EFECTO MUNDIAL Y CONSUMO

El vicepresidente de almaceneros comparó las compras durante este Mundial con Qatar 2022

El representante de los comerciantes analizó las diferencias entre este torneo y Qatar 2022, el impacto de los horarios en las ventas y el fin del “efecto aguinaldo”. Advirtió que, pasada la euforia deportiva, la realidad económica vuelve a imponerse con aumentos acumulativos y cambios radicales en los hábitos de las familias argentinas.

Fernando Savore, vicepresidente de Almaceneros PBA Foto: Télam

Pasada la efervescencia del Mundial, llega el momento de hacer el balance en las góndolas y mostradores. En diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), Fernando Savore, vicepresidente de la Confederación General Almacenera, analizó el impacto que tuvo el evento deportivo en las ventas del comercio de proximidad y trazó una inevitable comparación con Qatar 2022.

Aunque los días de partido generaron impulsos puntuales en la venta de snacks y bebidas gracias a las reuniones entre familiares y amigos, Savore advirtió que la euforia fue apenas una “burbuja” apuntalada por el cobro del medio aguinaldo. Con la pelota ya detenida, el dirigente fue contundente: "Volvimos de Disney a la realidad del formato económico". En un mano a mano imperdible, el referente del sector detalló cómo la pérdida del poder adquisitivo modificó los festejos —pasando del tradicional asado a la pizza comunitarios—, el rol clave de las marcas pyme para amortiguar la inflación acumulada y los nuevos desafíos del rubro ante el avance del comercio electrónico.

Fernando Savore es dirigente gremial y comerciante minorista que se desempeña como vicepresidente de la Federación de Almaceneros de la provincia de Buenos Aires y de la Confederación General Almacenera Nacional. Suele brindar análisis del consumo diario, la evolución de los precios de los alimentos, el impacto de la inflación y las estrategias de supervivencia de los pequeños negocios frente a las grandes marcas. 

—Fernando, un gusto hablar con usted. La última vez se nos cortó la comunicación y nos quedamos con mucha intriga de que nos hiciera el balance del Mundial. Pero quizás que hayan pasado estos días permite hacerlo mucho mejor. ¿Qué cambió en el consumo los días que jugaba Argentina? ¿Qué comparación puede hacer del Mundial con otros? Por ejemplo, en el 2022 se hablaba de que había un aumento del consumo en determinadas circunstancias. Lo escuchamos con atención. Háganos un balance de este comparado con el anterior.

—Hola, Jorge. Bueno, primero gracias por permitirme participar siempre. En el tema Mundial tiene mucho que ver los horarios. O sea, tal vez a veces el horario en el que juega nuestra querida Selección coincide más en el formato comercial y a veces no. Pero digamos que igual esto no impide que los amigos o la familia se encuentren. Y que todos pongan algo, coman una picada, un sandwichito o tomen una gaseosa. Todo esto generó trabajo. La verdad es que fueron días interesantes de buena venta, pero usted sabe que esto es una burbuja que ya se terminó. Dentro de esta burbuja había un componente más, que era el cobro del medio aguinaldo de la gente que lo cobra. Entonces, evidentemente, hubo un gasto. Pero bueno, se terminó el Mundial. Jorge, ya volvimos de Disney, ahora estamos de vuelta en Argentina con la realidad del formato económico, que no es fácil transitarlo. Antes del Mundial yo decía que el 20 es fin de mes. Bueno, hay que ver cómo transcurre este mes y qué evaluación tenemos que hacer.

—Y antes de entrar en el "volver de Disney", comparado con el Mundial de Qatar, obviamente la diferencia horaria hacía algo muy diferente a lo del hemisferio occidental, donde estamos más o menos en la misma línea horaria. Y, al mismo tiempo, que no se produjo en el invierno; si no recuerdo mal, se produjo más cerca del verano. ¿Qué cambió? ¿Qué comparación puede hacer con estas dos diferencias de huso horario y de estación, invierno o verano?

