DSA: El partido marxista que gana elecciones en el centro del capitalismo
Con casi 130 mil miembros, la organización crece y disputa el poder en Estados Unidos. El fenómeno Mamdani y el avance del socialismo en el país de Trump.
Si tuviésemos que hacer un ranking mundial de los hechos y fenómenos políticos más determinantes del mundo, sin duda la última victoria de Trump se encontraría en el primer lugar. El presidente norteamericano forja un mundo con la fuerza de sus misiles, aranceles y declaraciones beligerantes. Trump sumió al mundo en una incertidumbre permanente y nadie parece saber qué será del futuro. Sin embargo, hay otro fenómeno contradictorio que pasa por debajo del radar de buena parte de los analistas políticos: el crecimiento exponencial de un partido socialista de tradición marxista que se opone a Trump, reúne cientos de miles de miembros y logró ganar, nada más y nada menos, que la alcaldía de Nueva York con Zohran Mamdani: los Socialistas Democráticos de América (DSA), por su acrónimo en inglés.
Cuando se analiza el crecimiento de esta organización, se observa que realmente rompe todos los récords de afiliación política de los últimos años, sobre todo en una década en la que la participación militante en partidos políticos es minoritaria. Entre 2015 y la actualidad, el DSA pasó de 6.000 integrantes a casi 130.000.
«DSA ofrece un abanico de enfoques estratégicos para combatir el capitalismo. Ya sea reparando las luces de freno de tus vecinos, organizando una huelga de alquileres en tu edificio o luchando por el control público de la energía eléctrica, una cosa está clara: juntos somos más fuertes», dice un texto interno que ilustra de qué tipo de organización se trata: un partido lleno de partidos.
Además, el DSA funciona como el ala izquierda del Partido Demócrata. Es decir, si el DSA es un partido lleno de partidos más pequeños, también es un partido dentro de un partido más grande. Una verdadera matrioshka política, llena de complejidades, con una concepción ideológica definida que convive con un extraordinario pragmatismo y una voluntad de poder real.
Como decíamos, dentro del DSA coexisten diferentes tendencias que generan un paisaje político plural y dinámico. Primero, está el ala moderada, que busca un trabajo de masas con enfoque en la clase obrera y una relación pragmática con políticos progresistas dentro del Partido Demócrata y el movimiento obrero. Está representada por grupos como Groundwork y el Socialist Majority Caucus.
En segundo lugar, hay un ala de extrema izquierda que rechaza las estrategias liberales y se alinea con un antiimperialismo más radical, incluyendo críticas hacia aliados tradicionales y el apoyo incondicional a ciertos bloques antiestadounidenses. Entre sus grupos se encuentran Estrella Roja y Fuentes de la Revolución. Este bloque tiene las posiciones más delirantes; inclusive, hay miembros que apoyan a Maduro y al régimen de Corea del Norte.
Entre ambos existe un grupo marxista de centroizquierda que intenta combinar el trabajo de base en la clase trabajadora con la construcción de un partido socialista independiente, promoviendo la lucha de clases. Entre sus expresiones se encuentran Pan y Rosas, Reforma y Revolución y el Grupo de Unidad Marxista, aunque dentro de estas agrupaciones hay diversidad y tensiones respecto de sus relaciones con las otras alas.
Se trata, entonces, de un conjunto de militantes sueltos y grupos que acuerdan una política para que el DSA dispute con el establishment demócrata y este trate de vencer a los republicanos. Todo un dominó político que moviliza a miles de militantes y activistas. ¿Cuál es el resultado de todo esto?
Desde 2014 hasta la actualidad, la organización pasó de 6.000 miembros a 130.000 y ha respaldado con éxito más de 300 victorias en contiendas internas. Este desempeño electoral se ha materializado en la elección de más de 250 miembros y candidatos respaldados en diversos niveles de gobierno. La representación abarca desde un núcleo clave en el Congreso federal, con figuras de alto perfil como Alexandria Ocasio-Cortez y Rashida Tlaib, hasta más de 70 legisladores en asambleas estatales y más de 120 autoridades en concejos municipales y alcaldías de ciudades principales como Chicago y Nueva York.
La gestión de Mamdani
La evaluación de la gestión de Zohran Mamdani en la alcaldía de Nueva York combina logros en áreas clave de su plataforma con serias objeciones sobre su viabilidad económica y una marcada polarización política.
Entre los aspectos positivos, la ciudadanía valora el avance en la agenda del costo de vida, destacando la expansión del cuidado infantil universal, el congelamiento temporal de los alquileres y la inversión para lanzar programas piloto de supermercados de propiedad municipal en zonas vulnerables.
Su administración mantuvo un respaldo favorable entre su base electoral, integrada principalmente por jóvenes, inquilinos y familias trabajadoras.
