Energía global

Fin de la OPEP y ventana de oportunidad para Argentina: “Hay 40 años para aprovechar Vaca Muerta”

Emilio Apud advirtió que la transición energética abre una ventana limitada para exportar recursos y reposicionar al país.

Vaca Muerta Foto: Cedoc

En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el especialista energético Emilio Apud analizó la salida de Emiratos Árabes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y el impacto global en el mercado del petróleo.

Emilio Apud es ingeniero industrial egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA), consultor y especialista en el sector energético con amplia trayectoria en políticas públicas y mercados de hidrocarburos. Fue secretario de Energía y Minería de la Nación durante la presidencia de Fernando de la Rúa, bajo la órbita del Ministerio de Economía. Se desempeñó además como director de YPF y participó en distintos ámbitos de gestión y asesoramiento en materia energética. Actualmente es consejero académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro de la Fundación Pensar.

Emilio, hablar con usted en un día que no sé si es histórico llamarlo así, porque Emiratos Árabes anunció la salida de la OPEP con vigencia a partir de mañana, primero de mayo. ¿Qué queda de la OPEP como instrumento de regulación del mercado petrolero y de la economía mundial, teniendo en cuenta lo que significó en los años 70 con el embargo petrolero? ¿Estamos frente a un cambio de paradigma?

Le veo poca vida a la OPEP, porque ya se había ido Qatar en 2019, creo. Y lo que precipitó esto es la guerra en Irán, donde se consideró maltratado Emiratos Árabes tanto por sus vecinos de Arabia Saudita como por los iraníes. Además, está restringido en su capacidad productiva. Usted sabe que en la OPEP regulan los precios haciendo cupos a cada uno de los integrantes para que no produzcan de más y no baje el precio.

Es como un cartel que regula todo. Pero Emiratos está produciendo dos millones y medio, tres millones de barriles diarios, cuando podría producir cinco millones. Entonces el mercado va a cambiar: más que carteles, se van a buscar proveedores confiables y competitivos en cantidad y precio.

Distensión en el Gobierno: los aplaudidores de Karina Milei saludaron a Santiago Caputo

Los grandes conflictos mundiales han tenido siempre al petróleo y a la energía como eje. Incluso podríamos decirlo en el caso de la invasión de Rusia a Ucrania, con toda la discusión en Europa sobre el gas y la dependencia energética. ¿Estamos asistiendo a una reconfiguración geopolítica de la producción de energía, con nuevos actores que pasan a tener un rol central, como podría ser el caso de Argentina?

Yo creo que sí. Estos episodios en Rusia-Ucrania y en Medio Oriente van a reformular la transición energética. Hoy hay una discusión sobre el cambio climático, con posiciones como la de Donald Trump, que niega la influencia antropogénica en el calentamiento global.

Yo no digo que el hombre sea el causante absoluto del calentamiento global, tampoco adhiero completamente a esa teoría, pero sí creo que alguna influencia tiene. Y además la gente se está dando cuenta de que hay alternativas más modernas y menos contaminantes.

No es solo el dióxido de carbono lo que genera el problema. El CO₂ no es contaminante en sí mismo —uno lo puede respirar—. De hecho, los extinguidores lo utilizan. El problema son las emisiones en las grandes urbes: los motores de combustión siguen generando contaminantes como óxidos de nitrógeno, azufre y partículas sólidas.

Entonces no tiene sentido que, en un momento donde existe tecnología avanzada —inteligencia artificial, exploración espacial—, sigamos dependiendo de los combustibles fósiles.

Creo que ese es un cambio conceptual que la sociedad global está empezando a asumir, y que en algún momento los dirigentes políticos también van a tener que acompañar, estableciendo límites a una industria que sigue siendo central.

Hoy el 80% de la matriz energética mundial es fósil: petróleo, gas y carbón. Eso no va a cambiar de un día para otro. Yo estimo que la transición puede llevar entre 40 y 50 años.

