Los peligros de la polarización en la era post Trump
Para Christopher Sabatini, la creciente identificación de líderes extranjeros con Donald Trump puede convertirse en un problema político: “No refleja una política de Estado, refleja una política muy partidista”.
“La polarización” y “el quiebre del sistema partidista” son, para Christopher Sabatini, dos de las marcas más profundas que dejará la era de Donald Trump en la política global. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el investigador advirtió que tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, Argentina o Chile crece un fenómeno donde “cuando un partido gira más hacia un extremo, los otros también giran”, generando escenarios “mucho más complicados” y poniendo en crisis a los partidos tradicionales.
El Dr. Christopher Sabatini es uno de los principales expertos en política exterior de Estados Unidos hacia América Latina, democracia y derechos humanos en la región. Es investigador principal para América Latina del Chatham House y anteriormente fue profesor de la disciplina en la Escuela de Asuntos Internacionales y Públicos de la Universidad de Columbia. Integró paneles consultivos de alto nivel, incluyendo la División de las Américas de Human Rights Watch, la Fundación Interamericana y programas de la Universidad de Harvard.
¿El bloqueo en Cuba y la guerra con Irán eran parte de la misma política exterior ofensiva o responden a fenómenos diferentes?
Son la misma, en el sentido de que primero, para Trump, el modelo de Venezuela no es ningún modelo, pero para él es un éxito en su política exterior. Ahora, lo que quiso hacer es algo parecido en el caso de Irán. Eso fue su concepto de lo que iba a pasar en Irán. Pero hay que enfatizar también que, en los tres casos, Venezuela, Irán y Cuba, los tres países estaban bajo las sanciones de máxima presión, como lo llamaba Trump. Y hay que entender que esa lógica de montar las sanciones, la verdad es que no siempre va a pasar, no es inevitable, pero puede seguir hasta el punto donde hace falta un cierto uso de fuerza armada.
Lo que vimos en Venezuela, lo que estamos viendo en Irán y lo que espero que no, pero temo que vamos a ver en Cuba, es esa presión con tanta retórica de cambio de régimen, la necesidad de un éxito para la política exterior de los Estados Unidos. Estamos viendo, en Irán y Cuba, un concepto de cómo va a ser la política exterior con países que no están siguiendo la línea de los Estados Unidos.
No hay ninguna posibilidad de un acuerdo viable del cual Trump salga airoso
¿Hay alguna relación entre que un triunfo o un fracaso definitivo en Irán haga más exigente un triunfo en Cuba previo a las elecciones de medio término?
Buena pregunta. Mira, yo creo que, en cierta forma, primero Trump necesita otro éxito. Y el caso de Cuba también es muy complicado porque, si el nivel de sufrimiento humano que estamos viviendo en Cuba sigue y empeora, yo creo que la administración de Trump, sin algún tipo de salida de esa política, corre el riesgo de que haya una ola de migración a los Estados Unidos que le puede dañar mucho el destino de los republicanos.
Ahora, eso no significa necesariamente que vaya a pasar muy pronto, pero yo creo que hay una gran posibilidad de que haya algún tipo de acto, no sé si negociaciones serias o algún tipo de acción militar, pero la Casa Blanca va a necesitar alguna solución de esta política hacia Cuba y no sé a dónde va.
Una pregunta sobre las últimas elecciones en Reino Unido. ¿Qué significa el triunfo de una derecha más extrema y la derrota al laborismo?
Yo lo voy a poner en términos muy latinos. En este caso, lo que estamos viendo, y lo que yo temo, es el quiebre del sistema partidista en Inglaterra. Un nivel de polarización que no ha vivido el país antes. Lo que estamos viendo es el Partido Verde, que es muy de izquierda, mucho más moderado que antes, pero también tenemos a Reform UK, que es un partido muy de derecha. Y mientras tanto, los partidos tradicionales, que son históricos, perdieron votos, perdieron escaños, perdieron consejos en el pueblo.
