Jorge Faurie, responsable del acuerdo, evalúa Mercosur–Unión Europea
El pacto apunta a establecer una zona de libre comercio entre ambos bloques. Abarca la eliminación de más del 90% de los aranceles en productos industriales y agrícolas, con plazos diferenciales que benefician a Mercosur en bienes sensibles.
El acuerdo comercial entre Mercosur y la Unión Europea, negociado durante más de 20 años, busca crear una zona de libre comercio y Jorge Faurie, diplomático argentino y artífice clave del pacto, analizó en el programa Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) cómo revitaliza la región tras décadas de negociaciones complejas. Abarca tanto el impacto económico y político como la integración estratégica de Sudamérica, sus recursos naturales y humanos, en un mercado global dominado por las economías del Pacífico.
El diplomático y político argentino, Jorge Faurie, es reconocido por su experiencia en política exterior y su perfil técnico como diplomático de carrera. Se desempeñó como Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de Argentina entre junio de 2017 y diciembre de 2019, durante la presidencia de Mauricio Macri. Antes de asumir el cargo, Faurie tuvo una larga trayectoria en el servicio exterior argentino, ocupando distintos puestos en embajadas, incluyendo en Francia y Brasil, y participando en negociaciones internacionales sobre comercio, derechos humanos y política regional.
Recuerdo simbólicamente el día que se firmó el acuerdo originalmente durante el gobierno de Mauricio Macri, que vos lloraste, supongo que tiene que ser un día muy especial para vos, que después de tantos años finalmente ahora está la fecha de la firma completa y se concreta. ¿Cómo lo tomaste, Jorge?
Participé en distintas etapas y me tocó con suerte la final también. Ahí está un poco la explicación de las lágrimas, pero vayamos a algo más sustantivo que me deje en el mejor pie. Al contrario, creo que esas lágrimas de alguna manera marcaban los 25 años que llevó alcanzar ese hito. Fijate la cantidad de años que tomó para que finalmente quedara aprobado por cada parlamento. De hecho, ayer o antes de ayer hubo tractorazo en Francia en contra de Macron y seguirán las manifestaciones. Los franceses, entre otros países de la Unión, continuarán protestando. La competitividad agropecuaria argentina es extraordinaria y, en Europa, con otra experiencia y tamaño de tierras, obviamente se sienten afectados, pero forma parte de esta vida de relaciones en la que todos estamos entrelazados. Porque si no, yo podría decir que no me gusta el Renault o algo así, pero somos muy competitivos agropecuariamente.
El presidente Alberto Fernández no quería firmar el acuerdo Unión Europea–Mercosur, mientras que sí lo quería Brasil, sí lo quería Lula. Ahora, Fernández ya no está, lo quiere Milei y también Lula, que ya lo había apoyado antes. Me gustaría tu análisis geopolítico sobre qué representa este acuerdo para el Mercosur en este momento, en un contexto mundial donde de la globalización estamos yendo primero al nearshoring y al reshoring.
A pesar del tiempo transcurrido, es importante porque nos da a los países del Mercosur un acceso de manera preferencial al mercado de la Unión Europea. Obviamente siempre se afectan intereses, no solo en Europa, también hay quienes consideran que algunas disposiciones impactan en nuestra región. Pero creo que eso demuestra que la integración entre Mercosur y la Unión Europea es extraordinariamente relevante en un momento de reordenamiento del comercio internacional, donde personalmente observo un gran protagonismo de países del Pacífico.
El mercado chino tiene una importancia para los países del Mercosur y otras regiones. Por eso considero que haber logrado destrabar este acuerdo es crucial, porque además de abrir el comercio, envía una señal política: muestra un formato de cómo hacer negocios, trabajar economías y proyectar el tipo de país que queremos ser de un lado y del otro.
Este acuerdo llega, de alguna manera, oportunamente para revitalizar al Mercosur internamente.
Sin duda, porque la espera de algunos acuerdos comerciales, que son un poco la esencia y el corazón del Mercosur, no solo es comercio, también implica una filosofía política y un modo de defender nuestras democracias. La falta de resultados económicos a veces lo hacía sentir un tanto alicaído. Ahora, con esto, como dicen los de habla inglesa, hay un boost para este acuerdo y para el propio Mercosur. Desde el punto de vista, por ejemplo, de Chile, donde te toca estar en este momento, y de los países que han construido otras alianzas latinoamericanas, este impulso podría abrir la posibilidad de incluir a otros integrantes, por ejemplo de la zona del Pacífico.
Chile es un país asociado al Mercosur, pero la actividad de Chile frente al conjunto no es tan intensa, sino más individualmente con los países que lo integramos. Creo que esto generará una gran atracción en los países de la costa del Pacífico y es extraordinariamente importante, porque las próximas décadas le dan un protagonismo singular a la región, por estar del otro lado China, pero no solo China, sino varias economías muy dinámicas que interesan a los países de América del Sur, sobre todo los que estamos dentro del Mercosur. Tener un acceso más eficaz y competitivo a la costa del Pacífico abarata costos, facilita intercambios y aporta beneficios importantes.
Recuerdo cuando comenzó el Mercosur, y más o menos tenemos la misma cronología, vos en la carrera diplomática y yo en la periodística. Siempre se ponía como ejemplo la Unión Europea, que comenzó como un mercado común y le llevó muchos años convertirse en una unión completa, inclusive hasta tener una moneda común. Cuando se inició el Mercosur, se planteaba ese paralelo: los 50 años que tardó el mercado común europeo para transformarse en lo que es hoy y el tiempo que podría llevar al Mercosur, que arrancaba con cuatro países del sector atlántico, para abarcar toda América Latina. Al mismo tiempo, la idea no era que se limitara a un acuerdo comercial, como la Comunidad Económica Europea, sino que evolucionara hacia algo similar a la Unión Europea. ¿Cómo ves vos hacia décadas adelante si es posible imaginar que el Mercosur sea la base?
La experiencia europea es extraordinariamente valiosa, pero los plazos para lograr acuerdos o definir objetivos de un conjunto de países de nuestra región también han cambiado. Tenemos un excelente diálogo entre los países del Mercosur, pero también un intercambio muy importante con Chile, no lo digo por estar yo en Chile, de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, con Chile. Este país también tiene un rol relevante en la región y, en particular, su accesibilidad y vinculación con Bolivia o con Perú es muy significativa. Todo esto está definiendo que en el sur del Cono Sur estamos construyendo de hecho una región unificada, compartiendo objetivos económicos y políticos y presentándonos frente a un mundo del hemisferio norte que, por distintas razones, está complicado. Somos una reserva de recursos naturales, con capital humano capacitado y un potencial de crecimiento extraordinario para el sector privado y el empresariado.
Emmanuel Macron confirmó el voto negativo al acuerdo con el Mercosur
Yo soy de quienes creen que América del Sur está llamada a jugar un rol protagónico en los próximos 40 o 50 años, y esto lo lograremos de manera concertada con los países del Mercosur: Brasil, Uruguay, Paraguay, nosotros y Chile. Lo que se anuncia hoy es un signo muy positivo del camino que estamos construyendo.
MV
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