Reconocimiento cultural

Presidente del Premio Konex: “Todos los gobiernos de los últimos 30 años descuidaron la educación y la ciencia”

Luis Ovsejevich analizó el espacio cultural argentino y sostuvo que hay una falta mecenazgo por parte de los empresarios. A su vez, habló de su distinción en el Salón Dorado de la Legislatura Porteña y aseguro que: "Tenemos que trabajar en conjunto, en toda una comunidad, para sacar adelante un país".

Luis Ovsejevich, ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires Foto: Prensa

El abogado, empresario y gestor cultural Luis Ovsejevich, fundador y presidente de la Fundación Konex, pasó por los micrófonos de Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), tras haber sido distinguido recientemente como ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. Durante la entrevista concedida a Jorge Fontevecchia en el Salón Dorado de la Legislatura Porteña, el creador de los emblemáticos Premios Konex reflexionó sobre el valor de lo colectivo frente al individualismo imperante y remarcó la necesidad histórica de mantener viva la premisa de "sembrar el porvenir" mediante el reconocimiento constante al mérito, la educación y la ciencia en la sociedad.

En un diagnóstico crítico sobre el devenir de las instituciones nacionales, Ovsejevich advirtió sobre el paulatino deterioro de la dirigencia y remarcó con preocupación la falta de inversión estatal y privada en las áreas estratégicas del desarrollo. "Todos los gobiernos de los últimos 30 años descuidaron la educación y la ciencia", afirmó enfáticamente, señalando la ausencia de una mirada estadista a largo plazo como uno de los principales factores de la decadencia argentina y llamando a revalorizar el compromiso con la excelencia y la cultura.

Luis Ovsejevich es abogado, empresario y gestor cultural reconocido internacionalmente por fundar y presidir la Fundación Konex, institución que desde el año 1980 otorga emblemáticos premios Konex al mérito y a la excelencia en diversas disciplinas. Recientemente fue declarado ciudadano ilustre de la ciudad de Buenos Aires por su visión de cultura como motor de transformación social, su capacidad para crear instituciones perdurables y su compromiso incansable con la excelencia. El acto de entrega se realizó en el Salón Dorado del Palacio de la Legislatura Porteña, ante un auditorio repleto de grandes figuras de la cultura, la ciencia y la política nacional. 

Luis, muy buenos días, Jorge Fontevecchia te saluda. Primero que nada, felicitaciones. Me quedó resonando una frase que vos dijiste ayer: "Nadie se construye solo". Y la repetiste ayer desde el estrado en el momento de ser considerado ciudadano ilustre, y esa frase en este contexto actual de individualismo es más sonora que nunca. Casi te diría que te podrían acusar de comunista desde los libertarios. Así que me gustaría saber, ¿con qué sentido político dijiste "nadie se construye solo"?

Mira, desde el momento que creé los premios Konex en 1980, para tratar de reconocer las personalidades más importantes que tiene nuestro país y que sirvan de ejemplo a la juventud, fue la expresión "sembrar el porvenir". Quiere decir que todos tenemos que aportar algo a la comunidad, no a la individual, sino aportar a la comunidad para que la comunidad crezca. Por supuesto que son importantes las individualidades, son los que hacen crecer un país, pero tenemos que trabajar en conjunto, en toda una comunidad, para sacar adelante un país.

Contame cómo ves este país y aquel de 1980. ¿Qué cambió?

Decayó. Es un país que decayó, creo que desde 1930 en adelante. Hay una decadencia en el país que se fue agravando. Si yo comparo las figuras que íbamos premiando en 1980 y 1990 con las de hoy, hay una diferencia.

No, vos me comentaste... Déjame que comparta con la audiencia nuestro último encuentro. Vos te estaba pidiendo que esto lo contaras ahora, pero yo ya te lo escuché, de que comparando aquellos premiados que se daban en la década del 80, del 90, lo que vos percibís es que hay un deterioro, que la política después es apenas el síntoma, pero que en toda la dirigencia nacional hay un proceso de deterioro de la calidad. ¿Cuánto de ese deterioro, a qué lo atribuís, tiene que ver con que la Argentina, podemos decir, hasta mediados de los 70 compartía con Canadá y con Australia los mismos niveles de crecimiento del Producto Bruto per cápita, y desde esa época empezó a decrecer y caer? ¿Y cuánto con los procesos educativos? ¿Cuánto le asignás a la educación y cuánto a la economía?

Bueno, yo creo que la educación está fallando tremendamente en la Argentina. Las pruebas PISA lo demuestran año a año: vamos decayendo en vez de crecer. Otros países latinoamericanos que también están en la pobreza van mejorando año a año. Y comparo con el tema de los premios Nobel: la Argentina dio premios Nobel en ciencia; ahora ya hace 40 años que no damos un premio Nobel en ciencia, y la ciencia siempre sostengo, y lo voy a decir, que es fundamental apoyarla. El país para crecer tiene que apoyar la ciencia, no es un gasto, como lo dijo Houssay. Y yo veo que en este gobierno no se está apoyando a la ciencia, y es un tema para mí fundamental apoyar a los científicos argentinos y sus tareas de investigación. Reconozco que puede haber cosas dentro del CONICET que no son lógicas que se estén haciendo porque algo falla; controlemos, auditemos, pero apoyemos todo lo que es útil en el país. Gabriel Rabinovich, el ejemplo hoy del científico proveniente más famoso que tiene la Argentina, es un hombre que está en la búsqueda del descubrimiento para la cura del cáncer, está trabajando en la Argentina e incluso es uno de los posibles premios Nobel que puede tener la Argentina. Se tuvo que ir a Barcelona, abrió el centro en Barcelona, y cuando lo abrió, el rey de España lo recibió para abrirlo, y acá no consigue apoyo. Bueno, creo que esto es una de las fallas que estamos cometiendo en el país. Con el grado de corrupción que existe en el país, algo de ese dinero se puede destinar a la ciencia y va a sobrar para poder apoyarla.

