Marcela Pagano: “Milei es un presidente holgazán que si no se le da la razón, no quiere debatir”
La diputada nacional Marcela Pagano cuestionó la gestión de Javier Milei, criticó su vínculo con el Congreso y afirmó que el mandatario “no acepta que le golpeen la puerta más que para darle la razón”. Además, apuntó contra Karina Milei y advirtió sobre la concentración de poder dentro del Gobierno.
La diputada nacional Marcela Pagano volvió a cuestionar con dureza al gobierno de Javier Milei y aseguró que el Presidente dejó atrás las formas que mostraba antes de llegar al poder. A partir de su análisis sobre la última sesión del Congreso, cuestionó la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, la relación del oficialismo con las instituciones y el rol de quienes acompañaron al mandatario durante su llegada a la Casa Rosada.
Durante su entrevista en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Pagano sostuvo que Milei “no respeta la investidura presidencial” y lo definió como un mandatario que “si no le hablan de los temas de economía y le dan la razón, no puede permanecer en ninguna reunión” sobre cuestiones sociales. Además, afirmó que el Presidente “no tiene ganas de gobernar” y que su hermana, Karina Milei, es quien ejecuta el Gobierno en la práctica.
Marcela Pagano es licenciada en Ciencias de la Comunicación de la UADE. En la actualidad se desempeña como diputada nacional por el espacio Coherencia, por el período 2023-2027. Antes de su incursión en la política, en su rol de periodista, trabajó en diferentes medios, destacándose por su desempeño en economía y finanzas.
Marcela, muy buenos días. Un gusto volver a hablar con vos. Ayer hubo una sesión importante. Dijiste que “el león que rugía hoy es un pichicho de la casta”. Me gustaría un poco tu balance de lo que pasó ayer en el Congreso.
¿Cómo estás, Jorge? Gracias por el espacio. Bueno, en principio, lo que la gente tiene que saber es que el Congreso hoy es una escribanía del poder, que no tenemos sesiones ordinarias, sino que son especiales, y los temas los pide el Ejecutivo. En ese marco, uno de los temas que pidió el Ejecutivo, por eso mi discurso, fue la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Y lo que yo comentaba es que lo que hay que reconocerle a Milei es que logró lo que ningún presidente en 91 años de historia del Banco Central: que un anarco-capitalista blinde la puerta de la autoridad monetaria. Un anarco-capitalista que decía en campaña, prometía vehementemente, que iba a terminar con el Banco Central, que lo iba a cerrar y que el último presidente de la autoridad monetaria iba a asumir justamente con ese mandato: el mandato de ser el último y que pusiera el candado final del Banco Central. Y, de repente, ese león que en campaña decía que con un manotazo iba a romper a la autoridad monetaria, lo único que hizo fue convertirse, yo digo, en un perro de custodia de Reconquista 266. Con lo que implica eso, porque por ahí mucha gente nos está viendo porque está trabajando hasta ahora y te tiene a un lado, te mira y te escucha mientras hace otra cosa. Lo que la gente tiene que saber es el grueso de dos transformaciones que pretende mi ley con esta reforma, que tuvo, hay que decir, media sanción. Hay que ver ahora cómo les va en el Senado. Dos cuestiones importantísimas. La primera es la permanencia en el tiempo, más allá del mandato presidencial, del designado como presidente del Banco Central. Para quitarlo se van a necesitar dos tercios, que es la mayoría absoluta dentro del Congreso. Ahora, el criterio de selección queda a gusto y piacere del presidente de turno. Eso ya me parece algo realmente extraño, extravagante, porque si vamos a copiarle, por ejemplo, a la Justicia, porque en este punto se basaron ahí, a los jueces de la Corte Suprema de Justicia, para poder quitarlos se necesitan dos tercios de las manos. Ahora, el criterio de selección pasa por el Senado. En este caso no copiaron la legitimidad, sino simplemente la manera de blindar al presidente de la autoridad monetaria, que es Bausili, que trabaja como garante del poder externo, no de los negocios de la casta, como digo yo. Y el otro gran cambio es que se van a poder utilizar las reservas de la autoridad monetaria a cambio de créditos externos. Y atención con esto, porque nosotros tenemos un ministro de Economía que es voraz a la hora de tomar deuda, deuda que generalmente asume a larguísimo plazo. Recuerden que él es el de la autoría histórica del bono a 100 años y que él después no ejecuta el comando de la economía cuando toca pagar, Jorge. Entonces, es probable que cuando no pueda pagar Argentina los compromisos que este Gobierno está asumiendo, se nos lleve a la reserva del Banco Central, el oro, los dólares, los dólares físicos. Entonces, es gravísimo lo que se votó esa noche, que fue anteanoche.
