Frank García Hernández: “Trump frenó la llegada del capitalismo a Cuba”
El sociólogo cubano sostuvo que Estados Unidos no busca una caída violenta del régimen, sino forzar una transición “a la china”, con apertura económica y continuidad del poder en manos del círculo castrista.
“Trump frenó la llegada del capitalismo a Cuba”, afirmó el sociólogo e historiador cubano Frank García Hernández, quien planteó que la isla ya transitaba un proceso de apertura económica bajo un esquema similar al chino, pero que la presión de Estados Unidos alteró los tiempos y la estrategia. Según sostuvo en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), “si se rompe el bloqueo yanqui se restaura el capitalismo completamente, porque es la verdadera intención del gobierno cubano”, aunque aclaró que ese giro no implicaría necesariamente una caída inmediata del régimen sino, más bien, “destituir a Díaz-Canel y dejar a los Castros en el poder”.
Frank García Hernández nació en Cuba en el año 1982. Es sociólogo, historiador, analista político, ensayista, especializado en el estudio de las izquierdas cubanas y la revolución bolchevique. Estudió su licenciatura y maestría en la Universidad de La Habana. Durante 10 años trabajó como bibliotecario en el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello. Fue además jefe de la redacción web de TeleSur. Actualmente está trabajando en su próximo libro, Socialismo nacional, de Rubén Cartier. Ahora se centra en la figura de Rubén Cartier, quien fue intendente de la ciudad de La Plata entre 1973 y 1975 y que fue asesinado el 14 de julio del 75 por la Concentración Nacional Universitaria, un grupo parapolicial vinculado a la derecha peronista, en un contexto de extrema violencia política previo al golpe de Estado de 1976.
Cuando combinamos esta entrevista la semana pasada no imaginábamos que por segunda vez Estados Unidos, en pocas semanas, lograba quitar del comando de un país a su jefe de Estado: en el caso de Venezuela, por la detención que realizaron de Nicolás Maduro; en el caso de Irán, directamente por el asesinato de su jefe de Estado.
Podríamos decir que hoy Estados Unidos está en condiciones militares, con un presidente al mando dispuesto a hacerlo, prácticamente de decir lo que quiera desde el punto de vista militar, sin ninguna posibilidad de freno por parte del país agredido. ¿En qué clave es hoy la situación de Cuba después de lo de Irán? ¿Hay algún grado de relación entre lo que sucedió en Venezuela, lo que sucedió en Irán y lo que pudiera suceder en Cuba?
Hay un punto de inflexión. Recuerde que no es la primera vez que lo hace Estados Unidos. En 1989 Estados Unidos invade Panamá y secuestra al dictador Noriega; en 1983, Granada. La diferencia es que a Cuba la han dejado sola sus propios aliados, porque Putin dice que va a enviar petróleo, pero no envía petróleo. La China envía unos pocos buques de alimentos. Y, en realidad, la agresividad de Estados Unidos para con Cuba está teniendo efecto, porque los aliados la dejan sola.
Evidentemente, Delcy Rodríguez pactó con Washington, Trump sacó a María Corina Machado habilidosamente desde antes de todos los acuerdos y después no permite que regrese a Venezuela, y esto es lo que empieza a provocar crisis grande. La pregunta es por qué los aliados dejan sola a Cuba. Y es que cuando se retrocede en la historia, ¿quién estaba en 1989? ¿Quién estaba en el 73 cuando Helms hace los acuerdos de romper el bloqueo con Cuba? Estaba Fidel Castro, era un gobierno muy legitimado políticamente, con mucho apoyo popular, y actualmente el gobierno de Díaz-Canel es un gobierno con muy poca legitimidad política.
A Díaz-Canel le revientan protestas populares cada 2x3, cosa que nunca vivió con esas dimensiones Fidel Castro. Nada más el 5 de agosto del 94. Y Fidel Castro tenía tal legitimidad política que se presenta en las propias protestas y es quien pacifica las manifestaciones. En este caso, los otros gobiernos están viendo que este es un presidente que puede caer por sí mismo y no se van a arriesgar a enfrentar a Estados Unidos. Las sanciones pueden afectar directamente al empresariado mexicano.