—Usted sabe que el verano para la reunión de amigos o la reunión de la familia siempre va a beneficiar. Con el frío es como que se juntan, pero algunos están engripados o lo que sea y no hay tanta reunión. Pero sí, el tema fue la diferencia de hora. Uno trató de acomodar su negocio. Tal vez hubo un día que trabajamos fuerte, pero después empezó el partido y el negocio lo tuvimos que cerrar, porque era en vano trabajar. Aparte, al que tiene empleados dignamente hay que darle la posibilidad de que ese laburante pueda disfrutar el partido en su casa, con su familia o con sus amigos. Así que, por un lado, entró un poquito más de dinero, pero después estuvo eso de las horas cerradas del negocio.

—Y si lo compara con 2022, ¿fue más, menos?

— Creo que el 2022 fue mejor. No nos olvidemos de que, más allá de toda la motivación que causan estos gladiadores, embajadores —no sé cómo caracterizar a los argentinos que son nuestros jugadores—, más allá de todo eso, está el recurso económico. No es fácil, es difícil. Tal vez veo que los argentinos no renunciamos al encuentro. Antes decían: "Vengan a casa que pago el asado". Bueno, ahora no es así. Ahora dicen: "Che, cada uno trae algo y hacemos el encuentro igual". Yo lo veo con mi hijo, que se junta con sus amigos, cada uno aporta algo y eso no impide el momento feliz e intenso que viven. Pero bueno, se terminó, Jorge.

—A ver, un componente... Y ya termino con esto del Mundial y entramos en la "Argentina post Disney", como usted la define. Un componente en la economía es que hoy hay menos recursos de los que había hace cuatro años, pero puede ser también que hay determinadas tendencias de cambio de hábito. Por ejemplo, creo que hace 25 años se consumían algo así como 90 litros de vino per cápita y hoy creo que 20 o algo menos. Lo mismo los kilos de carne. En algunos casos puede tener que ver con cuestiones económicas, pero en otros también con cambios de hábitos de consumo de alcohol y de carne. Supongo que el tradicional era el asado. ¿Cambió el asado por la pizza en el encuentro de hoy? No sé qué es lo que se lleva para ese encuentro. ¿Qué se llevaba antes y qué se lleva hoy? ¿Cuál era el objeto de consumo de una reunión hace una década y cuál es hoy?

—Qué buena pregunta y cómo va a lo profundo de todo esto. Hace diez años se encontraban dos amigos que hacía un tiempo que no se veían y uno le decía: "Che, venite a comer un asado el domingo a casa". Hoy te dicen: "Che, venite a comer una pizza el sábado a la noche". Está el tema del reemplazo. La carne no está muy cara, pero no cualquiera puede darse ese lujo. Lo mismo pasa con las primeras marcas, Jorge. Ellos avanzan con los aumentos. Avanzan y avanzan, y hay algunos productos que se pusieron demasiado caros. Pero eso no quiere decir que no se consuma: se reemplazan por empresas pymes. Mientras un pan lactal de primera marca de 600 gramos lo tenemos que vender en 6000 pesos, un pan de una empresa pyme de excelente calidad lo vendemos en 3000. De 3000 a 6000. Una gaseosa de primera marca, que es rica obviamente, cuesta casi 6000 pesos; una gaseosa pyme cuesta 2000. Entonces la gente va reemplazando, y nosotros somos muy motivadores de eso. Hay algo que es real: los hipermercados se van a medir siempre con los porcentajes de cuánto vendieron de lácteos y demás. Nosotros tenemos siempre la lupa puesta sanamente sobre ustedes. Si veo que si Jorge dejó de consumir determinada marca de mercadería de alguna empresa, tengo que empezar a pensar en el reemplazo. Las posibilidades que dan las pymes —a las que nunca ningún gobierno les dio importancia— son las que ayudan a que la gente pueda llegar a fin de mes.

