“El triunfo de Keiko Fujimori sería la muerte de la democracia peruana”
Según el analista peruano Eduardo Salmón, el desenlace electoral podría “reafirmar quién está en el poder, pero dándoselo directamente”.
En medio de una elección peruana marcada por la estrechez del resultado y la revisión de actas impugnadas, el analista político Eduardo Salmón describe el escenario actual como de profunda “incertidumbre”, en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). “Estamos en el peor escenario posible”, advierte, en referencia a un proceso que podría definirse recién en las mesas de conteo.
Eduardo Salmón es analista peruano, licenciado en Ciencia Política por la Pontificia Universidad Católica del Perú y consultor independiente, actualmente se encuentra cursando la maestría en Comunicación en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Se especializa en el análisis de consultoría política y social, además de ser comunicador y docente universitario.
Lo consultamos para tratar de que nos ayude a entender esta ahora superioridad mínima, pero de Keiko Fujimori, cuando hace un par de días todo parecía indicar lo contrario. ¿Cómo lo están viviendo en este momento en Perú?
Incertidumbre. Yo creo que, dentro del proceso electoral, estamos en el peor escenario posible. En el sentido, no lo digo por quien pueda ser ganador. No lo digo por quien pueda ser ganador o ganadora, sino porque probablemente esto se va a resolver en mesa.
Digamos, hay ahorita más de 1.500 actas entre observadas e impugnadas y, lamentablemente, vamos a estar a la espera de esa resolución. Esto es terrible porque tenemos una elección muy deslegitimada, donde en el Perú lo que prima es la desconfianza. Que una elección tenga la necesidad de la espera de las actas observadas e impugnadas, genera, pues, aún más deslegitimación en el resultado independientemente de quién sea.
Ahora, lo que sí te puedo adelantar es que el escenario más probable en este momento es que, por los votos que están observados, impugnados y sus procedencias, lo más probable es que Fuerza Popular, es decir, la hija del exdictador Alberto Fujimori, sea probablemente la próxima presidenta. Pero igual está incondicional. Yo creo que lo prudente es esperar hasta que, al menos, matemáticamente los votos que falten computar sean menores a la diferencia entre uno y otro candidato, y eso aún no se ha dado.
¿Qué significaría para Perú que, después de haberlo intentado tantas veces, Keiko Fujimori sea presidenta del Perú? ¿Resuelve la polarización, la tensión de las últimas dos décadas o, al contrario, la pronuncia?
La pronuncia. Perú necesitaba recuperar su democracia. Y creo que esto ahonda un clima, es como más bien la cereza de la muerte de la democracia peruana. Los politólogos sabemos, que el hecho de ir a votar meramente no hace un país democrático. Sino diríamos que muchas otras naciones o autoritarismos son democracia por el mero hecho de convocar elecciones.
Entonces, lo que hemos visto es un copamiento institucional del Fujimorismo, que ha tomado, a través del Congreso, todas las demás instituciones: el Tribunal Constitucional, el Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo, la Junta Nacional de Justicia.
Y la paradoja es que, si gana Keiko Fujimori, pues, no sería tanto una elección, sino una reafirmación de quién está en el poder, pero dándoselo directamente. Por lo tanto, lo único que haría era darle más poder al poder, el poder absoluto a Keiko Fujimori.
Y eso es lo triste porque una de las cositas que tenía Perú para enorgullecerse internacionalmente es que había condenado al exdictador. Y, sobre todo, salió de forma ilegal, desde mi punto de vista, de la cárcel, pero cumplió al menos tres cuartos de su condena, y eso era una señal de orgullo. Era como un poco de dignidad a nuestra historia, a diferencia de otros países. Y ese va a ser el problema, que es, si gana Keiko Fujimori, va a haber una herida que sería muy difícil de reconciliar.
Desde ya mismo hay llamados a movilizaciones previas a los resultados. A veces hay memes que dicen: “No, politólogo va a la universidad para decir que el Perú es un país fragmentado”. Eso ya lo sabemos.
Es una confirmación que tenemos cuatro elecciones viendo la fragmentación casi exacta del país. Lima vota en un sentido, mientras que las demás regiones, la mayoría vota en otro sentido. Entonces, significaría un reabrazamiento y, creo yo, un inicio de una posible dictadura. Porque lo penoso es que no tiene ningún incentivo el Fujimorismo para girar hacia un giro democrático.
De hecho, incluso poco antes de la elección, la ya retirada exfiscal de la Nación, Delia Espinoza, una de sus últimas acciones fue pedir la suspensión del Partido Fuerza Popular porque, justamente, incumple las leyes de partidos políticos. Es decir, es un partido abiertamente antidemocrático. Entonces, lo único que sería es una confirmación para Perú en momentos de bastante incertidumbre.