¿Qué le pasa a Lemoine con vos? O sea, ¿qué significa eso reiteradamente?
No, yo creo que Lemoine es un personaje menor que se está dando cuenta de que no va a renovar, por más de que se haya colgado de los pantalones del Presidente, literalmente, o que se haya colgado de la pollera de Karina. La han dejado totalmente de lado. No la quieren los propios. Es un problema para todos. Se la sacaron de encima los Caputo, Boy; se la sacaron de encima los Menem. Digamos, nadie la quiere en su equipo y la usan. Por eso, a mí generalmente me da pena. La usan para hacer las cosas que nadie dentro de esa banca se animaría a hacer. Le tienen vergüenza ajena. Le escapan a la foto con ella. Para mí es un personaje menor en la política. Yo me pregunto qué nos pasa a los argentinos que tenemos este tipo de representantes.
Ahí estaba contando. Preguntaba qué es significante de qué.
No es ella.
¿Ella qué significa?
Claro, eso es lo que te iba a decir: saquemos la persona y veamos lo que está representando. Es lo mismo. A mí me pasa lo mismo cuando yo veo al Presidente que, en vez de gobernar, se dedica a estar en un sillón, como me cuentan que está en Olivos, observando para las redes sociales y haciendo una catarata de insultos que me resulta de muy mal gusto repetir, propiciándolos a aquel que piensa diferente. Entonces, esto lo que está representando es la época que transitamos los argentinos. Yo creo que no representan a nadie. Llegaron a donde llegaron y Milei llegó donde llegó, yo creo que sí, porque captó el enojo. Porque eso es lo que hay que reflexionar: el enojo que en ese momento había de la sociedad, que me incluyó con los representantes políticos de antaño, que ya de representantes no tenían mucho porque no representaban, no significaban la problemática del argentino común. Ahora, ese señor que veo en pantalla, que preside, que está utilizando la investidura presidencial, pese a que no la honra, lo único que hace es utilizar el poder para hacer negocios para él, para propiciar negocios para sus amigos y, después de eso, no ha honrado nada de sus promesas de campaña. Una de ellas te las acabo de marcar, Jorge, en lo que se votó y lo que él mismo mandó a votar en el Congreso hace dos días. Entonces, yo veo esto y veo una degradación absoluta, porque una cosa es capitalizar el enojo o el fastidio hacia un sector de la política para tratar de colocar a alguien que venía de la no política, que venía, en teoría, de la actividad privada, colocarse a brindar soluciones a medida de la gente, de la gente del llano, de la gente común, de la gente de la calle. Y otra cosa es utilizar el poder para esto: para destrozar las instituciones de Argentina. Entonces, ahí va a ser muy importante que los argentinos, en la próxima elección, reflexionen qué los representa. Y ojalá haya una dirigencia a la altura, una dirigencia que se calce los pantalones y guíe un norte a este país. Un norte que tiene que ser, sin dudas, un norte nacionalista, un norte en donde se recupere el federalismo. Entonces, ¿qué me representan estas personas? Me representan lo último del fin. Son el último eslabón de una historia vieja, de los gritos, de la falta de contenido.
Quisiera avanzar un paso más. Puedo decir que Lemoine ya no es representante ni de los Caputo ni de los Menem, pero no es de Milei. Quiero decir, no es simplemente ella un significante de Milei, independientemente de que no lo sea de estos otros sectores que integran La Libertad Avanza.
Yo creo que trata de congraciarse con Milei para ver si puede entrar en alguna lista, porque sabe que con las barbaridades que ha hecho y dicho probablemente va a terminar presa. No, sin fueros. Es muy difícil que esta mujer, que se ha metido hasta con menores de edad, como fue Ian Moche, pueda de alguna manera esquivar la responsabilidad civil y judicial que le caben por sus dichos.
