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Editorial de Jorge Fontevecchia

Día 876: Qué significa que Myriam Bregman sea la política con mejor imagen del país

El crecimiento de la dirigente del Frente de Izquierda empieza a reconfigurar el mapa opositor y redefine su rol frente al avance de Javier Milei. A esto se suma la posible división del voto y su impacto sobre una alternativa al oficialismo, que tensiona al peronismo y a la izquierda.

DÍA 876: QUÉ SIGNIFICA QUE MYRIAM BREGMAN SEA LA POLÍTICA CON MEJOR IMAGEN DEL PAÍS
DÍA 876: QUÉ SIGNIFICA QUE MYRIAM BREGMAN SEA LA POLÍTICA CON MEJOR IMAGEN DEL PAÍS | NET TV

La representante argentina de la consultora brasileña Atlas Intel, Sofía Benencio, dijo en este programa que el crecimiento de la figura de Myriam Bregman tiene un parecido con el comienzo del fenómeno Milei: una candidatura que surge del descontento con los políticos y los partidos que vienen gobernando el país desde el retorno de la democracia.

Milei, anarcocapitalista, y Bregman, trotskista, son los opuestos perfectos y, a la vez, expresión de dos ideologías opuestas que se oponen al Estado capitalista de la globalización. Uno por derecha, que planea un mundo gobernado por las corporaciones, como lo sueña el magnate Peter Thiel; y el otro, por izquierda, que sueña con un gobierno en manos de asambleas obreras y el fin de la democracia representativa para virar hacia una democracia participativa. ¿Qué explica que la sociedad argentina haya puesto al frente del Estado a alguien que quiere destruirlo y, al mismo tiempo, tener ilusiones en que alguien que no quiere ser parte de un gobierno capitalista pueda llegar a la Casa Rosada?

De hecho, este punto es interesante. En una entrevista que le realicé a Javier Milei en 2021, en Periodismo Puro, planteó que sentía más cercanía ideológica con un anarquista de izquierda que con un socialdemócrata.

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El marxismo clásico también cree, al igual que el anarcocapitalismo, que hay que luchar por eliminar al Estado. A pesar de esta coincidencia ideológica, es justo decir que el Frente de Izquierda es el único bloque en el Congreso que no le votó nada al Gobierno y que tampoco tuvo escisiones de diputados que se apartaran del bloque para votar con La Libertad Avanza, como sí tuvieron el peronismo y el radicalismo.

En términos políticos, el principal problema de Bregman para encarnar una candidatura outsider que llegue al poder es su propia ideología. La interpretación de los escritos de Trotsky que hace el espacio de Bregman, el PTS, plantea que nunca se puede ser parte de un gobierno capitalista. Es decir, el Frente de Izquierda y el PTS se proponen la toma revolucionaria del poder político en medio de un estallido social que cambie las relaciones de producción, es decir, que estatice todas las empresas y se las otorgue a sus trabajadores.

Esta situación política y social no es la que se respira en la actualidad y, si el Frente de Izquierda llegara a ganar las elecciones, debería administrar un Estado capitalista, negociar con el campo, la UIA y las diferentes cámaras empresariales. Además, debería construir mayorías parlamentarias para impulsar las leyes oficialistas e incluso, cuando no alcanzara el presupuesto para todo lo necesario, hasta hacer ajustes, llegando a vulnerar el derecho de las personas a la salud y la educación. En ese caso, pasarían de denunciar el ajuste a aplicarlo.

Esto, incluso con una revolución mediante, le sucedió al Partido Bolchevique en Rusia luego de la revolución de 1917. En pocos meses tuvieron que hacer ajustes y hasta reprimir huelgas en su contra protagonizadas por el anarquismo.

¿Está dispuesta Bregman y el resto del Frente de Izquierda a hacerse cargo del poder en estas condiciones políticas e históricas? En 2023 le planteamos esta misma pregunta; concretamente, le preguntamos si se veía como presidenta y se rió. Probablemente esa sería la actitud menos esperada en una política y, tal vez, siguiendo la hipótesis del outsider, esa sea la razón que explica su crecimiento en las encuestas. El periodista Alejandro Fantino también hizo esa pregunta y generó un diálogo bastante interesante.

¿Qué significa que la sociedad argentina haya votado para administrar el Estado a alguien que quiere que no exista el Estado y que haga subir en las encuestas, como candidata a presidenta, a alguien que no quiere serlo? Probablemente lo que quiera cambiar no sean las ideas, sino los políticos que las aplican. Dudo que la sociedad argentina, con valores y aspiraciones de clase media, quiera una economía libertaria o una economía trotskista; probablemente lo que quiere es cambiar el conjunto de políticos que se hagan cargo del Estado y que, de paso, traigan ideas distintas.