Yo creo que eso va a significar una pelea muy grande para las elecciones generales que vienen. Lo que vamos a ver es un escenario político partidista mucho más complicado que antes. Y no estoy hablando solamente de hace 10 años, estoy hablando de hace 20 o 50 años. Este es el gran problema. Lo estamos viendo en casos como Colombia, en Argentina mismo, en Chile: esas dificultades cuando el sistema partidista se quiebra. Y eso es lo que yo temo que vamos a ver en Inglaterra ahora.
¿Y puede suceder lo mismo en Estados Unidos en un futuro?
Creo que el Partido Republicano tiene que ser propietario de los fracasos del gobierno de Trump y eso les va a costar. Porque hasta ahora lo que han hecho es apostar con Trump, con el miedo de que él pueda, con su base popular populista, dañar a los congresistas y a los miembros del Partido Republicano que no están de acuerdo con él.
Pero cada vez que van a este callejón, que es un callejón porque estamos viendo varios fracasos de esa política, sobre todo sobre la economía y los precios del petróleo, yo creo que el Partido Republicano va a tener un futuro muy complicado para justificar su apoyo a una serie de políticas que no van a ningún lado muy exitoso.
Y el Partido Demócrata también. Lo hemos visto en otros escenarios: cuando un partido gira más hacia un extremo, los otros partidos también giran hacia el otro extremo. Entonces, lo que estamos viendo es el riesgo de polarización en los Estados Unidos, con varias facciones partidistas que están luchando por controlar su propio partido. Yo dudo que vayamos a ver un tercer partido en los Estados Unidos en el futuro inmediato, pero sí creo que los dos partidos políticos van a enfrentar decisiones y procesos muy complicados.
Le hago una pregunta triangular, que tiene que ver con las elecciones en Inglaterra, el crecimiento de ideas o personajes más cercanos a Donald Trump, la pelea de Trump con el actual gobierno inglés diciendo que iba a retirar su apoyo a Gran Bretaña en la disputa con Argentina por las Islas Malvinas, y la cercanía al mismo tiempo de Milei con Trump. ¿Encuentra alguna relación entre si el crecimiento de la extrema derecha en Inglaterra beneficia o no a Donald Trump y si una derrota de Donald Trump en las elecciones de este año perjudica de manera notoria a Javier Milei? ¿O hay una relación de los Estados Unidos con la Argentina que trasciende al Partido Republicano y a Donald Trump en particular?
Este es el gran problema, no solamente para Argentina, sino también para el gobierno de José Antonio Kast en Chile, y también para el futuro político de la familia Bolsonaro. Cada vez más, la imagen de Trump está sufriendo muchísimo y lo que han hecho es atar su apoyo al barco de Trump. Y eso no refleja una política de Estado, eso refleja una política muy partidista.
Lo vimos en las elecciones de mitad de término en Argentina, donde la verdad es que entendí por qué lo hizo: ofrecer 20.000 millones de dólares para apoyar al Banco Central de Argentina. Pero si los demócratas ven esto como un acto para apoyar a un gobierno y no como una política de Estado, puede pasar lo mismo, por ejemplo, en Inglaterra.
Y lo vimos también en Canadá, en Australia y en Hungría recientemente: los políticos más vinculados con Trump o con sus ideas pueden sufrir en el voto popular si están demasiado aliados con Trump, según la popularidad de Trump y también según cierta forma de nacionalismo que no habían enfrentado antes. Creo que muchos líderes y partidos políticos van a reevaluar el juicio de apoyar demasiado o atarse demasiado políticamente con el presidente de la Casa Blanca, porque no refleja una política de Estado en Estados Unidos.
Usted mencionó recién a la familia Bolsonaro y nos encontramos con que la semana pasada hubo una reunión entre el presidente Lula y Trump que duró el doble de lo previsto y parece que terminó muy satisfactoriamente para ambos. ¿Cómo la analiza usted?
Es interesante. Yo creo que Trump, en cierta forma, aprecia la carisma, aprecia a los emprendedores políticos. Lula y Zohran Mamdani, el alcalde de Nueva York, los dos tienen eso y eso es importante. Trump, por todo lo partidista que es, es un tipo muy narcisista. Y por razones de narcisismo, creo que entiende la carisma de los líderes políticos. En el caso de Lula, él entendió eso y yo creo que el éxito de la reunión refleja esa apreciación.
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