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¿Ha escuchado usted a Lula queriendo enviar un buque de combustible que se lo quisiera comprar el gobierno cubano? Lula se ha olvidado que su cáncer se trató en Cuba. No quiere apoyar a un gobierno que puede caer mañana perfectamente. Y Lula ha tenido posturas demócratas, por decirlo así: condenó lo que hizo Nicolás Maduro. Y él sabe perfectamente que Díaz-Canel lo sacó de su bolsillo Raúl Castro, diciendo: “Este es el elegido”, con esas palabras.
Entonces, es un gobierno que, en medio de la crisis actual, y eso yo lo he insistido y hay quienes no lo quieren entender, Cuba no está viviendo una resistencia antiimperialista. La clase trabajadora está harta. Cuando se habla con todos los cubanos, los únicos que siguen defendiendo al gobierno cubano es porque tienen intereses, son algunos funcionarios, burócratas. En la invasión a Venezuela, incluso el asesinato de los 32 cubanos, que, ojo, no es casual. Maduro no dormía siempre con esos 32 cubanos. Estados Unidos calculó quirúrgicamente que ahí estaba Maduro para liquidar la escolta cubana y decirle al mundo entero: “A Cuba la podemos aplastar. Mire lo que hicimos con la famosa escolta cubana”.
Y esto más bien, esi bien generó dolor en las mayorías populares, no legitimó al gobierno cubano. La gente está subsistiendo. ¿Por qué? Entre otras cosas, desde la caída de la Unión Soviética el salario promedio cubano no pasa de 20 dólares al mes. ¿Cómo se mantenía un trabajador promedio? Por las subvenciones y las gratuidades que Raúl Castro en 2012 dice: “Esto es imposible de mantener”.
¿Y cómo se podía mantener sin esas gratuidades un trabajador promedio? Y esto fue lo que fue generando una crisis total. Claro que Raúl fue muy inteligente. Esos recortes no los hace él, los hace Díaz-Canel en enero de 2020, e inmediatamente va a venir toda una crisis que va a terminar deveniendo en las protestas populares del 11 de julio de 2021, que arrasaron por toda Cuba, desde el oriente hasta el occidente.
El comandante Ramiro Valdés, de los más legitimados de la Revolución Cubana, fue a tratar de sofocar con su presencia las protestas en el oriente del país y los manifestantes lo montaron prácticamente en el mismo ómnibus que había llegado. En ese nivel de falta de legitimidad política está el gobierno cubano actual.
Y en ese sentido, sus visiones: no toma ninguna medida militar Trump porque supone que se cae solo.
Trump me da gracia, se escucha que Trump está loco. Trump es el presidente más pragmático de Estados Unidos que hemos visto en mucho tiempo. Él no corrió ningún riesgo militar en Venezuela. Sabía que se lo iban a entregar. Ahora tampoco hubo ningún riesgo militar de que pudieran perder efectivos en el caso de Irán. En el caso Cuba, Grabois decía recientemente que Díaz-Canel duerme con un fusil en la almohada. Lo hará protegiéndose del generalato de la familia Castro, que perfectamente lo fleta para Moscú a cambio de que no toquen a La Habana. Estos rumores que han ido esparciendo Marco Rubio y Trump fueron iguales a lo que se hacía un mes antes de que despachasen a Maduro.
¿Lo que usted dice es que Delcy Rodríguez de Cuba serían los herederos de Fidel Castro?
Claro, porque el principal problema es que Raúl Castro está vivo. Tiene 95 años, pero está vivo, ¿usted cree que después de 65 años de resistencia antiimperialista, y más que los Castros siempre pensaron en la posteridad, en la historia, Raúl va a empañar su imagen montándose en un avión a tomar café con Bashar al-Assad? Eso lo van a hacer sus hijos.
