MANIOBRAS EN EL BASTIÓN CLAVE

Marangoni: "El nirvana del PJ hoy es que, siendo reelecto Milei, un peronista sea gobernador bonaerense"

El expresidente del Banco Provincia, Gustavo Marangoni, analiza el complejo escenario electoral de Buenos Aires, las tensiones de liderazgo entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner, el doble rol de Diego Santilli como jefe de Gabinete de la Nación y el dilema de supervivencia de un peronismo que no puede permitirse perder su histórico "palenque" bonaerense.

Gustavo Marangoni Foto: Captura de YouTube

En diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), Gustavo Marangoni desmenuza el modelo de "meritocracia en estado puro" que propone el oficialismo nacional y radiografía el laberinto estratégico del peronismo de cara a los próximos desafíos electorales. A través de un análisis clínico del principal distrito del país, examina el dilema de desdoblar o unificar los comicios, las complejas reglas de convivencia entre el kirchnerismo y el kicillofismo, y el peso de las intendencias en una disputa clave donde, según advierte, "perder la provincia de Buenos Aires significaría para el peronismo una alerta roja sin precedentes".

Gustavo Marangoni es politólogo, docente universitario y consultor político; licenciado en Ciencia Política por la Universidad del Salvador y magíster en Relaciones Internacionales por FLACSO. Fue vicepresidente y, posteriormente, presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires entre 2011 y 2015. Es socio fundador y director de la firma de opinión pública M&R Asociados, desde donde elabora informes de coyuntura y encuestas electorales.

— Gustavo, muy buenos días. Jorge Fontevecchia te saluda. Primero, una reflexión de lo que pasó ayer. ¿Crees que tiene algún significado político-cultural, que tenga alguna posible utilización política por parte del oficialismo o de la oposición, algo que cree un clima distinto hacia el futuro?

— Buenos días. El partido, obviamente, ha sido sometido a muchas interpretaciones políticas. Inclusive terminó con una bandera extendida por los propios jugadores diciendo: "Las Malvinas son argentinas". Así que eso es bastante elocuente. Y también alguna declaración de algún integrante del equipo diciendo que sabían que estaban jugando o disputando algo más. Después, por supuesto, todos los políticos, oficialistas y opositores, tratan de colgar su mensaje en las redes, su foto, su frase pretendidamente ingeniosa para tratar de sacar un provecho. El propio presidente ayer fue entrevistado e hizo una suerte de análisis deportivo acerca del rendimiento de la selección. Así que deporte y política han nacido unidos. Creo que desde la antigua Grecia siguen unidos hoy y seguirán in saecula saeculorum.

— Estábamos hace un ratito con Marcos Novaro y él interpretaba que el metamensaje implícito de que, después de la adversidad viene la cosecha, por decirlo de alguna manera, podía ser inconscientemente funcional al discurso de Milei en el sentido de que ya va a llegar la distribución en un futuro; que hoy hay que hacer el esfuerzo de crear riqueza que luego derramará. O, por otro lado, uno puede interpretar todo lo contrario: que el mensaje de ayer pueda ser de resistencia, que el propio Milei es el gol en contra y que, luchando frente a él, pueda producirse un efecto de resurrección. Vi tu mueca de sonrisa cuando dije "gol en contra". Pero, más allá de nuestro deseo, ¿cuál es tu opinión?

En primer lugar, no hay una promesa de distribución futura por parte del Gobierno. En todo caso, lo que plantea es que, si se sostiene a rajatabla su lineamiento en cuanto a la retirada del Estado, al equilibrio presupuestario y a la no emisión, se darán las condiciones para que cada uno obtenga lo que merece. Esto no tiene que ver con una promesa de distribución hacia el futuro; en todo caso, son reglas de juego. Sería como un plus de aquello que planteaba el macrismo con la meritocracia. Esto es como la meritocracia en estado puro. Para los que pierden, en todo caso, está el castigo que el mercado le da a los perdedores. Cuando se procura que el Gobierno tenga en cuenta la posición de sectores amenazados o que están en una situación débil —la industria, el comercio, la construcción—, el presidente y los integrantes del equipo económico son muy taxativos al respecto. Inclusive el presidente ha dicho: "Si no hacemos apertura, estaríamos consumiendo dulce de leche y usando birome, nada más", como diciendo que no hay mucho que defender que valga la pena en esos terrenos o en esos aspectos. Creo que el Gobierno ha planteado muy claramente una línea en la cual, de un lado, están aquellos sectores —se ha dicho mucho, pero no por eso deja de tener vigencia o verdad— más vinculados al extractivismo: la explotación agroalimentaria, la minería, el combustible, el litio, la pesca y, después, algunos sectores específicos. El resto tendrá que acoplarse con los mecanismos que encuentre a esto. Creo que, en ese sentido, y utilizando la frase del "gol en contra", para el Gobierno el gol en contra sería el que proponen todos aquellos que entienden que el Estado tiene que tener algún tipo de participación, de relevancia o de regulación. Y para todos los que entienden esto último, el gol en contra es el Gobierno. Es un partido; en ese caso, es un partido como el del domingo, es un partido de a dos. La polarización va a seguir vigente el año que viene, independientemente de que se traduzca o no en dos marcas electorales. Puede haber más de dos marcas electorales, pero las dos culturas que constituyen la identidad de la Argentina están expresadas por el no peronismo y el antiperonismo, que tienen el liderazgo de Javier Milei, y el resto, que por el momento no tiene todavía un liderazgo nítido.