—Pasemos ahora... Salimos de Disney y de la comparación con hace diez o cuatro años con el Mundial de Qatar. Usted decía que hay que esperar un mes sin Mundial para ver cómo la gente llega a fin de mes, si llega al 20 o llega al 15. Con toda su experiencia, ¿cuál es su pronóstico? ¿Cree que la situación está mejorando, está estancada o está empeorando?

—No, yo creo que para que nos recuperemos falta mucho tiempo. Esto no es fácil. ¿Por qué? Cuando yo le digo a usted que el aumento de lácteos de este mes fue de un 3%, también le tengo que contar que lácteos tuvo un incremento en enero de un 2,5%, en febrero de un 3%, en mayo de un 4% y ahora un 3%. Todos los meses tenemos un porcentaje. Ahora sume esos porcentajes, porque son acumulativos, y le va a dar que, desde el comienzo de año a la fecha, los lácteos subieron un 15%. Los sueldos no subieron eso. Entonces, evidentemente, la gente sigue corriendo detrás de la zanahoria. No puede ser que una garrafa —yo no vendo garrafas, pero sé los precios— costaba 15.000 pesos y hoy cuesta 25.000 en un país donde tenemos gas. Respetemos que la garrafa es lo que necesitan muchas familias para hacer la comida. El pasaje de colectivo volvió a aumentar en pleno Mundial. Hay gente que toma tres colectivos para llegar a su trabajo y obviamente tres colectivos para regresar. Todas esas moneditas o esos pesitos pequeños, en el mes hacen un montón de plata, Jorge. ¿Cómo hace la gente para llegar? Es complicado. ¿Cuánto creemos que necesita una familia de clase media —papá, mamá y dos niños— para sostenerse como un corchito en la línea de flote de la clase media? ¿Cuánto? ¿Dos millones y medio, tres millones? ¿Quién gana eso, Jorge? Estamos por debajo.

—Otro punto interesante es que desde el Gobierno se argumenta que la baja de ventas que se produce en los comercios es porque se sustituye por compras online. ¿Cuál es su propio juicio de esto? ¿Lo considera válido o considera que es humo?

—Sepamos aceptar que antes éramos el almacenero o autoservicista versus el mall o el hipermercado; el comercio de proximidad, el zapatero o el tendero versus el mall. Hoy hay un actor que ya existe y que la gente utiliza mucho, que es la venta e-commerce. Tal vez, como comerciante de alimentos y de productos de limpieza, pensábamos que ahí se vendían zapatillas o remeras, pero hoy los formatos permiten que la gente pueda hacer la compra online. Sí, es una competencia más, y creo que perjudica más al hipermercado que a nosotros. La gente no tiene más tiempo para ir al hipermercado ni tampoco tiene plata. Se maneja con ese formato. Nosotros estamos en el medio y en nuestros negocios tratamos de brindar todo esto de lo que hablamos. Usted me llama o me manda un WhatsApp y me dice "necesito café", yo le mando la foto de todos los cafés que tengo, usted elige y le llevo el pedido, o se lo llevan mis hijos. Tratamos de estar a la altura de la competencia, obvio que en un vuelo bajo. Pero en ese sentido sé que el e-commerce va ganando mercado de una forma tremenda. Hoy, etariamente, los chicos de 40 a 45 años se manejan todos con ese formato. Lo veo con mi hijo de 25 años, que estudia Medicina y, cuando no estudia, me colabora en el negocio: todo lo que compra, sea una lapicera o un par de zapatillas, lo hace con ese formato. En cambio, yo todavía voy al centro comercial a probarme la zapatilla. Todo esto está cambiando y hay que adaptarse.

—Lo felicito por todo lo que hace y le agradezco siempre su predisposición para con nosotros. Le mando un abrazo fraterno. Savore, muchas gracias.

—Un placer igualmente para usted, Jorge. Que tenga un lindo día.

—De la misma forma.