De Marine Le Pen a Cristina Kirchner: paralelos de ambos casos y la revancha de las tobilleras
¿Latinoamericanización de la política europea o cambio de época? El exembajador Carlos Pérez Llana analiza el complejo escenario judicial francés, la contradicción de una campaña electoral bajo control electrónico y las inevitables reminiscencias con el tablero político argentino.
En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el exembajador Carlos Pérez Llana analizó la encrucijada de la líder de la Agrupación Nacional, quien tras perder en los tribunales enfrenta un dilema moral: "Le Pen en su momento había dicho que jamás haría una campaña con una tobillera. Lo que no puede tolerar es esta contradicción", explicó el diplomático, trazando además una línea sobre los juegos de herencia política que resuenan en el peronismo al advertir que, ante el ascenso de su joven delfín Jordan Bardella, "hay una especie de juego diabólico ahí" donde "es mejor que perdamos y no que ganemos con Bardella".
Carlos Pérez Llana es doctor en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de Rosario, reconocido por su análisis sobre geopolítica y conflictos globales, vinculado históricamente a la Unión Cívica Radical. Ocupó diversos cargos de relevancia en el gobierno argentino. Fue embajador en Francia. En la Presidencia, designado por el presidente Fernando de la Rúa, cumplió funciones entre los años 2000 y 2001. Además, se desempeñó como subsecretario del Interior durante la presidencia de Raúl Alfonsín. También ejerció como director para América Latina dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.
Perdón por la tendencia que tenemos los periodistas es tratar de simplificar y comparar, pero, con su licencia, le pido que nos ayude a comprender si existe alguna posibilidad de comparar lo que está pasando con Le Pen, en el que la Justicia le reduce el tiempo de inhabilitación, con el mismo pedido que hay en la Argentina. Algunos juristas consideran inconstitucional que haya una inhabilitación de por vida en el caso de la expresidenta Cristina Kirchner, porque lo que la ley proponía era que fuera por un tiempo determinado. Y la idea de que Le Pen va a ser candidata con tobillera, cosa que por momentos amenaza el propio peronismo. Se dice que la Argentina es el país más francés fuera de Francia.
Hasta Foucault aquí se enseña como filósofo de cabecera. Más allá de estas similitudes, los chalecos amarillos, hasta el fútbol podríamos decir, y la actitud por momentos antinorteamericana, no sé si hay un punto de comparación entre lo que está pasando con Le Pen y lo que podría pasar con Cristina Kirchner. Nadie mejor que usted, que conoce Francia como pocos y, al mismo tiempo, es argentino y tiene su experiencia de embajador, para ayudarnos a comprenderlo.
Yo no me voy a meter en el tema argentino, en la estructura jurídica que gira alrededor de la expresidenta. Porque no soy especialista en derecho en la Argentina y sí puedo ayudar a entender lo que está pasando en Francia. Primero, porque es muy importante; en segundo lugar, porque Francia es importante en el mundo de hoy. Pero todavía, a pesar de ser una potencia mediana, lo que está haciendo la señora Le Pen es, como ha perdido en apelación, quiere ir a casación.
Y ella, en su momento había dicho que jamás haría una campaña con una tobillera. Ese es un problema, digamos, moral para ella, porque dijo una cosa y es probable que lo tenga que hacer si quiere ser candidata. La discusión es muy fuerte, y lo que yo creo que origina este debate, además de todo el planteo jurídico, es que es muy probable que el oficialismo francés, si no encuentra un candidato, ella pueda alcanzar el gobierno; o si no, un candidato que es Bardella, un hombre muy joven, muy poco especializado y que tiene cierta imagen de simpatía, y que, paradójicamente, puede llegar eventualmente a sacar más votos que ella.
Lo que ella defiende es mantener el control sobre su partido, y si puede ser candidata y puede llegar, mejor. Lo que no puede tolerar es esta contradicción entre haber dicho que jamás iba a participar en una campaña con una tobillera, y es probable que si quiere ser candidata lo tenga que hacer. La pelea es entre apelación, donde perdió, y casación, donde tendría que acudir.
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Las comparaciones parecen ser cada vez más posibles. Obviamente se trata de ideologías exactamente opuestas, pero además hay un candidato joven que podría sacar más votos que ella. La reminiscencia con Kicillof parece casi imposible no hacerla. Usted lo que dice es que va a haber un giro en Francia, que definitivamente el partido Le Pen gane las elecciones y conduzca al país.