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— Contanos ahora con tu especial conocimiento, además, del principal territorio electoral de la Argentina, que es la provincia de Buenos Aires. Desde la última vez que hablamos, hoy tenemos de jefe de Gabinete a Diego Santilli, el principal candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires por lo que podríamos decir es el pan-antiperonismo. ¿Lo beneficia ser jefe de Gabinete? ¿La cercanía al presidente Milei lo potencia? ¿Crees que finalmente va a ser para Milei o para Karina Milei, visto con malos ojos como un independiente, otra Patricia Bullrich? ¿Cómo lo ves?

Por el momento lo ayuda, porque te diría que los dos brazos que tiene para su campaña de reelección el presidente son el ministro de Economía, para la rosca financiera, y el ministro jefe de Gabinete, para la rosca política, y necesita de los dos. Vemos cómo cada uno es muy hábil, independientemente de que uno esté de acuerdo o no con los propósitos u objetivos de esa habilidad, pero cada uno es muy hábil en su terreno. En lo financiero, Caputo está, como diría el expresidente de Uruguay, Pepe Mujica, "embuchando" dólares a como dé lugar para tratar de blindar frente a cualquier corrida cambiaria del año que viene. Y lo que está haciendo Diego Santilli es tratar de "embuchar" votos, por ahora en el Congreso, para procurar que las leyes que quiere el Gobierno —la viabilidad de la propiedad privada, la inocencia fiscal versión 2.0 y otros menesteres— prosperen. Pero el año que viene va a buscar votos. Y vinculado a lo que vos señalabas, que me parece fundamental, la provincia de Buenos Aires: ¿cuál sería el nirvana del no peronismo? Que el año que viene Milei obtenga la reelección y un no peronista sea gobernador de la provincia de Buenos Aires, porque ¿en qué situación quedaría el peronismo, que ya prácticamente gobierna muy pocas provincias respecto a su media histórica, si pierde el gobierno de la provincia de Buenos Aires? Ahí sí, para utilizar términos gauchescos, no habría palenque a dónde rascarse.

Y al mismo tiempo podría pretender que un peronista gane la provincia de Buenos Aires, pero gane la Nación. Vos lo que estás marcando es que mejor que no gane la Nación porque suponen que no tienen un candidato que pueda triunfar.

— Hoy por hoy, el candidato que el oficialismo le propone a la provincia de Buenos Aires, implícitamente, es Diego Santilli. Ahora, vos también mencionabas algo: en el vínculo con los Milei —con los hermanos Milei, me refiero, el presidente y la secretaria general de la Presidencia—, la lealtad, la disciplina y el verticalismo lo son todo. Yo creo que, en ese sentido, Santilli probablemente tenga un comportamiento distinto al de Patricia Bullrich, quizás porque Patricia Bullrich sabe que su objetivo, o pretende que su objetivo, sea la presidencia, y el tiempo juega de una manera más particular. Ahora, Santilli puede pensar en un juego de ajedrez en el cual el primer casillero sea la gobernación de la provincia de Buenos Aires y, más adelante... siempre no hay político con grado relativo de éxito que no sueñe con ser presidente de la República. Pero respecto del peronismo, el tema va a ser si el candidato presidencial va a ser Kicillof y, en todo caso, quién será el candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires, y si esa candidatura en la provincia de Buenos Aires se va a dirimir de manera unida o de manera separada respecto de la elección nacional. Porque si el candidato es Kicillof, todo indicaría que le conviene que sea junta; pero si le conviene que sea junta, corre el riesgo también de perder por partida doble. Entonces ahí hay un núcleo del tema que para el peronismo yo diría que es casi la ecuación fundamental. Recordemos que el peronismo de las mejores épocas gobernaba 17 provincias argentinas; de épocas más o menos, 12; ahora está gobernando cinco, seis provincias. Pero si no fuese por la provincia de Buenos Aires —con el mayor de los respetos lo digo—, el resto son provincias de menor peso específico, tanto en el sentido político como en el sentido económico. Para el peronismo, obviamente, no ganar la Nación sería un problema, pero perder además la provincia de Buenos Aires... ahí sí que tendría que plantearse ya la situación en una alerta roja muy importante.