Pero tampoco hay que ir al extremo contrario, como plantea Trump, de seguir usando petróleo hasta que se agote. Eso podría llevar más de 100 años.

Lo que estamos viendo es una transición, impulsada también por el hecho de que estos recursos generan conflictos geopolíticos y no siempre son confiables.

En paralelo, hay avances en tecnologías como la energía solar, los aerogeneradores —incluso offshore—, las baterías, especialmente en China, y el crecimiento de los autos eléctricos, que ya han reducido el consumo de petróleo en aproximadamente un millón de barriles diarios.

Todo esto configura un cambio estructural en el sistema energético global.

Pero el mundo todavía depende de ellos.

Sí, el 80% de la matriz energética mundial es fósil: petróleo, gas y carbón. Eso no va a cambiar de un día para otro. Yo calculo que la transición va a llevar 40 o 50 años. Pero tampoco irnos al otro extremo, como plantea Donald Trump, de decir que vamos a usar petróleo hasta que se acabe; eso puede llevar más de 100 años.

Entonces, a mí me parece que hay una transición. Y además se suma que estos recursos no son seguros, no son confiables y son causantes de muchos conflictos bélicos. Por eso, las nuevas tecnologías —como la baja en el costo de los paneles solares para energía fotovoltaica, los aerogeneradores, incluso offshore, las baterías que se están desarrollando en China— y la incursión de los autos eléctricos, que ya han hecho ahorrar alrededor de un millón de barriles de petróleo por día, están empujando ese cambio.

¿Y ahí aparece la oportunidad para Argentina?

Claro. Pero a nosotros no nos conviene apurarnos mucho, porque tenemos que monetizar toda la riqueza que hay en Vaca Muerta.

Sí nos va a incentivar a dejar de pensar en el mercado local y empezar a pensar en exportar, porque la ventana de oportunidad es finita. Son 40 años, y 40 años no es mucho.

Primera foto: Jorge Macri y Belén Ludueña presentaron a Vito

En ese tiempo tenemos que tratar de que quede la menor cantidad posible de gas y petróleo sin explotar. Entonces creo que Argentina, además de desarrollar energías renovables, tiene que prepararse para exportar petróleo y gas, porque el mercado interno ya está prácticamente saturado y la potencialidad del recurso hace necesario buscar mercados internacionales.

Emilio, en el caso de China, que ha avanzado fuertemente con la incorporación de autos eléctricos y que ya estaría ahorrando alrededor de un millón de barriles diarios de petróleo, ¿con qué matriz energética genera esa electricidad? ¿No hay ahí una contradicción en términos ambientales?

Y bueno, ahí hay una contradicción, ¿no? Usan carbón. Emite el doble de anhídrido carbónico que si se quema gas.

Por eso ahí hay otra oportunidad. Es decir, en la medida que en los mercados empiece a aplicarle una tasa a la huella de carbono con todos los productos, China va a tener que mejorar ese factor porque tiene una huella de carbono muy elevada para producir la energía eléctrica, que es carbón.

Entonces va a haber un proceso, yo diría, este intermedio donde o sea intrafósil. Que se va a reemplazar carbón por gas.

Y esa es una oportunidad, y la India lo mismo. La India quema carbón muchísimo y esto abre nuevas posibilidades para el gas. Porque Vaca Muerta tiene petróleo y tiene gas, pero el gas que tiene en la reserva es mucho mayor, es la segunda a nivel mundial.

Entonces lo que tenemos que buscar son mercados y además ahora con esto de los conflictos, los grandes importadores buscan diversificar el riesgo. Que "no nos vamos a casar con el Golfo ni nos vamos a casar con Rusia, vamos a buscar otros". Bueno, está Brasil, está Australia, está Canadá, Estados Unidos, o sea países occidentales que están un poquito al margen de todos estos problemas geopolíticos que mencioné. 

Así que es una oportunidad, si hacemos bien las cosas, muy grande.