Los beneficios y las desventajas del aumento del precio del petróleo y otras commodities
El analista Marcelo Elizoldo analizó el impacto global de la suba del precio del barril de petróleo a 120 dólares y las consecuencias para la Argentina. "La geopolítica ha pasado a ser parte de la microeconomía”, declaró.
Marcelo Elizoldo, consultor en negocios internacionales, explicó que el salto del barril hasta los 120 dólares refleja un cambio de clima en los mercados globales y advirtió que el impacto dependerá de la duración del conflicto. Además, se refirió a los posibles beneficios de la suba del commodity para Argentina. “En la medida en que el petróleo valga 120 y no 60, eso genera más oportunidades para aquellos que son productores de petróleo y están alejados de zonas de conflicto, y ahí aparece una oportunidad”, señaló en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190).
Marcelo Elizoldo es un analista y consultor en negocios internacionales. Es máster en Administración de Negocios y Empresas, egresado de la Universidad Politécnica de Madrid. Además es abogado, egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA). También efectuó estudios de posgrado en Leyes en la Universidad de Harvard, en los Estados Unidos. En la Cámara de Comercio Internacional ejerce la presidencia del capítulo argentino. También lidera la consultora Desarrollo de negocios internacionales, especializada en la inserción de empresas en el mercado global.
Este lunes llegó a 120 dólares el precio del barril de petróleo, lo que produce un tsunami económico mundial. ¿Qué significa este cambio drástico?
Efectivamente estamos ya en un nivel de precios que marca un grado de crisis en los mercados. Cuando el precio fue de 60 a 80, lo que había es una preocupación propia de un conflicto, pero ahora me parece que el mercado está tomando conciencia de que el conflicto puede durar mucho, que involucra muchos actores y que puede afectar incluso el funcionamiento de la economía internacional. Realmente estamos en niveles de alrededor de 120 dólares. Los dos precios de referencia internacionales están en niveles similares, y eso también es una novedad. Entiendo que lo que está ocurriendo es que el mercado está suponiendo que este conflicto no se va a resolver rápidamente y que va a afectar el suministro del petróleo internacional.
Consideremos que Medio Oriente produce el 30% de todo el petróleo mundial. En particular, como se ha escuchado hasta el cansancio, el estrecho de Ormuz, es un espacio por el cual transita el 20% del petróleo mundial y el 25% del gas. Ese lugar está obstaculizado, lo que afecta la oferta y, si pase a que había más oferta que demanda en el mundo, el conflicto ahora está afectando el normal funcionamiento de los mercados y haciendo subir los precios.
¿Puede tener algún punto de comparación con el surgimiento del socialismo bolivariano cuando el petróleo pasó de 12 dólares el barril a casi 100 a fines de los años 90 con Huego Chávez? ¿Qué puede generar esto para productores de petróleo que cambien de alguna manera la geopolítica mundial? ¿Qué puede significar esto para Rusia y para la Argentina con Vaca Muerta?
Lo primero que habría que resolver, que no podemos saber hoy, es si estos precios altos van a permanecer mucho tiempo y eso depende de la duración del conflicto. Si el conflicto dura mucho tiempo, tendremos precios altos durante mucho tiempo. Si el conflicto se resuelve de algún modo con cierta velocidad, los precios probablemente van a volver a bajar porque no hay condiciones estructurales para que los precios sean tan altos, salvo esta acción de alta beligerancia.
Lo segundo es que si los precios permanecen altos, claramente aquí hay un acontecimiento que se une a hechos que han venido ocurriendo en los últimos años en el mundo, que es que la geopolítica ha pasado a ser parte de la microeconomía. La geopolítica es una importante porción de las decisiones de las grandes empresas en términos de dónde se invierte, cómo desarrollan sus cadenas de valor y en qué ámbitos organizan el acceso a recursos. En la medida en que el petróleo valga 120 y no 60, eso genera más oportunidades para aquellos que son productores de petróleo y están alejados de zonas de conflicto, y ahí aparece una oportunidad para la Argentina.
