Entre la política y la Justicia

“En EE.UU, los jueces tienen la obligación de sacar la mayor cantidad de sentencias”

El abogado constitucionalista Diego Armesto sostuvo durante su entrevista con Jorge Fontevecchia que "cuando la política entra a tribunales, la Justicia sale por la ventana". Además, explicó que, para el Senado, el verdadero desafío está en garantizar una Justicia independiente del poder político.

Diego Armesto Foto: Captura web

La reciente aprobación de 67 nuevos pliegos judiciales en el Senado volvió a poner en el centro del debate el funcionamiento de la Justicia, la independencia de los jueces y los mecanismos para evaluar su desempeño. Para el constitucionalista Diego Armesto, completar las vacantes es positivo desde el punto de vista institucional, pero advirtió que el verdadero desafío está en garantizar una Justicia independiente del poder político.

Durante su entrevista en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Armesto comparó el funcionamiento judicial argentino con el de Estados Unidos, donde, según relató, los jueces tienen controles sobre la cantidad de expedientes que resuelven. Además, cuestionó los tiempos de los procesos de enjuiciamiento y sostuvo que “cuando la política entra a tribunales, la Justicia sale por la ventana”.

Diego Armesto es un abogado constitucionalista, docente universitario y analista político argentino especializado en Derecho constitucional, gestión legislativa y defensa de las instituciones republicanas. Integró la Comisión Especial de Reforma Constitucional de las provincias de Neuquén, Corrientes y La Rioja. Además, fue asesor de la Vicepresidencia de la República entre 2009 y 2011 y asesor en la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires y del Ministerio de Modernización del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Diego, muy buenos días. Jorge Fontevecchia lo saluda. El Senado acaba de dar luz verde a nuevos 67 pliegos judiciales, acumulando más de un centenar largo de acuerdos de nuevos jueces, y nos gustaría su reflexión sobre todo este procedimiento.

¿Qué tal, Jorge? Buen día. ¿Cómo le va? Bueno, en realidad hago mías las palabras de lo que dijo el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación hace unos días en Misiones. Es saludable para el órgano jurisdiccional poder completar los cargos de los jueces vacantes, porque eso favorece al servicio de Justicia. Entonces, desde el punto de vista institucional y republicano, es sano tener los jueces de la Constitución. ¿Qué son los jueces de la Constitución? Son los jueces designados bajo el procedimiento que establece la Carta Fundamental. ¿Qué es lo que pasaba hasta ahora y tenía un cierto grado de anomalía, que era muy grave? Usted tenía jueces que eran trasladados de un juzgado o de un concurso que habían ganado a otro juzgado. Teníamos el juego de los jueces subrogantes y eso implicaba que usted estaba tramitando un expediente judicial frente a un juez que había cumplido un procedimiento, pero había sido designado para otro juzgado, no para el juzgado que usted estaba tramitando la cosa. Esto lo que hacía era frenar indefectiblemente el funcionamiento de la Justicia. Esto es lo grave de decir: usted no puede tener procesos judiciales que duren entre 4, 5, 6 años y hasta 8, cuando en cualquier país del mundo los jueces son muy rápidos. Le voy a contar una anécdota. El año pasado hice un viaje de estudio a los Estados Unidos. Estuvimos en Texas y en Washington. Y el juez de primera instancia en un estado de Montgomery, cerca de Washington D.C., nos explicaba que ellos, más o menos por semestre, tienen la obligación, porque tienen un contralor, de sacar la mayor cantidad de expedientes. En la Argentina es complicada esa cuestión, y más sumado cuando no tenemos los jueces que establece y que pide la Constitución.

Ahora digo, al mismo tiempo hay varias nominaciones que generan fuerte contrapunto, no votaciones divididas: jueces que actúan en causas que tienen que ver con el Gobierno, ascendidos; personas que contaban con la aprobación y que el Presidente no firma el decreto porque son familiares de un periodista que disgusta al Presidente. Me gustaría la evaluación ahora de los aspectos negativos que deja esto: más de 100 nuevos jueces.

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Bueno, ahora vamos con lo negativo y creo que es importante. En primer lugar, creo que hay una regla que es una muletilla mía: cuando la política entra a tribunales, la Justicia sale por la ventana. Si los jueces no son independientes, porque yo puedo completar la mayor cantidad de juzgados, pero lo que tengo que asegurar, y el juez me tiene que asegurar a mí, es la independencia frente al poder político. Entonces, cuando yo observo esto que usted está diciendo, que no designa a un juez porque es familiar de un periodista, o que estoy manejando determinados lugares para poder obtener un halo de protección frente a determinadas causas de corrupción, a mí me genera una duda grave. Sumado a que, como bien decían Mitre y Sarmiento en 1860, el acuerdo del Senado es un elemento que no es que le otorga el dote o le da el color de federalismo, sino que Mitre y Sarmiento decían: a los más altos cargos de la Nación se necesita que participe el Senado prestando acuerdo. Entonces, yo creo que acá lo que pongo el acento es que hay que ver cómo empiezan a caminar estos jueces, que mayormente se les pone un punto rojo, diciendo: “Bueno, vamos a ver cómo trabajan”. ¿Por qué? Porque la independencia judicial, la independencia del Poder Judicial del poder político, hace también, y es fundamental, para la seguridad jurídica. Si yo quiero un país que crezca, que se desarrolle con inversiones genuinas, yo necesito sí o sí tener una Justicia independiente. Si tengo una Justicia que se deja manejar por la política, a mal puerto vamos a parar.

¿Qué posibilidad tiene verdaderamente el Consejo de la Magistratura de, luego, esos jueces que usted dice que se les coloca un punto rojo —“vamos a ver cómo van a funcionar después”—, funcionen o no funcionen?

Bueno, esto es un problema que hay también acá, Jorge, porque el jurado de enjuiciamiento es un proceso engorroso donde no hay una flexibilidad. No es que tenemos que vivir sacando jueces, pero a los malos jueces hay que sacarlos. Y vuelvo a citar a Rosatti, que es presidente del Consejo de la Magistratura. En un informe que se hizo en el Consejo de la Magistratura, usted puede observar que hay muchos jueces que fueron destituidos por mal desempeño. Pero acá viene lo extraño: lo largo de los procesos. Lo impresionante que es la denuncia, la investigación, que se designe un miembro del Consejo que lleva adelante la investigación, que se haga la evaluación, que después se pase al pleno y que el pleno tenga que evaluar después el Consejo de la Magistratura. Esto hace que tengamos un problema. Y esto es algo que yo siempre reseño: hay muchos jueces que están en el proceso de jury que siguen siendo jueces. Hay muchos jueces que están en el proceso de jury y siguen firmando sentencias y resoluciones. Me remito a recientes jueces donde han sido destituidos, pero que estaban ejerciendo la función de juez. Por eso creo que es fundamental una modificación a la ley también en lo que respecta al jury de enjuiciamiento y darle la posibilidad al justiciable de poder llevar adelante también y de poder nosotros, como ciudadanos, decir: “Este juez no cumple con su rol”, que es el rol que, nada más y nada menos, le dio la Constitución.

Diego Armesto, muchísimas gracias. Le mandamos un saludo y seguimos contigo.

Un abrazo grande.

Gracias. Un abrazo grande. 

LMM