Esto se traduce en mediciones de opinión pública que, si bien muestran matices según la metodología de cada consultora, convergen en un saldo inicial positivo. La firma Emerson College Polling, en alianza con PIX11, registró un 43 % de aprobación frente a un 27 % de rechazo y un 30 % de encuestados en posición neutral. Al mismo tiempo, un 65 % apoya su propuesta de gravar a las altas rentas. La consultora Marist Poll ubicó el respaldo a su gestión en un 48 %, con un 30 % de desaprobación y un 23 % de indecisos, evidenciando una división geográfica en la que el apoyo supera el 54 % en Brooklyn y Manhattan, pero cae al 30 % en Staten Island. Por su parte, un relevamiento de la Universidad de Suffolk reportó una valoración del 57 % de aprobación general y señaló que un 61 % considera que su desempeño ha superado o igualado las expectativas iniciales.
Por el contrario, los sectores críticos, encabezados por el sector financiero, los grupos corporativos y la oposición conservadora, cuestionan fuertemente sus propuestas de financiamiento mediante el aumento de impuestos a las grandes empresas, advirtiendo que podrían ahuyentar la inversión y debilitar la economía local. Del mismo modo, analistas políticos e instituciones independientes señalan la insostenibilidad fiscal a largo plazo de mantener servicios públicos totalmente subsidiados sin aportes estatales o federales de mayor escala. También cuestionan el impacto de la polarización ideológica que su figura genera en la gobernanza de la ciudad.
Quiénes son los candidatos del DSA para las próximas elecciones
Los principales referentes y candidatos vinculados a los Socialistas Democráticos de América (DSA) comparten trayectorias marcadas por la labor de base, el activismo sindical y sus orígenes en la clase trabajadora.
La figura más prominente es Alexandria Ocasio-Cortez, nacida en el Bronx en el seno de una familia de origen puertorriqueño. Tras graduarse en relaciones internacionales y economía, debió trabajar como camarera y bartender para ayudar a su madre a evitar el embargo de la vivienda familiar tras el fallecimiento de su padre. Su inmersión en la política se consolidó como organizadora territorial y participante en movilizaciones contra megaproyectos energéticos en reservas indígenas. Esto la llevó a dar el salto a las urnas y convertirse, en 2018, en la mujer más joven en ser electa al Congreso de Estados Unidos por el Distrito 14 de Nueva York, escaño para el que actualmente busca renovar su representación en la Cámara de Representantes.
Otra de las voces centrales es Rashida Tlaib, la mayor de 14 hermanos e hija de inmigrantes palestinos radicados en Detroit. Tlaib fue la primera persona de su familia en graduarse de la escuela secundaria y obtener un título universitario. Posteriormente, se formó como abogada enfocada en la defensa comunitaria y laboral. Tras años de activismo contra la contaminación ambiental provocada por grandes corporaciones en barrios obreros, hizo historia en 2018 al convertirse en una de las dos primeras mujeres musulmanas en ingresar al Congreso estadounidense. En estas elecciones, se postula para continuar representando al Distrito 12 de Míchigan en la Cámara Baja.
En la renovación de candidaturas se destaca Claire Valdez, una organizadora sindical y defensora de los derechos de los inquilinos nacida en Texas. Valdez posee doble ciudadanía por su pertenencia a la nación indígena Ysleta del Sur Pueblo y trabajó en empleos de servicios antes de liderar procesos de negociación colectiva para trabajadores universitarios con el sindicato UAW. Tras haberse desempeñado en la Asamblea Estatal de Nueva York, compite en estas elecciones como candidata a la Cámara de Representantes por el Distrito 7 de Nueva York.
A este grupo se suma Darializa Ávila Chevalier, una organizadora comunitaria afrolatina e investigadora en el sistema de defensa pública. Hija de inmigrantes dominicanos y militante sindical, Ávila Chevalier centró su labor en la justicia penal, el acceso a la vivienda y los derechos laborales. Actualmente, compite por una banca en la Cámara de Representantes por el Distrito 13 de Nueva York.
Todas estas historias grafican la impronta del recambio generacional dentro de la DSA, donde las candidaturas no emergen de carreras políticas tradicionales, sino de la experiencia directa en las demandas sociales y la organización territorial.
Similitudes y diferencias con la izquierda argentina
Si bien los militantes del DSA tienen un armazón ideológico más similar al del Frente de Izquierda, su táctica política se asemeja más a la de Patria Grande, de Juan Grabois, o a la de la organización rosarina Ciudad Futura, que fue a unas PASO contra el resto del peronismo en la zona y salió victoriosa. Juan Monteverde, referente y candidato de este espacio, manifestó su acuerdo con la táctica del DSA en reiteradas ocasiones.
El Frente de Izquierda no tiene ningún acuerdo con la táctica del DSA de disputar hacia adentro del Partido Demócrata. De hecho, los cuatro integrantes de este espacio tienen grupos y partidos hermanos en Estados Unidos que se encuentran por fuera del paraguas del socialismo democrático.
Probablemente, acá haya un límite para figuras como la de Myriam Bregman, dirigente del PTS en el Frente de Izquierda, que se niega a formar un frente con el resto de la oposición para derrotar a Milei y disputar hacia el interior de esta alianza, a través de las PASO, por ejemplo.
Más allá de estas discusiones, lo verdaderamente relevante es que no todas las novedades políticas son por derecha y que, hasta en el centro imperialista del capitalismo, hay un auge del socialismo democrático.