Si bien la Argentina no es un productor de alta escala, porque produce 850.000 barriles por día, viene en crecimiento. El año pasado exportó unos 11.000 millones de dólares y este año se estima que iba a exportar unos 13 o 14.000 simplemente por el incremento de producción. Con la suba de los precios podría llegar a 16, 17 o 18.000 millones. Para países que tienen capacidad de incrementar la producción y están fuera de la zona de conflictos, eso puede ser un gran atractivo para el fomento de la inversión, la producción y el abastecimiento de mercados, habida cuenta de que Rusia en ocasión de la guerra con Ucrania, o ahora Irán, es foco de confluencia entre capacidad productiva pero afección por acontecimientos bélicos.
¿Usted encuentra alguna razón causal entre primero Venezuela y después Irán? ¿Cuál sería la fortaleza hoy de Venezuela con este precio del petróleo si no se hubiera intervenido antes?
Yo creo que Venezuela tiene muy mermada su capacidad productiva. Venezuela hoy produce unos 700.000 barriles por día. Es mucho menos de lo que pudo haber producido en condiciones normales. Tiene las mayores reservas petroleras del mundo, pero no las está aprovechando por un gran proceso de desinversión, por lo que el ataque a Venezuela por parte de Estados Unidos genera condiciones posibles de incremento de la producción, pero eso va a llevar mucho tiempo y mucho dinero. No me parece que pueda uno aspirar a reacciones inmediatas en términos de producción y oferta, pero claramente el acceso a recursos es un componente significativo y hoy Venezuela está en mejor condición después del ataque a Irán que antes, con mayor interés por invertir en Venezuela.
Cuando (Donald) Trump atacó Venezuela y logró el cambio de autoridades, muchas empresas norteamericanas convocadas a invertir en Venezuela por parte del presidente Trump rehusaban invertir allí porque entendían que todavía no había seguridades económicas. Bueno, hoy claramente hay mayor interés en invertir en Venezuela, pero yo no me imagino una reacción inmediata en términos de capacidad productiva. En Venezuela hace falta inversión, desarrollo de infraestructura, capacidad de explotación y eso no va a ser inmediato.
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¿Usted podría explicar el tema del precio del petróleo? ¿Por qué había condiciones estructurales a principio de siglo para que el precio del petróleo pasase de 12 a 100 y no las hay hoy? ¿Tiene que ver con la aparición de nuevas fuentes de conseguir petróleo?
Muchas cosas han cambiado en 25 años. En primer lugar, lo más relevante es la revolución de la aparición del fracking. No hace tanto tiempo, cuando el presidente (Barack) Obama inauguró su primer mandato, en su discurso de inauguración planteaba que Estados Unidos debía dirigirse hacia la condición de potencia de energías limpias, energías verdes o energías renovables. Cuando Obama terminó su mandato, Estados Unidos ya había desarrollado el fracking y estaba volviendo a la búsqueda de producción en base al petróleo y a las energías no renovables. Eso generó no solamente cambios en términos de oferta, sino de importancia relativa de los países.
Hoy Estados Unidos es el principal productor de petróleo del mundo, cuando antes era un demandante y ahora es un oferente. Por lo que el desarrollo de capacidades tecnológicas ha generado un incremento en la oferta de petróleo en el mundo, que es lo que hacía que el precio del petróleo estuviera alrededor de 60 dólares hasta antes del inicio de este conflicto y lo que hace que probablemente, si el conflicto durara poco, el precio del petróleo volviera a bajar, no sé si a 60, pero a precios más razonables. Pero claro, aquí estamos ante la hipótesis de si el conflicto dura mucho o poco y eso es algo que no podemos saber.