Puede ser. Yo creo que el espacio de la derecha tiene un solo candidato, que fue el primer primer ministro de Macron. Se llama Édouard Philippe, es el intendente de Le Havre, que es una ciudad de puerto francés importante, y es un tipo que está jugando ahora con una especie de título: "tenemos que rescatar lo que fue la ambición de De Gaulle". Lo último que está diciendo es que estamos en un momento De Gaulle. El momento De Gaulle es el momento donde De Gaulle decide enfrentarse en Francia con los sectores que pactaban con el nazismo y decide irse a Londres en su momento, con una gran soledad. Me parece que es probable que la señora Le Pen tenga más chance de ganar con Bardella que ganar sola. El problema es que si gana Bardella, ella no llega. Hay una especie de juego diabólico ahí.
¿Qué significaría que Le Pen o el partido de Le Pen finalmente encabece el gobierno francés?
En primer lugar significaría la presencia de una derecha autoritaria y poco afecta a lo que puede llamar uno el derecho y la tradición histórica de Francia. Es un personaje autoritario, un personalismo; yo diría es un populismo, para usar una categoría que dice mucho y no dice nada. Y además es un personaje, ella y su padre, que recordemos la frase de su padre para él: lo que habían sido los campos de concentración nazis habían sido "un pequeño detalle". Ahí hay una tradición familiar. Yo no diría nazi, pero que lo miró al nazismo con simpatía y que de la misma manera se anotaba en un espacio que en Francia lideró un militar que pactó, que se llamó Pétain.
Me parece que la llegada de ella significaría, primero, un triunfo para Rusia. Históricamente el partido de Le Pen ha sido financiado por derivados de Moscú, sobre todo el sistema financiero. En segundo lugar, no es una partidaria de la integración europea, al contrario, siempre ha hablado mal. Y en tercer lugar, es una persona que, de llegar, me parece que en política exterior terminaría de romper lo que queda de la OTAN. Por eso que creo que esta es una elección muy importante para Francia, para Europa y para lo que uno puede llamar todavía el mundo occidental.
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Usted decía "yo no soy un experto jurídico y no quiero comparar con la Argentina", y volviendo a mi pregunta originaria sobre no sé si las similitudes de Argentina con Francia o los deseos... Borges decía que los argentinos éramos italianos que hablábamos español, educados por los ingleses y queríamos ser franceses. Digo, más allá de nuestro deseo, ¿hay cierto paralelismo en esta competencia entre la política y la justicia? Que de hecho lo vemos en otras partes del mundo, o sea, Trump peleándose con la Corte Suprema. ¿Cómo se podría explicar desde el punto de vista más institucional el conflicto entre lo que sería el Poder Ejecutivo, o candidatos al Poder Ejecutivo, y el Poder Judicial?
Creo que en el caso particular de Francia la señora Le Pen ha tenido actitudes muy ambiguas, porque de alguna u otra manera es una estructura familiar. Ella, por ejemplo, tiene una interna con una nieta de su padre. Con esto le quiero decir que es un personaje que no se lo puede comparar con nadie: ni ella, ni a su padre, ni a su familia. Es una expresión de cierta derecha francesa que por primera vez puede llegar al poder. Ahora, paradójicamente, si usted habla por el tema de la Argentina, yo tengo la impresión que Bardella sacaría más votos que ella. Y esto ella no lo puede tolerar. Estoy convencido que en el alma de la señora Le Pen hay una partícula que dice que es mejor que perdamos y no que ganemos con Bardella.
¿Esto dice algo de cierta decadencia europea y en particular de Francia?
Desgraciadamente, sí. Yo no digo decadencia en el sentido de algo que se derrite y que no es más de lo que fue. Digo pérdida de poder, en primer lugar. Y en segundo lugar, lo que sí digo es que hay una devaluación estratégica de Europa y de Francia en particular. Si este deterioro ocurriera en Francia, para Europa sería mortal, porque dentro de toda Europa, gracias a Francia y en menor medida a Gran Bretaña, en el mundo estratégico todavía es una potencia militar.
En el caso que el lepenismo ganara, ese pilar estratégico -que incluye misiles, que incluye submarinos nucleares, que incluye todo lo que puede ser una estructura estratégica global superior a la británica; superior porque es autónoma, este fue el proyecto de De Gaulle cuando él se rompe y se va de la OTAN- me parece que esto consagraría la devaluación estratégica de Europa. Porque Europa en materia de defensa no existe sin el poder militar francés.
RM/ff
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