El rumbo económico de Milei

Naidenoff: "El estado presente está en la base con AUH y la cúspide con el Rigi; el resto, en caída libre"

El exsenador nacional cuestionó el plan económico del Gobierno, asegurando que Milei se enamoró del equilibrio fiscal como dogma. Además, habló del futuro electoral y dijo: "La Argentina no quiere retornar al pasado y tiene un gran desencanto con el presente".

Luis Petcoff Naidenoff Foto: Gza Luis Petcoff Naidenoff

El exsenador nacional y auditor general de la Nación, Luis Naidenoff, analizó el escenario político y económico de la Argentina y cuestionó el rumbo que tomó el Gobierno de Javier Milei,al considerar que perdió la sintonía con las demandas cotidianas de la sociedad. En particular, señaló que la Administración Nacional se aferró al equilibrio fiscal como un dogma mientras dejó de atender a sectores productivos y trabajadores afectados por la caída de la actividad.

En diálogo con Jorge Fontevecchia, en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Naidenoff planteó que el Estado continúa presente, pero de manera concentrada en los extremos de la estructura social: mediante la AUH en la base y el RIGI en la cúspide. Para el dirigente radical, el problema se encuentra en el resto de la economía, especialmente en las pymes, la industria, el comercio y la construcción, sectores que, según sostuvo, se encuentran “en caída libre”.

Luis Naidenoff es abogado, dirigente político ligado a la Unión Cívica Radical, se desempeñó como Auditor General de la Nación, designado por el Senado como uno de sus tres representantes ante este organismo de control. Previamente se desempeñó como senador nacional entre 2005 y 2023, representando a la provincia de Formosa durante tres mandatos consecutivos. 

Muy buenos días. Muchas gracias por estar acá. Contándole a la audiencia que, mientras estaba pasando la publicidad, nosotros conversábamos. Decías que veías al Gobierno muy aferrado a su dogma económico y vos dijiste que Milei y Caputo perdieron la sintonía social. Me gustaría que compartieras con nuestra audiencia por qué y cómo imaginás que esa pérdida de la sintonía social actual y el aferrarse a determinado dogma económico va a desembocar en el año electoral en 2027.

