El fin de la era Orbán según un dramaturgo: “El Nobel de literatura a Krasznahorkai anticipó esta primavera húngara”
El entrevistado Manuel Torres analizó la derrota del expresidente y sostuvo que “hay una transición hacia un paradigma que abre puentes” y recupera el diálogo cultural en Hungría.
en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). La derrota de Viktor Orbán en Hungría, para el dramaturgo y académico Manuel Torres, "es quizá el reencontrar el humanismo propio del pensamiento europeo". En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), sostuvo que es "un paradigma que abre puentes”, y describió el clima actual como “una suerte de viento primaveral que trae esperanza”. En ese proceso, el reconocimiento internacional, como el Nobel de Literatura, aparece como “un síntoma de validación” que ayudó a anticipar “este renacer de las ideas” en el país europeo.
Manuel Torres es dramaturgo, director de teatro y de cine, además de profesor de literatura. Actualmente, jefe del departamento de lengua y literatura inglesa en el Budapet British International School. Es coordinador del ciclo de literatura comparada Polifonías Imposibles y colabora con instituciones como el Instituto Cervantes de Budapest.
Tenemos la elección en la que Orbán perdió. Así que primero le pido su propia interpretación, con ojos argentinos, de qué significa esta derrota después de 16 años de Orbán allí en Hungría.
Creo que, fundamentalmente, es una transición hacia un paradigma nuevo, a un paradigma que abre puentes, a un paradigma que va a construir un diálogo, o va a recuperar un diálogo que estaba quizás a silenciar. Aquí en Hungría, desde el punto de vista cultural, desde el punto de vista ideológico, hay una suerte de viento primaveral, muy a propósito de la primavera que terminamos ahora. Hay una suerte de viento que trae esperanza. Hay mucho que decir, mucho de lo técnico para contar, pero a mí me gustó verlo desde la noción de la cultura y desde el cambio de ideología, que además es quizá el reencontrar el humanismo propio del pensamiento europeo.
¿Y qué significa ese volver a Europa de un país que atravesó además la guerra, el nazismo y luego la cortina de hierro?
La complejidad de los pueblos oprimidos, de alguna manera, está suscitada en la relación de la lengua y en la relación con el otro. Entonces, hay un fenómeno muy particular cuando hablamos del pueblo húngaro, y es que su lengua es casi inaccesible. Su lengua, a nivel técnico, el húngaro, es un idioma muy complejo. Entonces, esta opresión es una suerte de identidad, de rótulo que empieza a transformarse. Pero, como todo cambio, es un cambio paulatino, es un cambio quizá que viene desde una noción generacional, y es un cambio que abre al diálogo.
Lo que es interesante aquí ver es cómo la Hungría de hoy es una Hungría que va a encontrar puentes para traducirse a sí misma, traducirse desde la noción básica de ser comprendidos, pero también traducirse desde las narrativas que les han contado o que ellos toman y que toman como fuente de autodefinición.
Para darte un ejemplo, hace poco ganaron el Premio Nobel con Krasznahorkai. Y este Premio Nobel es como un síntoma de esta transición. Es un síntoma de validación del húngaro como un idioma para el mundo y la Hungría como un pueblo que mira al mundo. A mí lo que me llama mucho la atención es este cambio de pasar de una noción de aislarse para proteger su identidad, y llegar a un mundo donde se encuentra con otros para preservar su identidad a partir del despejarse.
Digamos que Europa es multicultural, igual que Latinoamérica, las comunidades tienen sus propias idiosincrasias, sus mitologías. Y es muy bonito ver cómo Hungría empieza a entenderse a partir de despejarse con el otro, especialmente como extranjero. Yo lo veo así, un fenómeno de despejarse.
Orbán, la ultraderecha global y el momento de Milei
¿Puedo decir que el premio Nobel a un húngaro fue un puente a este cambio y que tuvo influencia electoral anticipada?
Por supuesto, porque fíjate que los cambios de la narrativa del campo cultural: cuando hay cambios en la narrativa ideológica vienen por la validación de las instituciones, instituciones culturales, estamos hablando en este caso de literatura, pero también de ciencia. Entonces, hay una suerte de validación de lo que está ocurriendo en Hungría, que viene como un ojo externo. Si hablamos de Sartre, la mirada del otro que nos justifica empieza a transformar las narrativas. Y este punto, este síntoma, este primer, digamos, llamado de atención de “contemos la historia del pueblo húngaro”, que además es una historia de lo oprimido, es la historia de lo fallido, pues viene a contrastar con encontrarse con otros pueblos que quizá también han sufrido lo mismo.
