La verdad, la razón y la convivencia democrática atraviesan una época de cuestionamientos en la que los desacuerdos parecen resolverse cada vez más a través de la descalificación y la confrontación. En ese contexto, el filósofo y lógico Eduardo Barrio, recientemente distinguido con el Premio Konex de Platino 2026 en Lógica y Filosofía de la Ciencia, reflexionó sobre el lugar que ocupa la búsqueda de la verdad en la sociedad actual y advirtió sobre la pérdida de prestigio de la argumentación racional.

En una entrevista con Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia , por +Perfil , Radio Perfil (AM 1190), Barrio analizó la relación entre la lógica, la economía, la ética y el conocimiento científico. Además, cuestionó la pretensión de alcanzar verdades absolutas, defendió la importancia de escuchar perspectivas diferentes y expresó su preocupación por las amenazas y descalificaciones contra periodistas y científicos que buscan transmitir la verdad.

 Eduardo Barrio en Modo Fontevecchia, es momento de presentar al primer invitado de esta mañana. Es profesor regular titular del área de Lógica de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Además, ejerce como investigador superior en el Instituto de Investigaciones Filosóficas del CONICET y dirige BA Logic, un grupo de investigación de renombre internacional especializado en lógica filosófica y matemática. Recientemente, ha sido galardonado con el prestigioso Premio Konex de Platino 2026 en la categoría Lógica y Filosofía de la Ciencia. 

Eduardo, primero, felicitaciones por el Premio Konex de Platino en Lógica y Filosofía de la Ciencia. Como filósofo, decidiste dedicar tu trabajo al área de la lógica, específicamente a estudiar la verdad. En una época en la que se ha otorgado lugar al relativismo, primero se comenzó por ponerla en duda y luego directamente se planteó la idea de verdades alternativas y realidades simultáneas. Hacenos una especie de actualización del estado del arte de la relación de la sociedad con la verdad en esta época.

Es un tema complicado, como vos sabés, y algo que nos une al periodismo y a los científicos es la búsqueda de la verdad. Seguramente, en tus investigaciones y en las mías intentamos buscar la verdad e informarla con distintos métodos, con distintas formas. Lo que más siento, y es algo que decía el otro día cuando recibía el premio, es que vivimos en una situación y en una sociedad en donde la verdad ha dejado de tener el prestigio que tenía hace algún tiempo, al menos cuando yo comencé mi doctorado y empecé a estudiar estos temas. A mí me preocupa qué es la verdad y me preocupa fundamentalmente qué pasa con ella cuando argumentamos. Como vos sabés, la argumentación es esencial en la discusión racional y en la convivencia democrática. Vivimos en un tiempo en donde pareciera que la argumentación, los acuerdos y las disidencias democráticas que se resuelven argumentando no tienen valor o tienen escaso valor. Por supuesto, desde lo académico intentamos revertir esto, seguramente desde el periodismo también, pero es un poco contracultural. De hecho, me sentí, cuando me premiaban, que estaban premiando algo que la sociedad valora menos que hace algún tiempo.

A ver, tratemos de una manera lo más didáctica posible de explicar la relación del género humano con ciertas hipótesis a las que se les asigna verosimilitud. ¿Podremos decir que la filosofía griega fue el triunfo de la razón frente al dogmatismo de las verdades religiosas y que probablemente la religión fue el triunfo sobre la caída en la pulsión, donde las cosas se resolvían de manera animal y salvaje? Entonces, hay un proceso de evolución que uno podría decir: la pulsión como algo absolutamente primitivo; un proceso de evolución hacia la idea religiosa, el dogmatismo y el avance a la cúspide, que es la razón, que también luchaba con estas dos. ¿Hay una caída nuevamente en la pulsión, en las emociones, en la que las decisiones se toman pulsionalmente?