También aumentó la soja. ¿Qué comparaciones se puede hacer con el aumento del precio de los alimentos que generó la invasión de Rusia en Ucrania? Ucrania es un gran productor de alimentos porque tiene un territorio con una planicie muy rica como la Pampa argentina, y ese no es el caso del Golfo. De cualquier forma, están aumentando el precio de todas las commodities.
La guerra en Ucrania generó un rápido incremento de los commodities agrícolas por un problema directamente referido a los commodities agrícolas. Ucrania y Rusia son productores de commodities agrícolas, Ucrania en particular, y allí habría una afección en la capacidad de producción, logística, comercialización y transporte, en la medida en que además estaban afectados los puertos y el Mar Negro para la salida de los commodities agrícolas. Había un impacto por acontecimientos bélicos que impedían el normal funcionamiento de la cadena de producción directamente referido a los commodities agrícolas.
Acá estamos ante un hecho diferente. Acá lo que hay es una afección dirigida a los precios de los commodities energéticos, no agrícolas. Sin embargo, la historia muestra que siempre que hay conflicto que impacta en los precios de los commodities energéticos, eso, un poquito de tiempo después, impacta en los commodities agrícolas y hace subir los precios de los commodities agrícolas como consecuencia del incremento de los precios de los commodities energéticos.
Esto tiene que ver con varios factores, algunos específicos dirigidos a la producción. La generación de commodities agrícolas necesita gasoil para la producción, combustible en los buques para el transporte o fertilizantes que se confeccionan con gas. Ese insumo energético también hace subir costos. Pero también tiene que ver con expectativas y movimientos de mercados financieros. Los inversores se dirigen a inversiones seguras y entre ellas están los papeles a futuro de los commodities agrícolas, que también hace subir los precios.
Parecería que para la Argentina esta guerra resulta ventajosa en términos de balanza comercial. ¿Es desventajosa en el tema del flight to quality, en el temor a las inversiones?
Sí, acá tenemos dos fuerzas encontradas. Una a favor es una flecha hacia arriba, que es el incremento de los precios, siendo que ahora somos exportadores netos de petróleo y que estamos alentando inversiones. Probablemente, no solamente la suba de los precios, sino este redescubrimiento de la importancia de capacidad productiva en zonas de paz va a alentar inversiones. Y eso es un componente favorable para la economía argentina.
Pero, por otro lado, está la flecha hacia abajo, que es el riesgo de que siempre que ocurre este tipo de acontecimientos con alto impacto internacional eso genere, en primer lugar, una reducción del ingreso de fondos en los mercados emergentes. La Argentina venía recibiendo incipientemente algunos fondos financieros a través de empresas o provincias que estaban emitiendo títulos en el exterior, y eso estaba generando cierto confort en el mercado cambiario. Eso podría interrumpirse.
Y luego, peor aún, esto podría generar una salida, como no solamente ocurriría en la Argentina sino en todos los mercados emergentes. En realidad, la suba del dólar a nivel internacional, que tiene que ver con que los inversores ante esta incertidumbre prefieren inversiones seguras, tiene como otra partida una reducción en el precio, en la cotización de las monedas emergentes, y eso puede producir una salida de capitales. Todavía no ha ocurrido eso. Es más, se han depreciado monedas emergentes en mucho mayor medida que la Argentina, que casi no lo ha hecho. Si el conflicto durara en el tiempo, eso es una amenaza.
Por un lado, se dice que para los norteamericanos en las elecciones el precio del combustible es fundamental en el momento de elegir el candidato ganador. A Estados Unidos, siendo el mayor productor mundial de petróleo, mientras que China no, ¿no le convendría un precio del petróleo de más de $100?
Da la sensación de que Estados Unidos está apostando a eso, a que le conviene un precio del petróleo alto. Incluso los problemas de abastecimiento de Irán tienen directamente relación con China, porque Irán es un gran abastecedor de China. Entre el 15 y el 20% del petróleo que consume China viene de Irán, por lo que allí, en términos geopolíticos, fronteras afuera para Estados Unidos, estamos ante noticias que le son convenientes.