Pero ¿y el Presidente, finalmente?
Exactamente lo mismo. Pero por eso digo: es como si estuviéramos hablando del títere. Hablemos del titiritero.
Ok, pero ella no es un significante de Milei. Eso es lo que estoy planteando.
Sí. Es una proyección berreta del Presidente porque es una diputada que tendría que dar la Constitución y no la ha leído. Digo, es bastante profundo, pero el Presidente, sin duda, no respeta la investidura presidencial. Tenemos un Presidente que detesta ir a la Casa Rosada. No le gusta trabajar. Tenemos un Presidente holgazán que, si no le hablan de los temas de economía y le dan la razón, no puede permanecer en ninguna reunión en donde se hable de temáticas de eje social. No cree en la microeconomía, como si la microeconomía fuera una cuestión de fe. O sea, es una cuestión ya directamente que me ha demostrado a mí una falta de conocimiento de la realidad argentina que no hace falta leerla en ningún manual. Hacía falta recordar y leer historia, ni historia ha leído. Y a mí me ha decepcionado muchísimo porque todo lo que prometió y nos prometió un grupo que lo apoyamos no lo cumplió y, obviamente, más de uno nos sentimos usados. Yo lo digo porque no le tengo miedo. Pero creo que más de uno que participó de este proyecto, personas con las que uno podía discrepar o no, pero que han puesto su nombre, su capital, gente con mucha más experiencia que yo, por ejemplo, en cuestiones económicas, Diana Mondino, Victoria Villarruel, Ramiro Marra y un montón de economistas que no quiero mencionar porque me piden que no los mencione, han sido parte de ese primer tramo de campaña. Bueno, de pronto se sienten usados. Usaron su imagen para bajar esa imagen de locura exacerbada que tenía el Presidente, que no entraba de ninguna manera en esos votantes por ahí más conservadores, el típico votante del PRO. Utilizaron las imágenes de muchos de nosotros para poder darle un manto de normalidad al Presidente. Ahora yo, Jorge, no me puedo correr tampoco de lo que yo ya he manifestado por escrito. Yo presenté un pedido de juicio político al Presidente. Yo considero que hay que constatar si no hay una patología devenida a la hora de ejercer el poder. Para hablarlo llanamente: si cuando entró al gabinete estaba en una condición psíquica y quizás el estrés de la gestión no lo haya llevado a tener un desequilibrio muy fuerte en su salud mental. Creo que es importante que se evalúe porque del estado de ánimo de ese hombre que vemos en pantalla no solamente depende de él. No solo por él lo manifiesto, sino también dependemos 47 millones de argentinos.
Decís entonces, cuando uno te escucha...
No, digo, Jorge, cuando uno ve que ya no... No, perdón que lo voy a personalizar, pero ya no sos vos. Ya no le molesta la tapa de Perfil, la crítica de Perfil o la tapa de revista Noticias, que sé que tiene una obsesión con la revista Noticias o con tus editoriales, sino que ya son prácticamente todos los periodistas. Bueno, ya no es algo personal con un periodista del Presidente, ya es con toda la población del periodismo, pero no solo el periodismo. Ahora resulta ser que tenemos un Presidente que ve en un estudiante un terrorista, que dice que hay científicos disfrazados de terroristas, que dice que hay una conspiración mundial propagada por Putin para insertar en nuestra sociedad noticias falsas para desestabilizar su Gobierno. Que dice que detrás de cada traspié que tiene su Gobierno, en realidad hay una unión de presidentes que van desde el castro-chavismo, hoy no sé, representado por Delcy Rodríguez, que me cuesta entenderlo porque está allí convalidada por Donald Trump, que es su mentor o su aspiracional.Pero él invoca a Delcy Rodríguez e invoca también ahora a Lula da Silva. En su momento era Maduro; cuando no está Irán y, cuando no, también, como decía antes, Putin. Digo, todo un mundo en su contra. Como si realmente estos presidentes no tuvieran algo más interesante que hacer que ver cómo desestabilizar a Javier Milei. Y a mí me importa Argentina, pero me parece que realmente pensar que hay toda una conspiración mundial que además tiene como actores principales a los comunicadores argentinos, como si fueran empleados de esos poderes que él imagina... Bueno, a ver, vamos. Creo que hay un manual de psicología o psiquiatría. Esto lo encuadra. No hay una cuestión de conspiración, de conspiración constante que él ve. Son delirios conspiranoicos que me parece que hacen falta que se analicen, pero hay que analizarlo seriamente.
