Crisis en Medio Oriente

El drama en Líbano, en voz del Padre Luis Esteban Montes: “Aquí hay gente con miedo a que usen bombas atómicas”

El entrevistado retrata una crisis humanitaria marcada por desplazamientos, bombardeos y una sociedad atravesada por tensiones geopolíticas. Advierte sobre el deterioro económico y la fractura social.

Ataque aéreo israelí contra el Líbano. Foto: AFP

Los ataques en el sur, Beirut y zonas vinculadas a Hezbolá dejaron más de 1.530 muertos, daños en escuelas y hospitales y un desplazamiento masivo que, según la ONU, ya afecta a uno de cada cinco habitantes del Líbano. Ante ese escenario, el Padre Luis Esteban Montes advierte en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), sobre el miedo creciente —“Aquí en Líbano hay gente con miedo a que usen bombas atómicas”— mientras asiste a víctimas en medio de una crisis que desborda todos los recursos.

El Padre Luis Esteban Montes es un sacerdote católico argentino conocido por su trabajo pastoral y social, especialmente vinculado a comunidades vulnerables y a tareas de acompañamiento espiritual y comunitario.Se desempeña dentro de la Iglesia en roles parroquiales y también ha tenido participación en espacios de contención social, donde combina la actividad religiosa con iniciativas de asistencia y organización comunitaria. 

Cuéntenos cómo es la situación, lo que usted está viviendo allí.

Estoy en el Líbano, cerca de Beirut, pero en la montaña, en un pueblo perdido, lo cual hace que sea seguro. Por eso nosotros fundamos aquí un hogar para gente necesitada, para gente abandonada. Tenemos ancianos, discapacitados, mujeres víctimas de violencia doméstica, gente que está tratando de salir de adicciones y, como la casa es grande, el año pasado, cuando empezó la guerra con Israel, recibimos refugiados, llegamos a recibir 150 y, porque además es un lugar seguro, por más que esté cerca de Beirut, no hay ataques aquí.

Como en la casa tenemos más gente, pudimos recibir unos 70. Y bueno, la situación está difícil, por supuesto, el país está en una crisis económica muy grande hace varios años. La guerra del año pasado fue dura y dolorosa. Desde esa hasta esta guerra actual siguió habiendo bombardeos en el sur, no aquí, no cerca, pero en el sur todas las semanas. Y ahora esta guerra y el día de ayer, que fue especialmente doloroso.

Se veían muchas columnas de humo saliendo de Beirut, muchos edificios destruidos, son zonas residenciales, más de 250 muertos, miles de heridos. Es más, no se sabe todavía la cantidad de muertos porque hay mucha gente bajo los escombros. Nosotros aquí lo que hacemos es tratar de ayudar en lo que podemos, recibiendo a los que podemos y poniendo un grano, somos una gota en el océano, pero tratamos de hacer lo que está de nuestra parte.

¿Cuál es el sentimiento del ciudadano común libanés respecto de Irán, respecto de Israel? Y si ha sido modificado ese sentimiento general en función de los hechos de este último mes.

Sí, la sociedad está dividida. Hay muchos que quisieran que Hezbolá no atacase a Israel para no ser contraatacados, pero noté un cambio respecto del año pasado. Este año, el año pasado mucha gente estaba muy enojada, en cambio este año veo un cambio a favor de la milicia. O sea, hubo gente que el año pasado me decía: “Basta, estos están trayendo problemas”, y este año algunos dijeron: “En realidad son los únicos que pueden defendernos”, porque se ha tomado parte del sur del Líbano y son los que están ahí en el frente de batalla.

La sociedad está ciertamente dividida al respecto. Y en definitiva, como toda guerra, la mente se confunde, hay más fanatismo, más desesperación, más caos, más muerte. Por eso es que lo que está trayendo todas estas guerras es mucha expulsión, mucha división y mucha desesperanza. Y muchos ya están queriendo dejar el país por la situación tan dura, como que nunca se va a terminar esto.

