La exdirectora del Museo Histórico Nacional denunció amenazas: “Te vamos a quitar el sable que te dio Cristina, nos cantaban”
La renuncia de María Inés Rodríguez al frente de la institución expuso un conflicto que va más allá de una decisión administrativa. Al poner el eje en el traslado del sable corvo de San Martín, advirtió sobre el valor simbólico del patrimonio y las tensiones políticas que vuelve a activar.
La decisión del Gobierno nacional de trasladar el sable corvo de San Martín del Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos a Caballo, por decreto firmado por Javier Milei, provocó la renuncia de su directora, María Inés Rodríguez, en rechazo a una medida que considera cargada de sentido político. Al explicar los motivos de su dimisión, la historiadora advirtió en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) sobre el valor simbólico del objeto y relató el clima de hostilidad que rodeó el traslado: “Te vamos a quitar el sable que te dio Cristina, nos cantaban”.
La curadora de arte contemporáneo de origen colombiano, María Inés Rodríguez, cuenta con una trayectoria internacional en instituciones culturales. Actualmente dirige la Walter Leblanc Foundation en Bruselas y es curator-at-large de arte moderno y contemporáneo en el Museu de Arte de São Paulo (MASP), Brasil. Antes de eso, fue directora del CAPC Musée d’art contemporain en Burdeos (Francia) y fue jefa de curaduría en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) de Ciudad de México y en el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC) en España.
Usted renuncia el 3 de febrero, que es la fecha del debut de los Granaderos a Caballo, si no entiendo mal, en la batalla de San Lorenzo. No sé si le genera alguna reflexión interior la coincidencia de la fecha.
La iniciativa de generar un acto importante del intendente del Tres de Febrero, de San Lorenzo. En realidad hubo una recreación o algo parecido el día 3. El día sábado, en horas de la tarde, va a llegar el presidente Milei en un helicóptero con el sable en un cofre que le ha entregado el Museo Histórico en el día de hoy. Mañana creo que hay fanfarrias de Granaderos, porque el Regimiento de Granaderos está en San Lorenzo. Esta es la situación en San Lorenzo.
¿Qué podemos decir de esto? Primero, que el sable que lleva el presidente nunca fue desenvainado en tierras argentinas. El sable corvo fue usado recién cuando San Martín cruzó los Andes y cuando llegó a Chile. El sable de San Lorenzo fue regalado por San Martín a Gregorio Aráoz de Lamadrid, que lo perdió en una contienda que tenía con Alejandro Heredia en Tucumán. Dicho esto, esos son los datos concretos acerca del sable.
Cuéntenos entonces qué le pasó a usted, qué sintió y por qué renunció.
Yo acepté el cargo de directora nacional hace un tiempo. Después bajé a ser directora y fui la directora del Museo Histórico. El primer día que tomé el cargo dije que, si llevaban el sable, yo renunciaba, porque en agosto de 2025, ya estando en el Museo Histórico, hubo un intento de Petri de llevar el sable, que finalmente la Secretaría de Cultura logró acordar que no se siguiera con el pedido. Dicho eso, fuimos sorprendidos porque debo decir que la Presidencia, que es la que articuló el decreto de necesidad y urgencia, a la Secretaría de Cultura nunca mandó ningún papel, ninguna nota.
Nosotros ya lo sabíamos, porque en el Estado todos tenemos informantes, ya me lo habían comentado, y así fue. No fui sorprendida, pero puedo contar qué pasó con el sable y explicar que, desde 1844, cuando San Martín, antes de la batalla de Obligado, se lo donó a Rosas, siempre hubo tensiones, en primera instancia, entre unitarios y federales.
El primero que lleva la voz cantante es Sarmiento, en los diarios de Chile donde está exiliado, y después con San Martín, cuando San Martín va a París, lo visita cuando Sarmiento viaja a Francia a recibir la condecoración de la Academia Nacional de Artes y Ciencias. Llegan a un acuerdo amistoso y San Martín va al acto de asunción de Sarmiento en su cargo en la Academia de Ciencias y Artes. Ahí se produce que el sable venga a la Argentina a comienzos de 1850, después de muerto San Martín, y finalmente, cuando Rosas sale para Southampton, se lo lleva, donde permanece hasta la muerte de Rosas. Allí es colocado en el mausoleo mínimo, pequeño, que construyen los federales.
En 1889 empieza la solicitud de Carranza a la familia Terrero. Ese trámite dura casi diez años y arriba a la Argentina en 1898, donde lo recibe el presidente Uriburu, y allí se vuelve a dictar un decreto que establece que el sable debe permanecer en el Museo Histórico. Mientras tanto, la educación argentina, el programa de Pizzurno, enaltece los protagonismos de San Martín, de Belgrano y de Mariano Moreno en los contenidos educativos. Pasamos por 1910 con un gran reconocimiento y un gran festejo de la Revolución de Mayo y así llegamos a 1963, cuando un comando peronista roba el sable de San Martín del Museo Histórico. Por intermediación de gente vinculada a Valle se devuelve el sable al Museo Histórico, pero vuelve a ser robado por otro comando peronista en 1966, cuando cae Onganía y cuando cae Illia.