Ahora, claramente el nivel de los precios internos domésticos y la tasa de inflación en Estados Unidos es un asunto de enorme sensibilidad que tomó el presidente Trump cuando fue candidato en este segundo mandato como una de sus banderas. La sociedad americana pide una baja en la tasa de inflación y, sobre todo, una baja en el nivel de precios, porque la tasa de inflación ha bajado bastante pero el nivel de precios ha permanecido alto después de la suba de la inflación que hubo en los últimos años, y eso le puede generar un problema político doméstico.
Aquí da la sensación de que hay un blanco y un negro: a favor fuera de las fronteras y en contra dentro de las fronteras. Me parece, por lo que estamos viendo hasta ahora, que el gobierno de los Estados Unidos está prefiriendo el escenario externo fuera de las fronteras.
En la Argentina se hablaba del desacople, de que los precios de los alimentos para exportar, dado que nosotros teníamos capacidad de producir alimentos para 400 millones de habitantes, 10 veces más de los nuestros, tendría que ser distinto el precio para exportar que el precio interno. Y también se hablaba del desacople en la época del kirchnerismo del precio de la energía, que si tenemos energía en exceso tendríamos que aprovechar la energía barata en la Argentina para hacer valor agregado y exportar valor agregado. ¿Podría Estados Unidos hacer un desacople entre el precio internacional y el precio local para que no afecte los precios internos en la inflación, pero al mismo tiempo mejore la balanza comercial y perjudique a China?
Es muy difícil desacoplar el precio internacional del precio doméstico sin afectar la capacidad productiva. Esto es algo que hemos intentado hacer en la Argentina y ha afectado la capacidad productiva y la tasa de inversión en esta industria, y ha desalentado inversiones. No me imagino al gobierno del presidente Trump tratando de desacoplar precios. En todo caso creo que es un costo que está dispuesto a pagar.
Quizás la expectativa del gobierno del presidente Trump es bajar precios una vez que termine el conflicto, con la ilusión de que el conflicto dure poco. Como hemos escuchado, la aspiración del gobierno americano es que el conflicto dure entre cuatro y cinco semanas. No sabemos si eso puede ocurrir, pero me parece que tiene más propósitos en términos de que el conflicto dure poco y el precio del petróleo baje después, cerca de las elecciones de noviembre de medio término, que en un desacople.
Creo que el desacople es difícil de instrumentar, en especial en una economía de mercado en la que la autonomía de las empresas es mayor, por lo menos de acuerdo a los antecedentes. Claramente la confluencia entre los dos precios de referencia en el mundo, el Brent y el WTI, lo que está marcando es este escenario de intranquilidad, de tensión.
Aquí no hay solamente una suba de precio del petróleo por la afección directa en la capacidad productiva y la capacidad de distribución y comercialización del el estrecho de Ormuz, por donde pasa 20% del petróleo del mundo, sino también hay muchos inversores que están apostando a precios altos como consecuencia de este escenario de turbulencia.
¿Qué diferencia había en el pasado y por qué esa diferencia?
Había una diferencia mayor, una diferencia de 30 a 40%. Tiene que ver con distinto tipo de petróleo y distinto tipo de mercado, como petróleo de referencia europeo o referencia americano, cómo funcionan los mercados, cómo se produce, qué tipo de petróleo. Son precios de referencia, como muchas veces hay precios de referencia distintos en commodities disímiles según los mercados.
Pero el norteamericano siempre era más barato.
Exactamente.
¿No es una forma de desacople?
Sí, es una forma de desacople. Lo que digo cuando digo que no imagino desacople es en términos entre precios internacionales y precios domésticos. Las empresas americanas son empresas globales, son empresas mundiales y se financian en los mercados financieros. Habría una gran afección de todo el ecosistema productivo si se pretendiera un desacople entre el precio doméstico y el precio internacional.
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