La hay. Muchas de las decisiones que tomamos no se basan en razones y, básicamente, parte de lo que sucede con la sociedad tiene que ver con que no se identifica con la búsqueda de la verdad. Fundamentalmente, debemos preguntarnos por qué es importante la verdad. Yo te diría que lo más fácil de destacar es que la verdad se relaciona directamente con el conocimiento. Queremos saber cómo es el mundo que nos rodea. Los filósofos, los lógicos y también los periodistas seguramente tenemos curiosidad. Queremos saber y la verdad es esencial. Es una de las notas del conocimiento. Vos hablaste de los griegos. Desde Platón hasta nuestros días, la idea de verdad es parte de lo que consideramos saber o conocer. Perder la búsqueda de la verdad es perder la búsqueda de entender realmente lo que está pasando. Y esto es esencial en la toma de decisiones y, básicamente, en la toma de decisiones públicas y democráticas. Debemos intentar volver a vivir, a convivir en una sociedad en donde los desacuerdos se diriman en base a razones y en base al conocimiento. Queremos solucionar problemas. Para eso es la vida pública y la discusión racional es esencial en la búsqueda de la verdad y del conocimiento.

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La matemática también integra el campo al que te dedicás. ¿Cuál es la relación de cómo se torturan a los números para construir hipótesis de verdad que en realidad son falsas?

La relación es directa. También debo decir que desde siempre existe una especie de mito acerca de que, si uno estudia humanidades, las matemáticas están duras como algo lejano. La verdad es que no es así. Desde los griegos, no se podía ingresar a la Academia de Platón si no se sabía matemáticas y geometría. Estudiar geometría, las formas y las estructuras: los filósofos estudiamos cosas abstractas y los matemáticos también. Así que mis dos pasiones a lo largo de la vida confluyen. Podría decir que la tercera también es la computación, la inteligencia artificial. Todo eso ha confluido en la idea de entender la racionalidad humana. Una manera gráfica de entenderlo es cuando hacemos compras o vamos al banco: seguramente hacemos cuentas. Eso no tiene directamente que ver con lo que hacen los matemáticos, pero está ahí atrás. Hay una estructura profunda, abstracta, que tiene que ver con lo que es correcto hacer cuando manejamos números, números aplicados a la vida cotidiana. Algo parecido pasa con la racionalidad. Los lógicos estudiamos de manera abstracta qué quiere decir razonar correctamente. Eso está en el centro de la discusión.

Me quedé pensando en esto de que cuando vamos al supermercado o a un comercio hacemos cuentas. Los economistas, y me coloco obviamente al presidente como el caso más notorio hoy en día en nuestro país, creyeron que a través de ese cálculo la economía es la ciencia de las ciencias, que todo se resume a la economía y que todo se tiene que evaluar en función de un cálculo económico.

Es más ético que económico para mí. Vivimos en un mundo, no solo en la Argentina, y hay que decirlo, en donde importa el dinero. Por supuesto, el dinero es importante. No estoy diciendo que no lo sea. El problema es cuando uno agrega un "solo". Si uno solo piensa en el dinero y solo piensa en la productividad, omite hablar, discutir y conversar acerca de lo más importante en la vida, que son los vínculos humanos entre las personas y los valores en esa vida. Podemos tener mucho dinero, pero si los vínculos sociales no funcionan, no hay dinero que cambie la racionalidad y los vínculos racionales entre personas para dirimir conflictos. Vivimos, y está muy bien, en una sociedad en democracia, en donde seguramente, si nosotros dos comenzamos a conversar, habrá muchas disidencias y muchos acuerdos, y eso está perfecto. Queremos vivir. Hemos apostado, no hace más de 40 años, varias generaciones lucharon para vivir en convivencia. La Argentina ha perdido eso. Es triste. Yo también decía, cuando recibía el Konex, que es triste y que parte de lo que tenemos que pensar es cómo nos hemos convertido en lo que somos. ¿Qué ha pasado en el medio? Mi generación y otras han peleado por la vida democrática y por la discusión racional entre personas. ¿Cómo hemos llegado a una situación en donde, si yo estoy en desacuerdo con vos, creo que la mejor forma de expresar ese desacuerdo es amenazarte o insultarte? Imaginate lo que pensamos los lógicos en la clase de Lógica I para chicos que entran a la Universidad de Buenos Aires. Yo comienzo a distinguir entre lo que es argumentativamente racional, la idea de transmitir verdad de premisas a conclusión, y estas cosas del insulto, la agresión y la descalificación del otro. La gente no debería convencerse porque está amenazada. Debería convencerse porque tiene buenas razones. Eso es básico en la vida democrática y lo hemos perdido, como vos sabés bien.