Si él fallece, se van a montar en un avión y se van a ir a Moscú, porque no quieren perder. Y además hay todo un generalato que vive de la industria del turismo, es muy similar a lo que sucede en Venezuela. Ellos, además, recuerde también algo muy importante: Trump sabe que Cuba es un polvorín. Se cae el gobierno cubano sin poder controlar eso y se le aparecen miles en la Florida montados en una balsa. No es la cuestión venezolana.
Y ahí se le está jugando también algo muy importante: la cuestión de que el Partido Republicano puede perder en las elecciones, porque Trump se hizo muy impopular en la Florida deportando cubanos anticomunistas. Ahora, cuando uno mira a Cuba, tiene un peso político. Nosotros no tenemos petróleo, somos un país pobre. Trump tiene que humillar mucho a Cuba para que le dé réditos, para poder ganar.
Por las imágenes que vemos a la distancia, no sé si son imágenes parciales y no sé si generan una imagen distorsionada de la realidad, pero pareciera imposible el turismo hoy en Cuba en la circunstancia en la que está, de falta de electricidad, no poder recolectar siquiera la basura.
Sí, claro. Más que las imágenes, yo siempre recomiendo trabajar con las fuentes oficiales. Como usted vio, yo fui jefe de redacción de una de las más grandes agencias del continente, TeleSUR. Yo siempre recomendaba: “Vayan a las fuentes oficiales de todo”.
En este caso, la Oficina Nacional de Estadística e Información del gobierno cubano, aunque maquillen las cifras, ha provocado que la CEPAL, una institución latinoamericana amiga del gobierno cubano, coloque a Cuba como la última economía en 2025, por debajo de Haití.
Y es que el gobierno cubano apostó por una industria, por el turismo, que después del coronavirus se veía que se desplomaba, y aun así continúa importando más del 60% de la comida. Hasta los frijoles negros, los porotos, como le dicen ustedes, empezaron a importarse de Argentina. Ojo, que con Milei continuó. Fíjese que Milei no tiene un discurso agresivo con Díaz-Canel.
Hay relaciones entre la burguesía argentina y la burguesía cubana, y ahí también entran los casos de corrupción. Los burócratas dirigentes cubanos cobran coimas, como dicen ustedes, a estas grandes empresas que venden alimentos a Cuba.
Y esto es lo que provoca la gran crisis económica cubana. Porque va cayendo el turismo, pero al gobierno cubano no le interesa ganar en soberanía alimentaria. Hasta el teólogo brasileño Frei Betto, completamente alineado con el gobierno cubano, alertaba, y la FAO también: esto va a terminar en una hambruna.
Un economista que me reservó el nombre me decía: “Fran, no pueden ser tan tontos de seguir invirtiendo cifras como 200 millones de dólares en construir hoteles cuando ellos mismos están viendo que cae el turismo. Ahí hay casos de corrupción, evidentemente ningún interés en lograr la soberanía alimentaria. Hay ofertas muy baratas ahora para ir a Cuba, porque nadie quiere ir a Cuba”. Además, está haciendo también el gobierno cubano el típico manual neoliberal. ¿En qué consiste? Voy desfinanciando todo el sector estatal y se va generando dentro de las mayorías populares la idea de que el privado puede solucionar el asunto.
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Estuve hace un año y ya percibí la inviabilidad de la sustentabilidad del turismo en un proceso de degradación de infraestructura muy notorio. Y un amigo que era muy amigo de Fidel, Fidel le había pedido que ayudara a Cuba en su momento construyendo laboratorios que fabricaran remedios para que Cuba no los tuviese que importar, muy decepcionado y triste, decía que había fracasado porque no lograba que los cubanos trabajasen. ¿Es un prejuicio el hecho de que un sistema económico como el que llevó adelante Cuba durante todas estas décadas terminó minando la capacidad de tener el ímpetu para producir?
Primero hay que ver que hay un cambio en el enfoque económico entre Fidel Castro, anticapitalista reacio, y Raúl Castro. Con Raúl Castro empieza a desfinanciarse estos sectores, porque le pone toda la plata al turismo. Cuba hubiese podido vivir de esto, pero lo que usted está hablando también es real: falta de interés por el trabajo por un salario tan bajo. Así y todo, el sector que usted dice estaba bien estimulado en comparación con el resto.
