La jefa del gobierno británico de las Malvinas acusó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de usar a las islas como un "peón" en el tablero político y "jugar" con su futuro para castigar y presionar a Gran Bretaña. Desde el comienzo de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, Trump busca un mayor apoyo del gobierno de su par británico, Keir Starmer.
En una entrevista publicada este domingo por el medio británico The Telegraph, Andrea Clausen, directora ejecutiva del Gobierno de las Malvinas, se refirió a la filtración reciente del gobierno de Estados Unidos, donde se conoció un memo que sostenía que Estados Unidos podría "revisar" su posición sobre la soberanía británica en las Malvinas. Señaló que los habitantes de las islas se sintieron "insultados" por lo que llamó "juegos" políticos.
Un diario británico advierte sobre una posible “nueva invasión” de Argentina en las Malvinas
“Hay muchos juegos grandes siendo jugados por mucha gente, y podríamos ser un peón muy útil para alguien”, afirmó Clausen en la entrevista. La funcionaria describió los comentarios y acciones recientes del gobierno estadounidense como “muy frustrantes” y “despectivos" hacia los isleños
La filtración del documento estadounidense reavivó el reclamo argentino por Malvinas
Aunque el secretario de Estado de Trump, Marco Rubio restó importancia al memo y lo llamó “solo un email”, el episodio alentó al presidente Javier Milei a redoblar su reclamo por la soberanía en las islas, amparado por su vínculo con Donald Trump.
La vicepresidenta Victoria Villarruel fue más allá y sugirió que si los kelpers se sienten británicos deberían “volver a Inglaterra”. Clausen, que exhibe en su oficina una copia enmarcada de la carta de rendición argentina de 1982, rechazó estas posturas: “Demuestra una completa falta de respeto y comprensión hacia otro pueblo que solo intenta seguir adelante". Por su parte, el gobierno de Starmer afirmó que la soberanía de las islas “no está en cuestión” y que el compromiso británico con las islas es “inquebrantable”.

La tensión se agravó la semana pasada cuando un grupo de barcos de guerra estadounidenses, encabezado por el portaaviones USS Nimitz, fue visto navegando junto a buques de guerra argentinos en el Atlántico Sur. Aunque la Armada de Estados Unidos lo describió como un “compromiso bilateral”, los habitantes de las islas -unas 3.600 personas- se inquietaron. Jack Ford, miembro de la Asamblea Legislativa, habló de “nerviosismo” ante el rearme argentino, que incluye la reciente compra de aviones de combate F-16.
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