Historia cercana

Miguel Ángel Toma recordó su vínculo con Bergoglio: “Fuimos compañeros cuando estudié Filosofía”

El exfuncionario recordó su vínculo personal con el añorado Papa Francisco durante su formación y destacó la solidez de su perfil teológico. Sostuvo además el por qué no visitó la Argentina.

Papa Francisco Foto: CEDOC

La figura del papa Francisco volvió a tomar relevancia desde un costado íntimo y poco explorado, lejos de los gestos protocolares del Vaticano. En el programa Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), el exfuncionario Miguel Ángel Toma evocó su etapa de formación religiosa y el vínculo cotidiano que compartió con Jorge Bergoglio en el seminario, una relación que resumió con una frase reveladora: “Fuimos compañeros cuando estudié Filosofía”.

El abogado y exfuncionario argentino, Miguel Ángel Toma, cuenta con una trayectoria ligada al peronismo y, en particular, al sistema de inteligencia del Estado. Se desempeñó como secretario de Inteligencia del Estado (SIDE) entre 2001 y 2002, en el gobierno de Eduardo Duhalde, en pleno desarrollo de una de las crisis políticas, económicas y sociales más profundas del país. A la par, fue diputado nacional por el peronismo y presidió la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia, desde donde impulsó la Ley de Inteligencia Nacional (25.520), sancionada en 2001, que dejó atrás el esquema de la dictadura.

Su biografía dice que estudió Teología en El Salvador, que era la universidad de Jorge Bergoglio. ¿Usted tuvo algún contacto con él en esa época? 

No fue en El Salvador donde yo hice la currícula filosófico-teológica. Fue en el Colegio Máximo de San Miguel, que era el seminario mayor de los jesuitas y que dependía, en lo académico, de la Universidad del Salvador. Ahí fui compañero de Jorge Bergoglio. ¿Por qué? Porque cuando yo ingresé a primer año de Filosofía para ordenarme sacerdote —eran ocho años: cuatro de Filosofía y cuatro de Teología—, cuando ingreso a primero de Filosofía, en marzo de 1969, Jorge Bergoglio comenzaba el cuarto año de Teología, también en el Colegio Máximo. Éramos muy pocos seminaristas en ese momento, 35 personas, de manera que convivimos con Jorge durante un año completo y después, por supuesto, seguimos en contacto. Así que tengo las mejores experiencias.

Nunca he comentado esto a raíz de su pregunta, porque muchos en la Argentina han utilizado la relación o el contacto con Jorge Bergoglio de una manera espuria y me parece que no era el modo de dignificar una relación que para mí fue sumamente importante.

¿Qué deja y qué vacío dejó la muerte de Bergoglio?

Básicamente, yo creo que Jorge Bergoglio era un personaje muy complejo y muy completo. Abordaba las más diversas áreas, con una formación teológica muy sólida. Lo recuerdo así. Creo que su conducción de la Iglesia tuvo un sesgo muy significativo que ahora empieza a ser modificado por el actual Papa.

En la Argentina, muchos le reclamaban que no nos viniera a visitar siendo Papa, y creo que eso se debió en gran medida a que entendía que no estaban dadas las condiciones necesarias para que su presencia fuera un acto de unidad y no pudiera ser utilizada facciosamente. Me parece que esa fue la razón por la cual nunca vino.

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Su pérdida es una pérdida significativa para la Iglesia y dejó también un legado muy importante que, en muchos casos, fue utilizado de manera intencional y negativa. Toda la idea de acompañar a la pobreza fue convertida en pobrismo y en un mecanismo por el cual muchos gobiernos de naturaleza autoritaria, aunque se digan progresistas, lo utilizaron no para sacar a la gente de la pobreza, sino para mantenerla como un mecanismo de sostenimiento de esas élites en el poder. 

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