Y si usted desfinancia el sector de los laboratorios, de la biotecnología, que es como decía Fidel, también va a empezar a entrar en crisis. Una de las cuestiones que provoca el estallido del 11 de julio es que Cuba empezó a reportar 6000 casos de coronavirus por día. Imagínenselo en un país de 11 millones nada más. Y empezaron a enviar a las personas a las casas, empezaron a fallecer personas en las casas. Si un país hubiese desarrollado la vacuna, como era el caso, o en general todos los remedios, medicamentos, yo no tuviera que estarle enviando a mi madre ahora paracetamol e ibuprofeno. Imagínese el nivel de crisis que hay cuando no tienen paracetamol e ibuprofeno.
Y no es precisamente el sistema socialista, es la deformación del sistema socialista, porque el sistema socialista está destinado a que la clase trabajadora se administre sus propios recursos. La clase trabajadora no se va a castigar. El problema es cuando esos burócratas dirigentes empiezan a responder a sus propios intereses. Esa es la gran cuestión. ¿Y qué ha fallado ahí? La democracia. A Fidel no le interesó nunca construir un sistema democrático. Entonces, ¿cómo la clase trabajadora va a controlar los destinos de su país si no puede controlar a la burocracia dirigente? Es decir, no es el socialismo. Es cuando se distorsiona el socialismo.
¿Cómo termina? ¿Cómo sigue? ¿Cuál es su pronóstico?
Ahora mismo yo creo que el que dé un pronóstico exacto estaría mintiendo. Yo lo que decía en el libro, antes de todo este escenario, era que Cuba podía terminar siendo la China del Caribe. ¿Por qué? Porque el gobierno cubano intenta aplicar el modelo chino. El modelo chino es un partido nominalmente comunista administrando una economía capitalista. La gente todavía cree en los símbolos de la hoz y el martillo puestos en China. Cuando entré en el comedor de ustedes está una bandera del Partido Comunista de la Unión Soviética que dice: “Proletarios de todos los países, unidos”, con el marxismo-leninismo hacia la construcción del comunismo. Ustedes no son un medio de prensa comunista. Es lo mismo que pasa en la China actual. Y Cuba no tenía la economía para poder lanzarse.
Es que eso que usted me está marcando es simplemente un recuerdo que no tiene que ver con que nos represente...
No, me di cuenta que era una instalación, porque vi también un pedazo del muro de Berlín. Es como el fin de la historia.
Yo fui secretario de Comercio de la Cámara Ruso-Argentina y fue un regalo un día de cumpleaños. Eso es una bandera histórica de la época. De hecho se vende en Rusia como objeto de la época de la ex Unión Soviética.
Sí, comprendí la instalación performática perfectamente. Lo que le quiero decir, regresando al tema China: Trump frenó la llegada del capitalismo a Cuba. Con Obama íbamos directo al capitalismo, hacia ese modelo chino. Porque nos hace falta romper el bloqueo. En este caso, si se rompe el bloqueo yanqui se restaura el capitalismo completamente, porque es la verdadera intención del gobierno cubano.
Ahora, ¿qué escenario es posible? Uno muy probable es que destituyan a Díaz-Canel. Le pongo un ejemplo: febrero pasado Díaz-Canel apareció dando una rueda de prensa que era muy anunciada. La gente esperaba algo. Dio una rueda de prensa insulsa y al día siguiente aparece el viceprimer ministro, que es sobrino-nieto de Fidel Castro, dando una rueda de prensa concreta, directamente anunciando lo que se iba a hacer. ¿No le parece que están quemando a Díaz-Canel como el infeliz, para volver a colocar a los Castros en el gobierno?
Esto es lo que yo veo: que o lo fletan para Moscú o lo destituyen, aprovechando un detalle nada despreciable. En enero del 24 destituyeron al ministro de Economía. A ese ministro de Economía, que había llevado adelante los paquetes neoliberales, lo usan de agente de una potencia extranjera. Y era un gran amigo de Díaz-Canel. Ahora mismo se puede aparecer un general o este sobrino-nieto de Fidel diciendo: “Bueno, Díaz-Canel también era un agente, o responsable, o encubrió”.
