CULTURA URBANA

García Cuerva y una idea disruptiva: “Yo propuse que la rave por Francisco sea en Plaza de Mayo”

El Arzobispo de Buenos Aires revela su visión disruptiva para homenajear el legado de Jorge Bergoglio, buscando conectar la fe con las nuevas expresiones de la cultura urbana en el espacio público.

Jorge Garcia Cuerva Foto: NA

En el primer aniversario del fallecimiento de Jorge Bergoglio, el arzobispo Jorge García Cuerva analiza la profunda huella emocional que el Pontífice dejó en el pueblo argentino y la necesidad de honrar su memoria a través de la alegría. Así, con el fin de despojar el homenaje de tintes partidarios, el prelado destaca, en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), la elección de la Plaza de Mayo como escenario simbólico para una inédita fiesta de música electrónica cristiana que busca unir a la comunidad.

El sacerdote argentino, Jorge García Cuerva, desde mayo de 2023, se desempeña como arzobispo de Buenos Aires, sucediendo a Mario Poli en uno de los cargos más relevantes de la Iglesia en el país. Antes de llegar a ese puesto, fue obispo auxiliar de Lomas de Zamora y luego obispo de Río Gallegos. Su trayectoria pastoral está muy vinculada al trabajo en barrios populares y contextos sociales complejos, con fuerte presencia territorial y cercanía con sectores vulnerables. Además de su rol eclesiástico, es abogado y tiene formación en derecho penal, lo que marcó parte de su trabajo pastoral, especialmente en ámbitos ligados a la reinserción social y el acompañamiento en contextos de encierro.

¿Contanos qué estás sintiendo hoy, a un año de la muerte de Francisco?

Por un lado se siente, en primer lugar, algo de lo que se vivía hace un año. Por un lado, la conmoción y la tristeza de lo que significaba recibir, en esa madrugada de Pascua, la noticia del fallecimiento del Santo Padre. Pero también la emoción de ver la respuesta del pueblo argentino, acercándose a rezar por el Papa, movilizándose a los distintos santuarios del país y tomando conciencia de que, más allá de las discusiones eternas sobre la figura de Francisco, nuestro pueblo lo tenía muy metido en su corazón. Así que, vuelvo a insistir: por un lado, la tristeza y la consternación de recibir la noticia; por otro, la enorme emoción de ver la reacción de nuestro pueblo.

¿Elegiste vos la Plaza de Mayo para hacer esta rave de música electrónica cristiana, que podría haberse hecho, por ejemplo, en el Obelisco, pero elegiste vos Plaza de Mayo?

Esta propuesta originalmente fue de la Fundación Miserando, ellos lo hablan conmigo. Yo sabía de la existencia de este espectáculo porque había sabido que estuvo en el jubileo del año pasado en Roma y en la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa. Entonces se pensó primero en el Obelisco, pero indudablemente no podía ser por todo lo que implica el Metrobús, etcétera. Se empezaron a considerar otros lugares y ahí propuse que fuese en Plaza de Mayo.

Tengo que reconocer que, de parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, hubo desde el inicio una predisposición muy buena, mucho trabajo, mucha inversión, y así se llegó a un acuerdo entre la fundación, el Gobierno y nosotros de que era un lugar estratégico y simbólico.

Detrás estaba la Casa de Gobierno y, al mismo tiempo, el dormitorio del Papa, la oficina del Papa.

Sí, en realidad, exacto. Nosotros lo pensamos desde ahí. La plaza que él tantas veces recorrió, a la que se acercaba a la gente. Estaba su casa, su oficina, la Catedral de Buenos Aires, sede del Arzobispado. Y, además, un espacio que convocó a todos, porque realmente lo que hubo fue un encuentro de muchísima gente distinta, pero movilizada por distintos motivos: algunos por la música tecno, otros por la figura del Papa Francisco, otros por curiosidad. Pero quienes estuvimos allí sabemos que se dio aquello que Francisco enseñó: cuando hay encuentro, hay fiesta

Por eso, ayer comentaba con algunos: por favor, no minimicemos lo que significó el sábado. Empecé a preocuparme cuando escuché que algunos decían que era la misma gente que fue a otras movilizaciones. No hagamos interpretaciones político-partidarias de esto. Por favor, dejemos que la gente se exprese. Lo hizo, fue magnífico, fue excelente. El Gobierno de la Ciudad ayudó mucho en la logística y en todo lo que implicó recibir tanta gente en una noche, además, maravillosa. Pero insisto: fue una fiesta porque hubo ganas de encontrarse y creo que, en ese sentido, fue un enorme homenaje a Francisco. Un homenaje porque mucho de lo que nos enseñó se hizo realidad.

¿Y qué contanos qué va a pasar hoy en Luján?

Hoy a la tarde la Conferencia Episcopal Argentina convoca a la misa a las 17 horas en la Basílica de Luján, santuario nacional de la Argentina. Allí estarán autoridades nacionales, provinciales y celebraremos la misa todos juntos.

Y, en mi caso, después, ya como arzobispo de Buenos Aires, saldré rápidamente hacia Capital, porque no podemos dejar a los porteños sin una Eucaristía para celebrar la vida del Papa y agradecer tanto que nos dejó. A las 20 horas celebramos en Flores, donde todo comenzó, donde nació su vocación, tal cual él nos decía.

O sea, nuevamente un lugar estratégico, Flores.

Exacto. El año pasado la misa fue allí. Es el lugar donde nació, donde se educó, donde vivió su familia. Nos parecía importante. Así como la Plaza de Mayo fue extremadamente simbólica para el encuentro de las más de 200.000 personas que se acercaron el sábado, también hoy es significativo celebrar la misa en la Basílica de Flores con los porteños y todos los que se quieran acercar, además de la de Luján, que es la convocatoria oficial de la Iglesia argentina.

Y sabés que sentí algo importante: para nosotros como Iglesia también fue un enorme desafío. El padre Guillermo me dio espacio para hablar y yo pensé: “Bueno, ¿qué decimos?”. La centralidad del mensaje tenía que ser el Evangelio, así nos enseñó el Papa Francisco. Entonces dijimos: “Contémosle a la gente que Dios los ama. Contémosle que Jesús está vivo, que vive en sus corazones y que es su compañero de camino”. Y eso fue lo que transmitimos.

Por un lado, el mensaje del Papa, pero también la posibilidad de hablar de Jesús a tanta gente. Creo que fue una experiencia de misión, realmente anunciar a Jesús en las periferias existenciales, como decía Francisco, a tantos que de otro modo no se hubiesen acercado nunca a una iglesia. Se llevaron esa noche la buena noticia de que Dios los ama.

A un año de la muerte del Papa Francisco, el rap y la música urbana que mantienen vivo su mensaje

Así que fue un enorme desafío, insisto, trabajado entre todos: la Fundación Miserando, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la Iglesia. Pero fue una fiesta, realmente una fiesta. Por eso digo que hay que reflexionar con cuidado sobre ese evento y no dejarlo empañar por ideologismos o por oportunistas de turno. Puro Evangelio fue.

MV