Ahora, vos dijiste textualmente “devenido en la gestión”. Mi pregunta es: desde nuestra perspectiva, esa problemática era ya del candidato Milei, no del Presidente. Milei. Vos decís que esa anomalía se produce a partir del estrés que le genera la gestión y no estaba presente previamente.
Yo voy a hablar de mi historia personal. A mí me tocó muchísimas veces entrevistarlo a Javier y, en la televisión, en el marco a veces del show, depende, digamos, el rubro que uno esté, pero en el marco del show y de medir rating, a veces uno entrevistaba a determinados columnistas y hacían un poco más espectacular el debate, y uno de ellos era Javier Milei. Entonces, me ha pasado a mí de ver cómo él exorbitaba y, de manera vehemente, a veces pegando un puño sobre la mesa, discutía con otros economistas de un sesgo ideológico diferente. Y cuando se terminaba el programa, en el detrás de escena, iba, abrazaba. Bueno, es parte del show. O sea, había una cuestión de empatía con el otro, en donde yo observaba que era un show para la televisión, pero que detrás de escena o detrás de cámara no lo percibía como un enemigo. Distinto es lo que veo hoy. Por otro lado, se prestaba al debate. Te podría gustar o no la manera de debatir. Hoy es un Presidente que no acepta que le golpeen la puerta más que para darle la razón. Y lo dicen muchos ministros. Yo sigo hablando con gente de gabinete, pese a los miles, porque los conozco de antes también, y les pesa tener que decirle al Presidente que las cosas no están siendo como él cree. A la propia hermana le está costando decirle a Javier Milei, por ejemplo, que la marcha de la economía no acompaña y que por eso no acompaña en el crecimiento de la imagen positiva que cree tener en la sociedad.
¿Le asignás verosimilitud a las versiones respecto de que tuvo en Olivos una seria discusión con su hermana, muy alta, de muy alto voltaje, violenta?
Yo, cuando muchas veces... Por eso podía entender la ofensa de él cuando arrojaban esa suerte de simetría de la relación de él con la hermana como una simetría de la típica relación de pareja. Yo decía: están tan equivocados. No conocen ese vínculo. Lo que yo observé es todo lo contrario. Es un vínculo de más amor-odio, o odio más que amor, que una relación de fraternidad y de cariño. Yo lo he visto a Javier muchísimas veces enojado con Karina, con expresiones virulentas hacia ella. Y una Karina afligida y sensible por eso. Por eso me llama la atención que una persona que yo he conocido en un estado emocional tan frágil hoy sea la persona que gobierne. Porque hay que decir que, como el Presidente no tiene ganas de gobernar, la persona que ejecuta el Gobierno desde la práctica, la persona que se calza los pantalones de Presidencia, es Karina Milei. La que está comandando las reuniones de gabinete. La que está en la Casa Rosada todos los días es Karina Milei, una persona que no se sometió a ningún voto. Bueno, es lo que tenemos porque, por eso insisto, no creo que esto mucho más en el tiempo se debería propagar. Sí, le doy verosimilitud. No tengo pruebas. No, no tengo nada para decir. He escuchado algunas cuestiones que circularon incluso en medios de comunicación. Pero no me sorprendería, porque hoy lo que me cuentan a mí y lo he vivido también es que el Presidente no se enoja solamente con el mensaje, sino también con el mensajero. Entonces, él quiere escuchar el mundo que él pretende gobernar.
Marcela, muchísimas gracias. Te mandamos un abrazo fraterno como siempre. Nos mantenemos en contacto y la seguimos. Muy gentil.
Muchísimas gracias a vos, Jorge. Un saludo a todo el equipo.
Gracias.
LMM