Bueno, a ver, Milei interpretó de arranque el clima de época con una fuerza que la política tradicional no la vio y, tan es así, que es el primer presidente de la historia que yo recuerdo que ganó con una motosierra en mano y prometiendo un ajuste brutal, y logró un acompañamiento transversal de la sociedad. Lo que también demostró el cansancio y la frustración colectiva de tantos años de estancamiento económico de nuestra sociedad. Ahora bien, ese activo de interpretar el clima de época hoy choca contra la realidad porque se enamoró de un plan económico con una fuerte ortodoxa liberal, donde ese plan económico apunta a la macroeconomía y al equilibrio fiscal como dogma, con un enorme costo para lograr ese equilibrio fiscal, que arrancó con un fenomenal ajuste y que, con el paso del tiempo, el programa solamente se circunscribe o se limita con esta idea de una presencia del Estado. Hay que tener en cuenta que el Estado está presente, pero está presente en la base y en el vértice de la pirámide social: en la base, con el acompañamiento con la AUH, que se incrementó en un 102%, mientras el gasto público cayó de noviembre del 23 a julio en el orden del 30%, y con la prestación Alimentar. Es decir, ahí está presente el Estado, que me parece bien, y en el vértice de la pirámide social con el Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones (RIGI), que únicamente apuntala. Y el mundo económico que ve el Gobierno tiene que ver con la energía, la minería y el sector agroexportador. Entonces, ahí tenés un problema porque, cuando el Estado está presente con beneficios impositivos, cambiarios y aduaneros, con reducción del 35 al 25% de impuestos a las ganancias para las grandes inversiones de 200 millones de dólares para adelante, con estabilidad jurídica de 30 años, con la posibilidad de pagar cero derechos para las importaciones, bueno, te encontrás con el mundo de las pymes, que genera el 70% del trabajo argentino, es decir, el mundo industrial, el comercio y la construcción, totalmente —yo no diría estancado— en caída libre. Es decir, se cerraron 31.300 empresas desde que asumió Milei a la fecha, se perdieron más de 350.000 puestos de trabajo, 80.000 del sector público. Estamos hablando de empleo registrado, el resto de empleo registrado, la contracara del crecimiento de la informalidad: 45% de trabajadores informales, récord en los últimos 18 años, y también 170.000 monotributistas. Pero eso que uno lo ve como datos fríos, como números fríos, fíjate que no escuchás a nadie del Gobierno, con excepción —y vamos a hablar ahora quizás un párrafo aparte— de Patricia Bullrich. Con excepción de Patricia Bullrich, para el Gobierno es un número, es un dato frío, pero no hay ninguna decisión que tenga el Gobierno o que mire a ese mundo que genera empleo, que pueda reactivar, que dinamice la economía, que garantice recupero de trabajo y recupero de consumo, y ese mundo está en una orfandad absoluta, no está en la agenda del Gobierno. Entonces, ¿cuál es el problema que tenés en la Argentina? Primero, que no tenés un programa de desarrollo integral, te aferrás a la macro y al equilibrio fiscal. Un equilibrio fiscal que se sostiene, yo te diría, primero con una contabilidad creativa. Yo pongo en duda el equilibrio fiscal que sostiene el Gobierno. Pongo en duda porque la contabilidad creativa, cuando no pago intereses y lo capitalizo, bueno, lo pateo para adelante. Pateo para adelante la deuda con proveedores, lo que pasa con el INTA o con el PAMI. Y si miro cómo lograste el equilibrio fiscal en los últimos tiempos, no te alcanzó con el ajuste fenomenal, no te alcanzó esa receta y fuiste al auxilio, antes de las elecciones, del Tesoro de Estados Unidos para sostener ese equilibrio. Y hoy estás en la misma, con la única diferencia de que no te alcanzó con el ajuste fenomenal que soporta la gente y acudís a otras herramientas. Por ejemplo, no cumplo con los fallos de la Corte, con la ley de financiamiento universitario, meto manos al sistema vial integrado, a fondos que pertenecen a las provincias. El 70% de las rutas destruidas, pero de 1,5 billones lo reconoció el vocero presidencial, destino 1 billón de pesos para plazos fijos o para bonos del Tesoro. Y te doy otro dato que lo verificamos en la Auditoría: un crédito que fue otorgado para la modernización integral de la línea San Martín por 400 millones de dólares, en el 2018, que fue licitado en el 2022. Esa línea San Martín, el 10 de mayo de 2024, tuvo un accidente grave con 60 heridos, dos heridos de gravedad. El ministro Caputo, el 12 de mayo, dos días después del accidente, solicitó al BID, Banco Interamericano de Desarrollo, al que otorgó el crédito, la reasignación total de los 400 millones de dólares para la sostenibilidad del programa macroeconómico, y así otros créditos. Entonces, no te alcanzó el ajuste, no te alcanzó, te falló tu plan inicial de creer que con el acompañamiento, con el RIGI, únicamente a la minería, a la energía y al sector agroexportador, iba a generar un efecto de derrame que fracasó históricamente en la Argentina, y ya no te alcanza y me meto manos a los ATN, me meto manos a los fondos de las provincias y me voy por los créditos, y así todos los números nos cierran. Entonces, tenés un problema. Tenés un problema que el Gobierno no lo quiere ver, no solamente con los datos del incremento de la pobreza, sino con la economía, del deterioro, con la calidad de vida del día a día de los argentinos. Es decir, a mí me parece que esa sintonía social tiene que ver porque el Gobierno está muy lejos del día a día de la gente, muy lejos, muy lejos. Y tan es así que, bueno, los que tienen espalda política, quizás experiencia política, como Patricia Bullrich, lo señaló, lo marcó claramente en el coloquio de IDEA, de que hace falta que esto llegue a las familias argentinas, de que se necesita un régimen de incentivo también para las pequeñas y medianas empresas en la Argentina. Entonces, creo que no escucha a la política, se aferra a dogmas y, no, la verdad es que no encuentro ninguna herramienta que me genere algún tipo de aliento, expectativas en el corto y en el mediano plazo de que esto se pueda revertir.

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Primero quiero decirte que me parece muy, muy agudo esta síntesis de que el Estado está presente en la base y en el vértice de la pirámide con la AUH y el RIGI. Pensé que sintetiza muy bien: uno, para conservar la paz social; el otro, como dínamo del resto. Uno, con la AUH, se compra a tiempo, y con la otra se apuesta, con el RIGI se apuesta a que llegue el derrame, que no llega.

Que no llega.

Entonces, creo que el problema es estructural allí. ¿Cómo va a reaccionar la sociedad en 2027?