Es decir, los paralelos con Latinoamérica son casi borgianos. Es decir, hay una noción del hermano menor, hay una noción del esclavo y el maestro, y cómo esto empieza a resignificar incluso a las nuevas generaciones. Entonces, por supuesto que el reconocimiento que le han dado a Krasznahorkai es un gran síntoma de el volver a Europa o el volver al pensamiento europeo, que, en todo caso, es este renacer de las ideas. Estamos hablando de igualdad, estamos hablando de ayuda mutua, estamos hablando de principios fundamentales de la construcción de la civilización. Por supuesto que sí, hay otros eventos en paralelo que juegan un rol súper importante en esta transformación de la ideología que hoy vemos en este cambio.
Orbán y Milei: el poder como método
Usted decía los paralelos con Latinoamérica y, en particular, con la Argentina. Usted incluso lo planteaba en términos borgianos. Me gustaría, si puede profundizar en ese paralelismo, ese espejo que hay entre esta primavera húngara y distintas primaveras que tuvo Latinoamérica.
hay un cuento de Borges que se llama El inmortal. De hecho, es un cuento muy bello que hace un homenaje a Homero, y a la fundación del héroe mítico de la narrativa. Y este cuento es muy interesante porque es un caminante, es un personaje que deambula por diferentes épocas y como que transita diferentes estadios de la sociedad, y es un paralelo que tiene que ver con la búsqueda de la identidad desde las nociones mitológicas.
Nosotros hablamos de literatura fantástica en Latinoamérica, hablamos de realismo mágico, pero no está ceñido solo a estos pueblos latinoamericanos. Aquí hay un realismo también mágico. Incluso, en toda la parte de la conjunción entre la Hungría de Romania, Transilvania, hay una suerte de realismo mágico que se teje con lo que podemos llamar la noción mitológica o pagana de estos pueblos. Estamos hablando meramente de la conexión con los símbolos de la naturaleza: el agua, los ríos. por ejemplo, la ciudad de Budapest está delimitada, está como bautizada por el Danubio, que parte las dos ciudades, Buda y Pest.
Y hay una noción antigua del tributo hacia la naturaleza, el tributo desde las tradiciones folclóricas, desde los patrones que se encuentran en los tejidos de los campesinos, en las chardas, que son esos ritmos y esas músicas que pueden estar casi conectadas a la cumbia en Colombia o al chamamé o a estos rituales estéticos que nos reconectan con el mundo natural.
El colapso del "modelo Orbán": la autodestrucción de la autocracia húngara
Entonces, yo creo que estos paralelos, finalmente, de la construcción de identidad están dados por un principio básico, y es que los sistemas actuales tienen que volver a revisar su conexión con la naturaleza, su conexión con los recursos naturales, su conexión con la tierra. Hay un cambio tremendo en el mundo y hay sistemas que ya no pueden sostenerse porque no están contemplando la transformación de estos recursos naturales.
Entonces, desde la mitología, si podemos darnos cuenta, hay una suerte de nacionalismo bastante inocente de lo que implica el rescate del folclore, el rescate de nuestras raíces a partir de esos mitos de origen que están basados en los símbolos del fuego, en los símbolos de la tierra, de la Pachamama y demás. creo que ahí hay un gesto que se repite, y ese gesto es casi como una réplica a destiempo. Y por eso hablo del cuento de El inmortal, porque es casi como que estuviésemos viviendo en paralelo momentos similares. Ahora, yo pienso, en todo caso, que el futuro está allá, en Latinoamérica.
Todavía Europa tiene que pasar por una suerte de encuentro consigo misma para seguir rescatando lo que ha quedado atrás, que es básicamente su definición de un pueblo abierto a las ideas, pero que también procura una sostenibilidad en ese mundo que obviamente está cargado de crisis, crisis climática, migratoria.
También se podría hacer algún paralelo, salvando las gigantescas distancias, entre todos los pueblos que integran la Unión Europea, que eran de la Europa del Este, que eran más pobres al mismo tiempo, que eran, podríamos decir, el patio trasero de Europa, como Latinoamérica es el patio trasero de Estados Unidos, con la idea de centro y periferia, donde el centro era París o Berlín y la periferia es aquello que estaba en el este.
LT
También te puede interesar
-
Reforma laboral: postergan hasta 2028 la eliminación del Fondo del INCAA y el sector audiovisual sigue en alerta
-
Campanella y Francella acompañaron el reclamo para que no se desfinancie al INCAA
-
Pablo Echarri defendió que sus películas sean financiadas por el INCAA
-
La película, que según Adorni "vieron 80 personas", ganó como Mejor Documental en los Premios Sur 2025