Acá me decía la producción: Favaloro sería otro ejemplo, ¿no?

Favaloro es otro ejemplo, pero todavía era la Argentina que funcionaba cuando él vino y armó la Fundación Favaloro; todavía pertenecía a otra etapa de la Argentina. Yo creo que esto fue decayendo en los últimos 30 años de una forma impresionante. No importa la política que rija en el país, cualquiera de los gobiernos o las ideologías que hubo, descuidaron totalmente el tema de la educación y la ciencia; algunos con un poco más de apoyo, pero sin creerlo. Falta un estadista en el país, eso es muy simple. El último estadista, yo siempre lo digo, acá en la Argentina fue Frondizi. Desde Frondizi para acá no tuvimos un estadista, uno que piense un país con futuro.

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¿Y a qué atribuís lo mismo, que no haya estadistas, que los premiados cada vez tengan un nivel inferior? ¿Cuál es la causa irreductible, la causa de las causas?

Eso es un tema de la corrupción que hay en el país. Se adjudican empresas a determinadas personas que su pasado creo que los condena, y estamos en eso en la Argentina: son los amigos del poder que siguen manejando el país.

¿Y notaste ese deterioro en la clase empresaria? Porque vamos a poner en autos a la audiencia: vos desarrollaste la fundación a partir de una empresa exitosa, o sea que primero...

Sí, tuve una empresa, pero durante la empresa decidí apoyar la cultura. Creo que hay una falla también en el mundo empresario, que no apoya la cultura. Hay un poco de miserabilidad, llamémoslo así, de parte de los empresarios argentinos. No es lo mismo lo que ocurre en otras sociedades occidentales u orientales, donde se apoya la cultura. El desenvolvimiento en la música, por ejemplo, en los países orientales como China, Japón o Corea, es impresionante. Hoy prácticamente la música clásica está en manos de todos los intérpretes de la cultura oriental. ¿Cómo cambiaron? Vos mirás esos países: Singapur, Malasia, Indonesia mismo hoy, hasta Filipinas, vienen creciendo año a año desde el Sudeste Asiático, donde la Argentina tendría que concentrar totalmente su aspecto económico y tratar de crecer en esos mercados. Son 600 o 700 millones de habitantes, es más que toda la población de Europa. Y acá, en la Argentina, nos vamos quedando, estamos en la discusión y en la grieta permanentemente. Yo creo que hay cosas... El otro día, cuando habló Messi, Messi habló muy bien, realmente me sorprendió su evolución. Yo tengo la grabación de cuando recibió los premios Konex: hablaba muy tímidamente, y ahora tiene un desenvolvimiento brillante, como lo oí conversando. Lo único que le faltó para mí fue cuando habló de la unión, la unión del fútbol, de que estén todos unidos; le faltó decir una palabra: unión de los argentinos en todos los aspectos, no solamente para el fútbol. Pero me pareció muy, muy bien. Figuras como Scaloni son figuras que uno las admira, son diferentes, es otra Argentina.

A vos también te tocó conducir el Teatro Colón, y recién mencionabas la miserabilidad de los empresarios argentinos apoyando la cultura. ¿Cuál fue tu experiencia allí, en un teatro que obviamente, como el Colón, no puede ser rentable y al mismo tiempo necesita el mecenazgo? ¿Qué pasa en la Argentina con el mecenazgo? Y vos, en tu propia experiencia de todos estos años en el Konex, ¿lográs encontrar apoyo de los empresarios?

Es muy difícil. Pero cuando yo estuve en el Teatro Colón, a mí se me ocurrió crear un cuarto abono, cosa que hacía 30 o 40 años que no existía en el Colón (siempre estaban los tres abonos tradicionales: el abono nocturno, el gran abono y el abono vespertino). Creé un cuarto abono y reservé 94 lugares sin vender en la Platea Balcón y los diez palcos alrededor para entregárselos a las embajadas. Entonces coordiné con las embajadas para que recibieran el Día de la Ópera como si fuesen los dueños del teatro. El compromiso de ellos... si yo tenía que vender las entradas eran 94 entradas a 100 dólares (9.400 dólares), y yo los comprometía a que me tenían que conseguir esponsorización por 40.000 dólares. Esa fue una manera de conseguir esponsoreo para el Teatro Colón. Vino el siguiente director y sacó a la venta esas entradas. Es decir, esta es otra de las fallas de la Argentina: si hay una idea que está funcionando, mantenela, no la rompas.

Fíjate, Luis, que para conseguir los esponsoros tuviste que ir al extranjero, a las embajadas. Probablemente habla de esa falta de compromiso de la clase empresaria con el desarrollo del país, con la cultura, con la educación, con la ciencia. Bueno, y vos sos una excepción en ese sentido, así que felicitarte después de haber recibido este título de ciudadano ilustre, muy merecido, y agradecerte por todo lo que has hecho durante todos estos años y seguirás haciendo.

Bueno, muchísimas gracias y que tengas mucho éxito con lo tuyo.

Muchas gracias a vos, Luis.

LMM