Vuelvo con el tema de la economía dominando todo. En la discusión epistémica siempre se va a plantear que una sola ciencia va a quedar. Si el avance del conocimiento fuera tal que la física explicara todo, cuando conozcamos todo no sería necesaria ninguna otra ciencia porque la física lo explicaría todo. Los sociólogos, por el contrario, sostienen que, como todo es percepción, la única ciencia que va a quedar es la sociología, porque finalmente lo que cuenta es cómo interpretamos ese exterior. Yo siento que, paralelamente, últimamente la economía y los economistas parecen explicar todo. Y vuelvo nuevamente a nuestro presidente: todo se explica a través de la economía, es decir, la eficiencia y el cálculo de la conveniencia. Me gustaría saber cuál es el grado de relación que vos le asignás a la economía, la ética, la lógica y la verdad.

Mirá, te puedo explicar lo que a mí me pasa. Yo estudio también, como los economistas, conductas humanas y conductas que tienen que ver con la racionalidad colectiva e individual. Si yo pretendiera que las estructuras algebraicas y matemáticas que descubrimos, que analizamos, etcétera, se aplican sin mediación alguna a los colectivos sociales e individuales, estaría cometiendo errores básicos de las primeras clases de un curso de lógica. La conducta humana no funciona así. Realmente, es muy elemental darse cuenta de que no hay una relación directa entre la estructura abstracta formal que los lógicos o los economistas hacemos y el funcionamiento real de la sociedad o de las personas. Entonces, primero vuelvo a la idea de que hay que ser tolerante con los otros. Hay que escuchar, hay que entender. Hay diversas perspectivas y entender el fenómeno de la conducta humana, la racionalidad, qué es correcto hacer en un mercado, etcétera, exige el trabajo colectivo, incluso multidisciplinario, de muchas personas que tienen conocimiento y cosas que aportar. No queremos vivir en una sociedad en donde una persona, por encima de la ley y de los acuerdos colectivos, diga lo que tenemos que hacer. Queremos múltiples voces. Queremos poder expresarnos libremente en contextos en donde la violencia no forme parte. La Argentina tiene, lamentablemente, una historia de violencia que debemos volver a evitar. Entonces, parte de evitar que los conflictos se diriman violentamente es apostar por la razón, apostar por la convivencia y por la democracia. Seguramente vos y yo, en el pasado, pensamos que esta discusión no la íbamos a volver a tener. Y lamentablemente la estamos volviendo a tener porque las conductas no son las correctas para dirimir conflictos racionales.

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Eduardo, el presidente adscribe a la escuela austríaca. Vos mencionabas: "Si usted no sabe matemáticas, si usted no sabe geometría, no entre aquí", la Academia de Platón. Y Popper planteaba que todo aquello que no pudiera ser falsable no era conocimiento científico. Vuelvo al comienzo de caer en las pulsiones: ¿cuánto hay de exceso de creencia de verdad absoluta? ¿Termina siendo anticientífico, antihumano y finalmente destructivo? ¿Cuánto esta idea de creer que existe solo una verdad, que la verdad es única, no es una deformación del concepto de verdad en sí mismo?

Para mí, este problema, más que epistémico, es ético. Es una apuesta por la sociedad en la que nuestros políticos quieren vivir. Es una apuesta previa. Entonces, si hay un acuerdo democrático, nadie por encima de los demás debe adjudicarse el conocimiento absoluto. Los científicos sabemos que no existe el conocimiento absoluto, y menos aún acerca de las conductas humanas y de la conducta económica en los países. Pretender que uno tiene la verdad absoluta e inmodificable por encima de los demás es algo poco, al menos dejámelo decir así, poco cauto racionalmente. Popper, una de las ideas más importantes que defendió, es que siempre podemos estar equivocados. Entonces, veamos qué pasa con nuestras mejores hipótesis. Por supuesto, eso no quiere decir caer en un escepticismo de no tener conocimiento o no saber cómo actuar frente a la economía, pero es importante escuchar. Es importante tener tiempo para escuchar.