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— A ver, podríamos ponerlo en estos términos: ¿tiene más posibilidades el peronismo de ganar la provincia de Buenos Aires que de ganar la presidencial? Dado que en la provincia de Buenos Aires se dan dos particularidades: no hay balotaje, en cuyo caso el antiperonismo no juega como un elemento negativo, y al mismo tiempo es la provincia de Buenos Aires la menos favorecida por las políticas de Milei.

Si yo pudiese sumar la firma y poner Marangoni al lado de lo que dijo Fontevecchia, lo haría sin corregir un punto y una coma. Creo que es exactamente así y de allí el estrés y la tensión dentro del propio peronismo. ¿Por qué? Porque los de intendentes siempre van a procurar cuidar sus propios territorios y mantener ese paraguas de la gobernación. Y si les parece que la presidencia está lejana o de difícil acceso, van a tener un esquema mucho más conservador, y el esquema más conservador va a ser: "Bueno, dividamos, hagamos lo mismo que hicimos el año pasado, que dio resultado", que fue una estrategia intendentista por parte del gobernador Kicillof. Por eso los intendentes respaldan a Kicillof. Hoy yo te diría que los intendentes de la provincia de Buenos Aires están preocupados por dos motivos, por dos puntos principales: uno es este que acabamos de mencionar, y el otro es que salga la ley que les permita nuevamente la reelección indefinida en sus distritos.

— La potestad de desdoblar las elecciones, en el caso de  la ciudad de Buenos Aires, es exclusivamente del jefe de Gobierno. En el caso de la provincia lo tiene que aprobar la Legislatura, no es una decisión exclusivamente de Kicillof. ¿Podría ser una decisión que vaya en contra de las posibilidades de Kicillof también?

— No, la decisión de dividir las elecciones en la provincia le corresponde al gobernador.

¿Sin la aprobación de la Legislatura?

Exacto. Sí, es una potestad del gobernador el hecho de fijar la fecha electoral. En todo caso, por supuesto que hay sectores dentro del peronismo que estarán planteando sus cuitas hasta que finalmente veremos si hay pax entre el kicillofismo y el cristinísmo, que todo indicaría que a la larga están condenados a una unión porque comparten la misma clientela y la misma audiencia electoral. La audiencia electoral del gobernador de la provincia y de Cristina Kirchner es la misma, y parte de esa audiencia electoral es indiferente a las diferencias y a las ambiciones que tienen unos y otros. Lo que quieren es ganarle a Milei. Por lo tanto, me parece que ahí va a haber, independientemente de los juegos de los dirigentes, una presión muy fuerte de las bases para que las diferencias terminen reducidas a la mínima expresión. Yo diría en el primer trimestre del año que viene, porque con la fotografía de hoy, la ventaja del oficialismo nacional respecto del peronismo está. Por supuesto, la política es dinámica, pueden pasar muchas cosas, pero si a esa diferencia por iniciativa, por centralidad política y por estabilidad de variables macroeconómicas el peronismo le suma una división, prácticamente estaría generando su propio jaque mate.

— Ahora, yo ahí veo un oxímoron, ¿no? Porque al gobernador le convendría, siendo candidato a presidente, que las elecciones fueran unificadas. La lapicera depende de él. Fíjate vos, yo creía que había la necesidad de la aprobación de la Legislatura, depende exclusivamente de él, pero al mismo tiempo una decisión que no desdoble iría en contra de las posibilidades de que el peronismo retenga la provincia de Buenos Aires y los intendentes retengan las intendencias. ¿Cómo se resuelve eso? ¿El gobernador en un pacto tendría que decidir algo que va en su contra?

Eso tendría una resolución virtuosa que hoy suena muy difícil: que la medición del candidato, en el caso de que fuese Kicillof para la presidencia, fuese tan alta que, en todo caso, arrastre también los votos de la provincia de Buenos Aires. Ahora, también es cierto, Jorge, que las encuestas marcan que los menores niveles de adhesión del presidente se encuentran en la provincia de Buenos Aires. Por eso creo que allí la unidad del peronismo es importante, probablemente más que en otros distritos, mucho más que en otros distritos. En algún punto, todos estos tironeos están dados por una característica que responde mucho a la cultura del peronismo. Cristina, como una jefa con menos poder específico que el que tenía antes, está queriendo volver a ser la madrina de una candidatura presidencial, demostrando una cosa: que los jefes nunca se jubilan y se retiran; o se mueren o son vencidos. Cristina de alguna manera mantuvo su jefatura porque pudo ser la madrina de las candidaturas de 2015, de 2019 y de 2023. Y cuando digo ser madrina, estoy cuidando un poco los términos. De alguna manera decía: "Bueno, si yo no puedo encabezar o no puedo ser, voy a condicionar". Parece, por lo menos hasta aquí, que Axel Kicillof no quiere aceptar esa regla de juego. Entonces, habrá que ver hasta dónde se tensa la cuestión, pero unos y otros saben —lo sabe muy bien Cristina y lo sabe muy bien Axel— que la división no es opción si se quiere contar al menos con alguna posibilidad para la Nación y, sobre todo, mantener el dominio en la provincia de Buenos Aires.