¿Finalmente lo que queda después de esto es más división, más guerra, una guerra sin fin, si estamos frente a un dilema sin solución, si tiene componentes atávicos que ningún presente puede solucionar?

Estoy en Medio Oriente hace 30 años. Estuve en Tierra Santa durante la intifada en el 2000. Estuve 10 años en Bagdad cuando apareció el ISIS, estuvimos en Bagdad durante 15 años con atentados, 100 por mes en la ciudad. Y cada una de estas guerras lo que ha traído es más caos. Yo recuerdo, antes de la guerra de Irak, se decía: “Si derrocamos a Saddam Hussein va a venir una época de buenas relaciones en Medio Oriente”, y fue lo contrario.

El país quedó destruido, el país quedó muy dividido. Irak se convirtió en el campo de entrenamiento de terroristas más grande del mundo. En Siria pasó lo mismo, en Yemen pasó lo mismo. Libia está totalmente destruida. Es decir que mientras no se decidan acortar estas guerras insensatas, que son impuestas desde afuera, aprovechando las divisiones internas de estos países y los fanáticos religiosos que hay aquí, islamistas, la situación va a ir de peor en peor. En cuanto a esta guerra en concreto, esta de Irán, cuando escuché el cese del fuego, dos semanas, nadie daba dos pesos a que la tregua iba a durar dos semanas. Así que la verdad es que el futuro es muy incierto y acá hay mucha gente que tiene mucho miedo de que la cosa crezca y se terminen usando bombas atómicas.

O sea, no hay mucha esperanza humana de que esto vaya a mejorar, sino que va a empeorar.

O sea, empezaron a ver a Israel como un invasor en el Líbano y no simplemente a Hezbolá como un invasor en el Líbano. ¿Y el sentimiento respecto de Irán se modificó también?

En general la gente no, o sea, por supuesto, los chiitas apoyan a Irán totalmente, pero la mayoría de la población quisiera que el Líbano tuviese menos injerencia ajena, tanto de Irán como de Estados Unidos, como de Israel, como de Siria. El pueblo libanés es muy orgulloso de su historia y quisiera que los dejasen en paz, por así decirlo. El problema es que está en un lugar estratégico y hay demasiados intereses en la zona.

¿Se podría traducir también como el más europeo?

Ciertamente es el más europeo de los países de Medio Oriente. Sin lugar a dudas es el país más occidental, tanto en las cosas buenas como en las cosas malas, pero ciertamente aquí la convivencia entre cristianos y musulmanes es muy buena. Juan Pablo II había dicho, cuando visitó el Líbano: “El Líbano, más que un país, es un mensaje”, hablando de la buena convivencia que había entre las distintas confesiones religiosas. Y eso es cierto. Hay mucha más libertad religiosa. Ya le digo, es ciertamente el más parecido a Europa de los países árabes.

¿Cuánto esta guerra, además del ánimo, destruye las economías de todos estos países perdiendo cualquier posibilidad de interés de inversión, riesgo futuro? Ya ni que hablar del turismo.

Respecto a los países del Golfo, yo no soy un experto en eso, pero por lo que escucho algunos podrían quedar prácticamente destruidos. Si la guerra continúa, por ejemplo, hay países que dependen de las plantas de desalinización totalmente y si destruyesen esas plantas sería un desastre, serían estragos, sería una hambruna, sería una cosa espantosa. El Líbano, por supuesto, lo sufriría mucho, pero el Líbano tiene más recursos en ese sentido de recursos naturales. Está en una crisis económica muy grande.

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Hace 10 años en el Líbano un maestro ganaba 1500 y ahora gana 200. Y todas estas guerras, por supuesto, traen desinversión. Lo que tiene el Líbano es que es un país pequeño y que si hubiese paz, con ayuda se podría poner en pie de modo relativamente fácil. Pero, ¿cuándo vendrá esa paz? Ese es el gran tema.

 

MV/ff