O sea, ¿usted imagina algo parecido a lo de Venezuela?
Sí, claro, pero con los Castros, los sobrinos de Castro, hijos, nietos de Fidel Castro, claro, de Raúl. Es lo mismo que hizo la boliburguesía venezolana: “Usted no me mete acá a María Corina Machado y yo les doy el petróleo”.
Siguiendo con ese planteo: Venezuela es un país que tiene una cantidad de recursos naturales que podría reconstruir un sistema híbrido. En el caso de Cuba, la cuestión de fondo es la capacidad productiva de generar los recursos necesarios para la autosustentabilidad de Cuba. Sean los hijos, nietos, sobrinos de Fidel y que Díaz-Canel sea un fusible, finalmente el problema estructural de la incapacidad de producir suficientes bienes para la sustentabilidad de la población continuaría.
Relativamente, mientras se haya un sistema capitalista en un país subdesarrollado… Yo he estado hasta en la Mancomunidad de Dominica, una pequeña isla olvidada, y aunque el gobierno recibe 400 millones de dólares anuales por la venta de su ciudadanía, es una pobreza y una desigualdad increíble. No tienen ni semáforo ni canales de televisión, imagínese.
En el caso cubano, lo que pudiera quizás dar un relanzamiento de la economía, manteniendo amplios sectores de desigualdad, es como sucedió en la época Obama: que la Sheraton desembarcaba, que desembarcaba la Coca-Cola, el Airbnb obtuvo un crecimiento grandísimo en Cuba. Y puede ser que el gobierno cubano negocie con Trump. Por ejemplo, empezó a privatizarse la salud pública. Ahora ya puede haber asilos privados, ya puede haber hospitales psiquiátricos privados. Y esto más que pone en una nueva ley: si hay un emigrante que deja acá propiedades, casas en Cuba, ya no va a perder sus propiedades, como se hacía antes.
Esto puede ser una ley retroactiva perfectamente para todos los exiliados, descendientes de exiliados, porque eso es algo que hay que tener en cuenta. Esas familias están reclamando las devoluciones y puede haber perfectamente un acuerdo. Ahí viene la cuestión política que ganaría Trump. “Yo te pido que le devuelvas a estos votantes y financistas”. Recuérdese el origen de Marco Rubio.
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¿Qué es Marco Rubio en Cuba?
Marco Rubio en Cuba es impopular. En realidad, la idea entre la juventud es: “Yo lo que quiero es que esto se acabe”. No hay un sentido antiimperialista. Pero Marco Rubio llegó a decir que quería ser presidente cubano. Yo no creo que llegue a ese punto, pero sí creo que Trump está presionando al gobierno cubano. Ayer estaba el canciller cubano en el Vaticano reuniéndose directamente con el Papa, que es estadounidense, y la Iglesia Católica siempre ha mediado entre las relaciones Cuba-Estados Unidos, sobre todo en la época Obama, en la liberación de los presos políticos. Entonces aquí yo no dudo que haya un retorno de todo ese exilio cubano-americano ocupando puntos muy importantes.
Usted está planteando siempre el modelo chino.
Sí, porque a Trump no le interesa derrocar de manera violenta. Pero acuérdese lo que pasó después de la caída de la Unión Soviética: fue un neoliberalismo atroz, una desigualdad solidaria.
¿Usted ve más probable de los escenarios una salida como el modelo chino?
Como el modelo chino, pero destituyéndose a Díaz-Canel y dejando a los Castros en el poder. Un híbrido entre lo que sucedió en Venezuela y manteniendo el modelo chino, donde entraría a jugar un papel fundamental el actual exilio cubano. Cuando usted revisa el crecimiento de la economía vietnamita, buena parte de esos millonarios eran vietnamitas que vivían en el exilio. De ahí es donde aparece el capital, que es una de las cuestiones que limita el crecimiento del capitalismo.