Según la representante de Atlas Intel, uno de los mayores capitales de Bregman es el mismo que tenía Milei antes de haber sido electo: nunca haber sido gobierno. Ahora, lejos de la improvisación política de La Libertad Avanza, un partido político creado directamente para gobernar, el Partido de los Trabajadores Socialistas —espacio de Myriam Bregman— tiene 37 años y proviene de la tradición trotskista argentina, que es mucho más vieja que el peronismo.

De hecho, es una tradición histórica que tiene casi 100 años en el país, con un inicio bastante particular. Uno de los primeros dirigentes trotskistas argentinos fue Liborio Justo, hijo de Agustín P. Justo, presidente en la llamada década infame. Hay una anécdota divertida en la que el presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt visitó nuestro país y Liborio Justo se infiltró en el Congreso, en la bienvenida al mandatario, para gritarle: “Abajo el imperialismo yanqui, fuera Roosevelt”. Luego de este incidente, que avergonzó al presidente argentino por tratarse de su propio hijo, Justo mandó a detener al joven y lo envió a una estancia familiar en La Pampa. Lejos de frenarlo, esto le dio tiempo para continuar con su militancia y, tiempo después, inició en el trotskismo a Nahuel Moreno, el creador del MAS, partido que llevó al Congreso a Luis Zamora y del que proviene el espacio de Myriam Bregman.

Volviendo a la actualidad, es interesante cómo el crecimiento de la figura de Bregman se mete en la propia interna peronista. Por un lado, Bregman rechaza la idea propuesta, entre otros, por Juan Grabois, que plantea una gran PASO opositora que vaya desde la izquierda hasta la centroderecha contra Milei; y, por el otro, parece hacer una alusión indirecta a Axel Kicillof en el acto de Ferro en Plaza de Mayo.

Acá Bregman demuestra su habilidad política. Probablemente vea que el kirchnerismo está enojado con Axel Kicillof por no asumir la libertad de Cristina Kirchner como una bandera prioritaria y porque tampoco aseguró que, si fuera presidente, la indultaría como quiere La Cámpora. De hecho, hay quienes desde el Instituto Patria hablaron de impulsar un voto en blanco contra la proscripción de Cristina. Bregman, que sí se posicionó claramente contra la detención de Cristina Kirchner, quiere llevarse algo de los votos kirchneristas que Kicillof no logre capturar por sus peleas con su anterior madrina política.

En ese sentido, una candidatura de Bregman a presidenta con altos niveles de apoyo popular encierra en sí misma una contradicción. Si no logra ser la principal figura de la oposición —algo que todavía está lejos de ocurrir, al menos en intención de voto—, dividiría los votos opositores con una eventual candidatura de Axel Kicillof y dejaría a Milei con la posibilidad de ganar en primera vuelta.

Ahora, la intención de voto del Presidente es de entre el 35 y el 37%. Esto ubicaría a Milei a tres puntos de ganar en primera vuelta si Bregman tiene un desempeño de más del 10% y el peronismo se ubica más cerca del 30%. Esto sería una especie de espejo invertido de lo que fue la última elección presidencial, en la que Massa impulsó la candidatura de Milei para debilitar a Juntos por el Cambio. Obviamente, sus planes no salieron como los pensó, pero realmente estuvo a solo tres puntos de ganar con una inflación que se había precipitado en los últimos meses.

¿El cruce de Milei con Bregman durante el informe de Adorni en el Congreso será una estrategia de Milei para dividir el voto opositor? Es decir, ¿buscará Milei subir al ring a Bregman, como antes lo hacía con Cristina, para invisibilizar al propio Kicillof? Preguntas que deben ser inquietantes para el gobernador bonaerense, quien aún no ha destinado palabras al fenómeno Bregman. Tal vez el gobernador deba proponerle unir fuerzas al Frente de Izquierda para derrotar a Milei.

En Brasil, los partidos trotskistas Resistencia y el MES, dentro del PSOL, con figuras como Guilherme Boulos o Luciana Genro, fueron parte de la lista de Lula para evitar un nuevo gobierno de Jair Bolsonaro, y hoy el propio Boulos integra el gabinete. Estos partidos atraviesan debates internos y son críticos de sus socios más ideologizados, pero, cuando tuvieron que elegir entre un gobierno de Lula —mucho más moderado de lo que les hubiese gustado— o un nuevo gobierno de Bolsonaro, se inclinaron por frenar a la extrema derecha y disputar el curso del gobierno desde adentro.