Ahí aparece el decreto de Onganía, que establece que el sable debe ir al Museo de Granaderos. Granaderos había sido disuelto en 1826, recreado por Rosas y por Roca en 1903, y finalmente en 1904 se le asigna la custodia presidencial. En esa situación, el museo y la Comisión Nacional de Monumentos reclaman de manera constante que el sable vuelva al Museo Histórico, hasta que en 2015 Teresa Parodi y Araceli Vitta promueven su devolución, que se concreta ese mismo año. Así llegamos a la situación actual: el sable volvió otra vez a Granaderos.
Finalmente, aquella idea de que la historia siempre se revive en el presente.
Las sociedades y sus miradas políticas del pasado recrean el abordaje de patrimonios y de relatos. Eso es lo que pasa. No es siempre la misma gente, no es siempre lo mismo. Estas dinámicas, todas estas recreaciones, van cargadas de otro sentido. Una cosa es Mitre haciendo el San Martín en 1877. Otra cosa es Pepe Rosa escribiendo sobre San Martín en 1945. Los abordajes son similares; lo que cambia son las orientaciones y los contenidos partidarios o ideológicos.
¿Se revive aquella idea de Walter Benjamin de que nunca se puede volver a ver la historia?
Yo creería que se reviven las tensiones. La historia se escribe siempre en el futuro. Si hubieran perdido los Aliados la guerra en Alemania y Alemania hubiese triunfado con el Tercer Reich, no se enseñaría la Revolución Francesa como se la enseña.
Aceptando todo eso, entonces le pido, con toda su jurisdicción, si usted podría explicar qué hay detrás de la idea de estar a favor de Rosas o en contra de Rosas, y qué fue aquello de Sarmiento reunido con San Martín.
Yo no soy cordobesa, eso lo aclaro por las dudas, y siempre he estado pensando el tema del federalismo. Mi interpretación es que hay un federalismo del interior, que puede ser filo-unitario o filo-rosista, y después hay un federalismo de la provincia de Buenos Aires, de manos de Rosas. En realidad tienen las mismas dinámicas, pero distintos textos territoriales y económicos. Rosas maneja la Aduana. Tiene alianzas transitorias y lucha contra Lavalle. Muy interesante en todo este trámite es la figura de Facundo Quiroga, que le reclama desde 1830 que, por favor, venga la Constitución.
Yo he estudiado mucho la vida del Chacho, y el Chacho, cuando muere Facundo, siempre le escribe a Rosas y le pone “Constitución o muerte”. Hay un sector que le reclama a Rosas la Constitución y hay un Rosas hábil e inteligente que no la da. Finalmente se rompe el pacto con Urquiza, le retira el manejo de las relaciones exteriores y se produce Caseros.
El relato mitrista, que también defiende a la provincia de Buenos Aires. Miremos el Mitre de la revolución de 1874, que no cede para Buenos Aires la capital federal. Eso recién se pacta en 1880. Empieza la revolución de Tejedor, a 48 horas de que vuelven los restos de San Martín. Finalmente hay que pensar la revolución de Tejedor como la última revolución federal. Es vencido, cuesta 3.000 vidas, lo que representa un gran costo para 1880, y se declara la capitalización.
Cuénteme esa historia de cuando San Martín va a la asunción de Sarmiento en la Academia de Ciencias de París.
Sarmiento está totalmente enojado, pero hay una construcción no del todo cierta de los antagonismos. San Martín recibe a federales, a Alberdi, a cuanta persona con algo de prosapia y conocimiento va a París. En esa historia llega el relato de Rosas como defensor de la provincia de Buenos Aires frente a Francia e Inglaterra, y eso es previo a la batalla de Obligado. Va a visitar a Sarmiento, tienen un diálogo amistoso, sumamente inteligente, y San Martín va a la asunción de Sarmiento como miembro de la Academia de Artes y Ciencias Francesa. Ahí está todo como un arreglo visible.
A Sarmiento le molestaba el reconocimiento a Rosas.
Por supuesto. Sarmiento era totalmente polémico. Yo trabajé muchos años en el Museo Sarmiento. Se peleaba con alguien y fundaba un periódico para destruirlo.
¿Se podría decir que la decisión de Milei también es pelearse con Rosas?
Yo creo que es eso. Es una pelea con Rosas. El traslado del sable por Milei es una pelea con Rosas y también una pelea con Cristina, que es la que devuelve el sable. Rosas estaría detrás como un significante.
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Vinieron jóvenes mileístas que nos cantaban en la puerta del museo: “Te vamos a quitar el sable que te dio Cristina”.
MV
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