Herramientas de adaptación

Inteligencia laboral: cómo rediseñar el trabajo en un mundo cambiante

La psicóloga Claudina Kutnowski analiza cómo la aceleración tecnológica y la irrupción de la inteligencia artificial están redefiniendo de forma permanente los oficios, los vínculos sociales y la salud mental en el ámbito profesional.

Trabajos formales vs emprendedores Foto: Cedoc

En una entrevista de Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) centrada en los desafíos de la aceleración tecnológica, la psicóloga Claudina Kutnowski analiza el impacto de la inteligencia artificial sobre el ámbito profesional y la salud mental, comparando este hito con la Revolución Industrial por su capacidad de redefinir permanentemente los oficios y los vínculos sociales. A través de las herramientas propuestas en su libro Inteligencia laboral, aborda tanto los dilemas éticos de la tecnología como las estrategias de adaptación de los trabajadores, manteniendo una perspectiva optimista respecto a la capacidad humana para resolver las problemáticas de un entorno en evolución.

La psicóloga Claudina Kutnowski cuenta con una amplia trayectoria en el ámbito de la psicología clínica y las mentorías laborales, campo en el cual fundó el espacio Glimar para asistir a personas que atraviesan crisis de carrera, cambios de profesión o reestructuraciones de proyectos independientes. Además, es la autora del libro "Inteligencia laboral: cómo rediseñar tu trabajo en un mundo cambiante", publicado por la editorial Paidós. 

Aquí tenemos el libro Inteligencia laboral: cómo rediseñar tu trabajo en un mundo cambiante. ¿Cuáles son los desafíos que implica esta aceleración del cambio?

Una de las cosas que estábamos diciendo recién, casi sin preámbulo, es cómo siento la enorme responsabilidad de intentar contar lo que yo estoy viendo desde hace varios años en este campo, el de esta aceleración tecnológica.

Sobre todo los últimos dos años, y muchísimo el último, han puesto sobre la mesa una situación para la cual todavía no tenemos del todo el registro en términos del impacto que tiene. No solo en cada una de las personas, en las emociones y en la capacidad de registrarlo, sino también como conjunto social, en términos de cuánto estamos brindando herramientas para empezar a pensar cómo nos acomodamos frente a esta nueva realidad.

Es esto, fundamentalmente: hay una nueva realidad. ¿Qué hacemos con eso? Recién decíamos cuánto se está conversando sobre qué es lo que va a pasar, si esto nos impacta de una manera o de otra, si estamos a favor o en contra, en el sentido más simple.

Y hay algo que a mí me parece muy importante poner sobre la mesa: mientras pensamos estas cuestiones, tenemos que empezar a ejercitar qué vamos a hacer, y tiene que ser bastante rápido. Creo que tiene mucho que ver con el campo de la salud mental, por lo menos es donde yo opero, porque esto pasa de golpe. Las personas que acuden a mí empiezan a contarme su problemática. Esto aparece como súbito y, en realidad, ya sabemos que está pasando.

Tiene, para mí, una analogía muy fuerte con lo que pasó con la pandemia. En pocos días, en un mes, pudimos tener, en el mejor de los casos, cierta anticipación de que iba a pasar algo respecto de nuestro trabajo. Algunas personas pudimos más o menos anticiparlo, ver venir alguna situación difícil, y otras se enteraron un día antes o con el discurso del expresidente.

Durante ese período hubo muchísima gente que perdió su trabajo. Hubo gente que tuvo que readaptarse, gente que tuvo que reconvertirse y gente que no pudo reconvertirse. Fue el momento en que más trabajo tuve porque todo el mundo tenía la misma problemática: de repente su trabajo era distinto.

Una cosa era, por ahí, un profesional de la salud que rápidamente, con herramientas como Zoom, pudo resolverlo. Pero otra cuestión era, por ejemplo, alguien que alquilaba handies para eventos tipo Lollapalooza.

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Hay gente que se quedó sin trabajo. Ahí no tuvimos tiempo.

Ahora, lo que yo creo es que estamos teniendo algo de tiempo, más allá de la aceleración enorme que estamos transitando. Estamos viendo que hay un cambio y en este momento es muy importante que cada una de las personas sepa que a todos nos va a impactar. Recién mencionábamos las profesiones que están desapareciendo, los empleos que están desapareciendo, los oficios que están desapareciendo. A todos, de alguna u otra forma, nos va a pasar.