En el último 24 de marzo hubo dos partidos del Frente de Izquierda que impulsaron un acto de unidad con el resto de las organizaciones, incluidos los organismos de derechos humanos vinculados con el peronismo, con el objetivo de frenar el discurso negacionista del Gobierno, y el espacio de Bregman y el Partido Obrero se opusieron. ¿Habrá detrás de esa discusión una derivación de este mismo debate que atravesó a la extrema izquierda en Brasil?

Este mismo debate es el que atraviesa a toda la extrema izquierda en el mundo: ¿qué hacer frente al avance de la extrema derecha? En Estados Unidos, corrientes con influencia del trotskismo, como Bread and Roses, fueron claves para la victoria de Mamdani en la alcaldía de Nueva York.

En cuanto al gabinete, la presencia de este sector se refleja en áreas estratégicas relacionadas con la vivienda y el transporte. Varios asesores de alto nivel provienen de Socialist Alternative, una organización trotskista que, tras años de debate interno, decidió colaborar en la gestión de Mamdani bajo la premisa de impulsar reformas estructurales inmediatas, como el control estricto de alquileres y la gratuidad del transporte público.

Otras agrupaciones más pequeñas, como Socialist Resurgence, no forman parte del gabinete de manera oficial, pero actúan como un grupo de presión externo. Estos sectores apoyaron la candidatura para evitar un gobierno de la derecha demócrata, pero mantienen una vigilancia constante sobre las decisiones presupuestarias del alcalde.

Volviendo a la Argentina, probablemente este sea el momento en el que Bregman y el resto del Frente de Izquierda hagan un planteo para avanzar en esta situación concreta. No parece el escenario preparado para un gran estallido social de acá a las próximas elecciones; lo que sí habrá son elecciones, y el Gobierno, si bien viene retrocediendo, aún mantiene una intención de voto competitiva.

¿Tratará de ayudar a que gane la oposición y así evitar un nuevo gobierno de la extrema derecha, como hicieron organizaciones trotskistas en Estados Unidos y Brasil, o presentará su propia candidatura independiente del resto de la oposición? Y, si es así, ¿realmente está dispuesta a administrar un Estado capitalista?

En esa misma entrevista, Bregman reconoció que PERFIL y este programa siempre le damos lugar a la izquierda. Ahora bien, es interesante que el planteo sea que deben discutir eventualmente cómo afrontar este incremento de su popularidad. Es decir, aún no tienen un plan de gobierno ni un basamento ideológico claro sobre qué hacer si efectivamente resultara electa.

En esa misma entrevista también le preguntamos si no convendría empezar gobernando una intendencia, como lo hizo el PT en Brasil, y planteó que también habría que ver cómo sería esa experiencia. Es decir, no parece ser una fuerza política que termine de estar de acuerdo en gobernar el Estado argentino tal cual es en la actualidad.

Volviendo a la pregunta inicial, que intenta hacer un diagnóstico de por qué crece en las encuestas, quizás esa falta de ansia por administrar el Estado sea lo que la ayude.

El voto disruptivo, por una fuerza minoritaria que nunca gobernó y que tiene planteos extremos en el marco del sistema político actual, es una profunda crítica hacia los partidos que gobiernan el país desde la vuelta de la democracia. Es una suerte de “que se vayan todos”, pero por medio de las urnas.

Sin embargo, esto pone a estos partidos ante la disyuntiva de adaptar sus programas al momento presente. Esto hizo Javier Milei, que finalmente no dinamitó el Banco Central ni privatizó totalmente la salud y la educación públicas. ¿Podrá Bregman aggiornar su programa para hacerlo aplicable a la situación actual?

Debe recordar una célebre frase de Lenin que no siempre tiene presente la izquierda: fuera del poder, todo es ilusión. Es decir, sin tener la botonera del Estado y el poder político para negociar con los poderes fácticos, todo lo demás son debates ideológicos, muy interesantes, pero inconducentes si se permanece fuera del poder.

En 1984, luego de la dictadura militar, Charly García publicó el tema "Raros peinados nuevos" que planteaba un abrazo al cambio estético y ético del arte que se alejaba tanto de la opresión asfixiante de los militares como de la rigidez ideológica de la militancia de izquierda. “Si vas a la derecha y cambias hacia la izquierda y si luchaste por un mundo mejor, pero ahora te gustan los raros peinados nuevos”, sintetiza en una de sus canciones más reconocidas explicando la necesidad de cambiar, de romper los moldes de la rigidez para poder avanzar en el arte y la política.

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La izquierda puede ser parte de un espacio político mayor que termine con la experiencia fallida de Milei o puede ser parte de un nuevo espacio histórico que renueve la política, solo tiene que animarse a aggiornarse.

Producción de texto e imágenes: Matías Rodríguez Ghrimoldi

MV/fl