Bueno, a ver, el Gobierno ha ingresado, se adelantaron los tiempos electorales en la Argentina y el Gobierno los adelantó porque su único objetivo es la reelección del presidente Milei. Entonces, ¿cómo va a resolver la sociedad? El Gobierno apuesta a la polarización de los extremos, metiendo miedo de que el retorno al pasado es el peor de los mundos, es el tren fantasma, y el pasado reciente, bueno, también se retroalimenta con la polarización del antagonismo, es decir, con el propio Gobierno. Pero el Gobierno se equivoca, no alcanza con la polarización. Mirá, Jorge, yo esto lo viví con el Gobierno de Cambiemos. También en la mesa política de Cambiemos se discutían estas cosas y se pensaba que confrontando con la confrontación del pasado alcanzaba y no fue suficiente y terminó ganando Alberto con Cristina, la fórmula presidencial. ¿Por qué? Porque cuando la insatisfacción social es fuerte y cuando la economía no te cierra en el día a día, la gente vota su propia realidad y la realidad hoy es muy cruda, muy dura para los argentinos, para los sectores medios que dejaron de ser medios y son sectores medios empobrecidos, para los sectores medios empobrecidos que pasaron a la pobreza y para muchos sectores de la pobreza que hoy están en una situación de indigencia. Y esa frustración de dar todo, entregar todo, ajustar hasta lo que no puedo y encontrarme con un Gobierno que no da respuestas, que me es indiferente y yo te diría que hasta en algunos aspectos tiene rasgos de decir, ya no de poca empatía a la pobreza, sino un Gobierno deshumanizado. Y esto lo vemos, por ejemplo, con el caso de la situación de los morosos en la Argentina, porque la situación de la mora fue generada por el Gobierno.

Luis, yo te escucho y veo un déjà vu, o sea que vos estás diciendo: “Uy, esta película ya la vi”. La vi con Macri, vi que la sociedad, al no percibir un porcentaje importante de mejoras económicas, terminó en la polarización, aun votando al pasado. En 2027, de no cambiar esta situación, voy a volver a ver la misma película que vi en 2019. ¿Es esto lo que estás diciendo?

A ver, creo que el Gobierno está a tiempo de, o puede lograr un objetivo con un círculo vicioso, es decir, pegando un giro, que está a tiempo.

Pero como vos mismo decías: no está en su naturaleza.

Yo creo que está en un círculo no virtuoso, sino vicioso. Y el mejor ejemplo es el disciplinamiento, a través del disciplinamiento fiscal con los gobernadores. Viaje a París es un ejemplo, 13 gobernadores, pero el trasfondo tiene que ver con ese disciplinamiento fiscal y también con la polarización, esta idea que se dejó, que se deja traslucir: mirá, si no acordamos, si no cerramos, se viene lo peor. Es decir, con estas inversiones fundamentalmente en minería e hidrocarburos, es parte del pasado en la Argentina. Es decir, meter miedo. Y me parece a mí que se equivoca, digamos, se equivoca como, en primer lugar, porque cada día lo que algunos denominan los huérfanos de representación se incrementan en la Argentina. Es decir, yo estoy convencido de que la Argentina no quiere retornar al pasado y que tiene un gran desencanto con el presente. Fundamentalmente los sectores que lo acompañaron, un gran desencanto con el presente, una gran frustración del día a día en la economía. Y la economía te marca la cancha. Históricamente la economía marcó el rumbo a la hora de votar. Es cierto que el escenario es distinto en el 18 porque era un escenario de bicoaliciones, digamos. Y a mí me parece que cambió. La sociedad está menos polarizada que la dirigencia. La sociedad vota su propia realidad y en eso el Gobierno no la ve. Está aferrado, repito, a la polarización. Y creo que son muchos los argentinos que van a estar buscando otras opciones, otras alternativas, y que existe un escenario no de oportunidad, sino de responsabilidad de las fuerzas de centro, de los que creen en la racionalidad política, en la tolerancia.

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¿O sea, ves que va a haber...? ¿Va a haber tres nuevamente, como en 2023?

Yo creo que se va a presentar un escenario de tres, obviamente, y también quizás de cuatro, porque está a la izquierda con Myriam Bregman, que tiene un espacio de representación muy importante en la Argentina, por esta polarización exacerbada de extremos. Pero yo creo que hay margen para la construcción de un espacio de centro en la Argentina.

Y cuando mencionabas a Patricia Bullrich recién, ¿creés que esa tercera pata se organiza alrededor de ella? ¿O la ves a ella dentro de La Libertad Avanza?