Me gustaría frenar ahí y contar que charlábamos sobre tres momentos en la historia contemporánea de la humanidad: la Revolución Industrial, el taylorismo y esto que estaría pasando ahora con la inteligencia artificial. Fundamentalmente, cuando ocurrió la Revolución Industrial se redefinieron oficios completos, no solamente trabajos particulares. Tareas que pasaron a ser más necesarias y tareas que empezaron a ser realizadas por otras profesiones, inclusive el campo académico, porque lo que había que enseñar entonces era distinto. ¿Estamos frente a algo similar a aquello? Por lo menos similar en cuanto a que redefine territorios, redefine vínculos, redefine conocimientos, redefine la proyección y redefine la salud física y mental presente.

Sí, yo creo que estamos frente a algo muy semejante a aquella situación y creo que la toma de conciencia es la gran responsabilidad que me cabe. Yo trabajo con reinvenciones laborales hace más de 15 años.

¿Puedo decir que la inteligencia artificial genera una enorme cantidad de trabajo? Algunos trabajos los empeora, pero en su caso, por ejemplo, lo mejora enormemente. Porque ahora se tiene que reinventar laboralmente el 80% de la población.

Sí. Es parecido a lo que me pasó en la pandemia.

No, pero aquello era una coyuntura temporal. Esto parece ser algo de una generación completa.

Claro, absolutamente. Eso sin lugar a dudas.

¿Los trabajadores del cuerpo van a tener menos problemas que los trabajadores de la mente?. Por ejemplo, esta tendencia a las apps vinculadas a trabajadores del cuerpo. ¿Los trabajadores del cuerpo también van a estar amenazados porque van a ir drones, por ejemplo, a llevar la comida?

A mí me parece que tenemos que tener mucha cautela respecto de pensar qué nos va a pasar a todos y, en todo caso, ver cómo. Pero creo que nos va a pasar a todos.

Yo empecé a escribir este libro hace un año. Conversaba con la editora y le decía: “A mí me preocupa lo que va a pasar en el campo de la salud mental respecto de la utilización de la IA”. Y ella me decía: “No, pero un psicólogo es irreemplazable”. Y hoy sabemos que una de las principales consultas que se le hacen a la inteligencia artificial tiene que ver con la salud mental y la psicoterapia.

La manera en la cual irrumpe es una forma que nosotros no sabemos en qué deviene porque se transforma cotidianamente. Entonces, algo que yo estoy viendo, por ejemplo, con las apps vinculadas a salud, es que una de las cosas que sucede, y por la cual puede reemplazar una entrevista psicoterapéutica, con todo el enorme riesgo que eso implica, es que redefine lo que es un síntoma.

Entonces, si yo digo que un síntoma está vinculado con una formación del inconsciente, la IA no puede hacer nada. Ahora, si redefino síntoma y digo que puedo entenderlo por la cantidad de palabras que se escriben por minuto, la IA puede trabajar sobre eso.

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El recorte que la IA utilice para la definición de síntoma va a permitir, dentro de ese paradigma, decir que se está ocupando de algo que denomina salud. Esto es lo que sucede: empezamos a pensar en la IA con el paradigma o con la red de conocimientos y asociaciones que tenemos hasta ahora, y la gran dificultad es que puede redefinir aquello en lo cual nosotros nos sostenemos para pensar como pensamos.

Yuval Noah Harari dice que la inteligencia artificial no es una herramienta, sino un agente, con todo lo que eso significa. ¿Compartiría usted, después de lo que vio en estos últimos dos años, que es un agente?

Yo lo que planteo permanentemente es que la IA no es sin intención. La existencia de la IA no es natural, no deviene de la naturaleza ni de un cruce azaroso.

La historia de la humanidad siempre estuvo en la búsqueda de herramientas que aumentaran el poder de los seres humanos. Entonces, lo que diría Harari es que, en la búsqueda de una herramienta, se creó un agente.

Yo creo que hay que tener mucho cuidado. Hay una intención detrás.

¿Puede terminar siendo autopoiética? Es decir, la intención de quienes la crearon era tener una herramienta que aumentara su poder, pero que se independice en sí misma, sea autopoiética y deje de ser una herramienta al servicio del poder de determinadas personas para pasar a ser fuente de su propio poder.

Es uno de los terrores.

Es una de las fantasías que vienen desde mucho antes. Yo no sé, no me animo a meterme con eso.

Le voy a hacer una pregunta que normalmente les hago a premios Nobel de ciencias duras. Les pregunto si creen que la vida es caos o si existe un orden teleológico. Entonces le pregunto a usted: ¿cree que la humanidad se la va a arreglar como se la arregló frente a la Revolución Industrial, frente al taylorismo o frente a la energía atómica y la bomba atómica? ¿Somos capaces de crear soluciones para los mismos problemas que creamos?

Yo creo que sí. Lo decíamos recién: si mirábamos para atrás, siempre de alguna manera sucedió algo después que no fue el fin. La cuestión es qué pasa en el medio.

MV