Bueno, entonces hacer por carácter transitivo lo siguiente, dado que para los intendentes es fundamental que se desdoblen las elecciones de la provincia de Buenos Aires y la potestad es exclusivamente del gobernador —asumiendo que Kicillof sea el candidato del peronismo—. Si se desdoblan las elecciones en la provincia de Buenos Aires, ¿es señal de que el peronismo asume que su candidato presidencial no va a ganar?

— Es un buen punto. Siempre asumiendo que el candidato presidencial sea él, siendo él el candidato a presidente. Pero hay que fijarse en una alternativa. En el año 1999 —me voy un poco a la prehistoria—, Duhalde en su fuero íntimo sabía que la posibilidad de la presidencia no estaba cercana, no era él el favorito, e hizo ahí un "enjuague" —enjuague en el buen sentido—, una herramienta, un artefacto que le permitió a la fuerza de Domingo Cavallo apoyar al candidato a gobernador, que finalmente terminó siendo Carlos Ruckauf. Hasta ahí dijo: "Bueno, ante el temor de perder todo, vamos a preservar la fuente de poder de la provincia de Buenos Aires". Y lo logró mediante esa estrategia electoral. Lo que digo es que muchas veces puede haber herramientas que hoy no nos imaginamos que terminen utilizándose para salvaguardar. Pero, por supuesto, yo me imagino que hoy el gobernador de la provincia de Buenos Aires debe tener bastante confianza en poder arrastrar y crecer en las encuestas. De hecho, distintos estudios —ninguno lo da ganador, pero lo dan competitivo—. Lo que pasa es que todavía tiene que resolver, como dijimos, su diferencia con quien fuera su mentora y también tiene que caminar más el interior del país. De alguna manera, yo creo que quizás el problema de la provincia de Buenos Aires no se arregle de adentro hacia afuera, sino de afuera hacia adentro. ¿Qué quiero señalar con esto? Si Kicillof crece en intención de voto y se consolida como el candidato opositor, entonces la provincia de Buenos Aires se terminará ordenando en virtud de los números que mandan, que son los del orden nacional.

 Y en ese caso, ¿quién sería ese candidato que ordenaría la provincia? ¿Un candidato más de centro, un candidato como Alak, un candidato más cercano a Kicillof como el intendente Ferraresi o su propio ministro de Infraestructura?

—  Yo te diría que desde Duhalde no ha habido gobernadores de la provincia de Buenos Aires que no fuesen, exceptuando al propio Felipe Solá, que había nacido en la provincia de Buenos Aires pero en realidad vivía y se desenvolvía en la ciudad de Buenos Aires.¿Por qué señalo esto? Porque para ser candidato en la provincia de Buenos Aires hay que tener proyección nacional. Uno puede ser un gran intendente de su distrito, pero seguramente es prácticamente desconocido en el distrito de al lado o 100 kilómetros al sur o 100 kilómetros al norte como para ser gobernador. No en vano la ciudad de Buenos Aires es un desprendimiento de la provincia de Buenos Aires y es la ciudad de Buenos Aires la que da visibilidad nacional, no la provincia de Buenos Aires.

— ¿Y quién tiene esos atributos?

— Hoy me cuesta pensar que haya alguno de los 135 intendentes que tiene la provincia de Buenos Aires que sea conocido, no digo en todo el país, sino en toda la provincia de Buenos Aires. Muchos pueden tener gestiones validadas en sus distritos muchas veces y pueden ser conceptuados como buenos gestores, etcétera, pero caminás 200 kilómetros y dicen: "¿Y quién es?". Y además hay otra cosa: quizás para un intendente no hay nada peor que otro intendente como gobernador de la provincia de Buenos Aires, porque saben que los va a rigorear más, porque sabe que los va a tratar de una manera distinta. Los "extranjeros" —entendiendo, entre comillas, por extranjero a los porteños que gobiernan la provincia de Buenos Aires— tienen la condescendencia del aparato político de la provincia de Buenos Aires porque saben que, en algún sentido, reinan pero no gobiernan.

— Gustavo, una clase magistral sobre la provincia de Buenos Aires, el distrito electoral más importante de la Argentina. Muchísimas, muchísimas gracias.

— Fuerte abrazo, Jorge.

 

 

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