No, yo a Patricia Bullrich la veo dentro del Gobierno, marcando los errores. Lo ha hecho con Adorni, fue la única que marcó, dijo: acá está mi declaración jurada, manifestó su objeción de conciencia con el pliego de Michelli, con la, creo, cuñada de Alcona Mon, y votó a favor. Marca las disidencias con el rumbo económico que tiene que llegar a la gente porque, bueno, tiene lectura política y experiencia, y el Gobierno tampoco puede facturarle o pasarle facturas públicamente porque tiene espalda política y votos propios. El futuro de Patricia Bullrich, como ella lo ha dicho, lo definirá Patricia Bullrich. Lo que yo creo es que, más allá de nombres de Patricia Bullrich, lo que ella marca es la realidad. Y ella sabe que hay un descontento fundamentalmente de ese porcentaje de 24% de Juntos por el Cambio, que no es dueño de una persona. El cambio, que en su inmensa mayoría votó a Milei en el balotaje, para no retornar al pasado, ese desencanto está ahí, en los sectores medios, en los que empujan y que están con esa orfandad y en la búsqueda de una nueva alternativa. Ahora, creo que hay que tener valentía, porque lo que está ausente en la política argentina, de los sectores que representaron Juntos por el Cambio, los que alguna vez construyeron una alternativa para generar alternancia y poner freno al autoritarismo en la Argentina, está ausente esa valentía política de decir: ante más que oportunidad, tenemos la responsabilidad política de construir este espacio en la Argentina. Entonces, las condiciones están dadas y dependerá de la dirigencia animarse a dar ese paso. Y creo que es la propia sociedad la que te va a llevar a la construcción de ese espacio político mucho más racional para salir de los extremos.

Bueno, conversábamos recién con Gisela Scaglia, más o menos lo mismo. Pareciera haber una demanda de un 40% de la población que no quiere quedar aferrada a ninguna polarización. Vos decías: la sociedad argentina está menos polarizada que la política. Ahora, desde la política hay una especie de continua especulación, de cálculo, de en qué momento asomar, para decirlo de alguna manera. ¿Es posible que la sociedad penalice esa falta de arrojo de la oposición en construirle una representación anticipada de eso? O sea, ¿cómo ves? La sensación que tengo es que cada uno, nadie quiere mostrar las cartas. Ni siquiera Kicillof quiere cantar las nuevas canciones, ni Macri definirse, lo manda a Lacunza. Todo el mundo está jugando a no mostrar, a no anticipar el juego. A no esperar que el otro juegue primero. Cuando la sociedad tiene otras urgencias. ¿Creés que en algún momento la sociedad puede cansarse, castigar a esa falta de coraje por parte de quien tendría que ser alternativa?

Cuando la política se encierra y se mira al ombligo, y especula y nadie muestra las cartas, y la sociedad está pasando un momento muy crítico, porque la situación es difícil. Es difícil, es difícil en todos los ámbitos, es muy difícil y lógico que te va a pasar factura. Por eso yo hablo de la ausencia de valentía, de la falta de valentía, de la falta de actitud. Hay que tener más compromiso y actitud.

Entonces decis que la única valiente por ahora es Patricia Bullrich.

Bueno, y lo marca del Gobierno. Entonces yo digo, los que no somos parte del Gobierno y no queremos entrar en la trampa de los extremos, y creemos que la Argentina necesita ingresar a un camino mucho más racional, cuidando lógicamente el orden macroeconómico, pero apuntalando quizás a un capitalismo con rostro humano que está ausente en el país, creo que urge la necesidad de esa construcción. Pero que se entienda bien, una construcción tiene que tener un hilo conductor, un denominador común. Cuando yo te hablo de capitalismo con rostro humano, de sostener el equilibrio fiscal pero no a este precio, de apuntalar el mundo de la construcción y de las pymes, ese es el denominador común de los argentinos y de la política que tienen esa idea a fuerza. No se trata únicamente de decir: bueno, mirá, me diferencio del Gobierno y construyo sobre la base de lo que pensamos diferente. No funciona así. No funciona porque la gente percibe cuando lo que la política busca es el reemplazo con el amontonamiento. Y eso también te deja a mitad de camino. Creo que hace falta construcción seria. Hay dirigentes. Hay dirigentes que tienen vocación para construirlo, pero me parece que falta actitud. Se perdió esa actitud de decir: “Señores, esto no va más” y animarse y a jugarse.

Luis Naidenoff, muchísimas gracias.

No, gracias a vos.

LMM/AF