar a negociar con la mayoría republicana para obtener su apoyo.

Carlos, hablábamos con un analista hace unos instantes allí en Estados Unidos y nos planteaba esto que usted decía: que dentro del Partido Demócrata es una minoría la socialista, la más radical de izquierda, y que la mayoría del Partido Demócrata es de centro; y que, independientemente de candidaturas exitosas de estos sectores más radicalizados, el Partido Demócrata entre derecha e izquierda prefiere derecha —y que por lo tanto derecha en el Partido Demócrata implica centro—, y que paralelamente en el Partido Republicano la derrota de Trump también va a correr al partido de vuelta hacia el centro, por lo que podremos encontrarnos en 2028 con que la extrema polarización que se produjo últimamente se reduzca, para bien de la salud política de Estados Unidos y del mundo. ¿Le resulta plausible esta consideración?

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Sí, me parece plausible, pero tenemos que tener en cuenta que hay poderosas fuerzas estructurales que crean una masa de votantes disponibles para el populismo de derecha. Estoy pensando básicamente en las consecuencias de la revolución tecnológica, las que hubo y las que se vienen, frente a las que hay una aprehensión muy pero muy grande en grandes sectores de la sociedad. Hay grandes sectores de la sociedad que se sienten inseguros, o bien porque experimentaron movilidad social descendente en las últimas décadas por la contracción del empleo manufacturero, o bien porque tienen miedo de experimentarla. Y eso va más allá de la clase trabajadora: eso incluye a grandes sectores de la clase profesional. Eso crea las condiciones como para que aparezcan nuevos Trumps. O sea, Trump no inventó MAGA; Trump tuvo la capacidad, la habilidad, digamos, para convertirse en el representante de estos sectores. Eso es lo que ha logrado hacer. Y mi impresión es que la aparición de nuevos Trumps en el futuro es una posibilidad muy concreta.

Carlos Waisman, delicioso su análisis. Muchísimas gracias por estar acá.

Muchas gracias.

LP