¿Podríamos encontrar un punto de acuerdo entre ese relativismo y el concepto de verdad absoluta que no destruya el proceso científico? Es decir, que el conocimiento científico lo que garantiza es que el procedimiento es verdadero, que sigue pautas científicas, como por ejemplo que sea falsable, una relación entre lo empírico y lo teórico, un sistema argumentativo, una forma de pensar, pero que eso no garantiza que ese producido sea una verdad inmodificable, sino que continuamente, en la medida en que la ciencia avanza y los seres humanos desarrollan distintas generaciones, lo que se descubre es que aparecen nuevas formas de medir que corrigen lo anterior, que era verdadero hasta ese momento, y hay una nueva verdad. Pero esto no hace que cualquier cosa sea verdadera ni que cualquier cosa se pueda discutir, como que la Tierra es plana o que los dinosaurios no existieron.

Sin duda, vivimos además en tiempos en donde, como vos sabés, la gente, al menos cierto sector, dice que la Tierra es plana y, a pesar de mostrarles evidencias muy claras, no se convencen acerca de si la Tierra es plana o redonda. Vos tenés razón. Ahora te agrego algo. Vivimos mucho mejor comparativamente que cuando no conocíamos las vacunas. Sí, vivimos mucho mejor. Esa es una manera, aunque sea indirecta, de apostar por la razón. Y la otra cosa es que los científicos, los filósofos y los académicos estudiamos mucho. Por supuesto, podemos equivocarnos, pero nos preparamos para eso. Así como un futbolista o un piloto de Fórmula 1 trabaja un montón a los efectos de poder desempeñar su actividad correctamente, la gente que está en el ámbito académico trabaja muchísimo a los efectos de prepararse para encontrar verdades en su campo de estudio. Hay una disciplina, una evolución, una metodología, una serie de conocimientos y congresos. La gente recordará la pandemia: etapa 1, etapa 2, etapa 3. Bueno, todos tenemos en nuestras disciplinas metodologías y procedimientos que garantizan que lo que obtenemos es algo que está, yo diría, justificado. Y, por supuesto, la justificación puede cambiar.

Vos sabés que es muy difícil dar lógica en los primeros años.

Es muy difícil porque la gente tiende a pensar que razonar correctamente es usar información verdadera. Nosotros tenemos que explicarles desde las primeras clases que eso no es así, que razonar bien es algo como esto. Déjame usar un contrafáctico: si vos tuvieras información verdadera, si razonás bien, eso te garantiza que la información a la que vas a llegar es verdadera. Pero no sabemos. No tenemos certezas absolutas acerca de lo que es verdadero. Imaginate la economía. Nadie tiene certezas absolutas. Simplemente razonamos y tratamos de aplicar métodos a los efectos de convivir mejor. Esa es la  apuesta.

Eduardo Barrio, yo creo que en la Argentina actual la especialidad a la que vos te dedicás cobra una importancia, todo lo contrario a lo que vos percibías cuando recibiste el Konex. Sí, probablemente lo que vos percibiste es que la época es un poco adversa a lo que vos hacés, pero probablemente lo que esté indicando es que sea más necesario que nunca. Felicitaciones por el Konex y felicitaciones por lo que hacés.

No, gracias. Gracias a vos. Y déjame decir solo esto como última frase: mi solidaridad con los periodistas, obviamente también con los científicos, que son amenazados y descalificados en la búsqueda de la verdad. Es algo que me preocupa. No nos merecemos esto y deberíamos vivir en una sociedad en donde cualquier tipo de conflicto se dirima de otra forma. Y, más aún, la responsabilidad de los que tenemos alguna cuota de poder es sumamente importante para moderarnos respecto de lo que opinamos.

Eduardo Barrio, muchísimas gracias y felicitaciones nuevamente.

LMM