Ricardo Delgado: "Estamos exportando como nunca, pero no hay dólares suficientes para atender los vencimientos de deuda"
El economista alertó sobre el impacto del tipo de cambio en la industria y la construcción, remarcó las inconsistencias del programa macroeconómico y cuestionó la viabilidad del pago anticipado al FMI.
En diálogo con Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el titular de la consultora Analytica, Ricardo Delgado, desmenuzó la coyuntura macroeconómica y evaluó las tensiones del modelo actual. El economista remarcó la falta de claridad en el esquema de financiamiento futuro, el dilema de las reservas y analizó las recientes declaraciones de Kristalina Georgieva sobre un eventual pago anticipado al FMI.
Ricardo Delgado es un economista graduado de la Universidad de Buenos Aires, con una extensa trayectoria en consultoría macroeconómica, la gestión pública y el sector privado. En 2008 creó la consultora económica Analytica, de la cual es el actual presidente. Se ha desempeñado como consultor para entidades globales de relevancia como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. En la gestión pública ocupó el cargo de subsecretario de Coordinación de Obra Pública Federal durante la gestión de Mauricio Macri.
Ricardo, un gusto de volver a hablar con usted porque Fontevecchia lo saluda. Obviamente, la paradoja se produce entre datos excelentes por un lado y datos muy complejos por el otro. El primer contraste que nos encontramos hoy es con el récord de riesgo país en bastante tiempo y, al mismo tiempo, el récord en muchísimos años, nunca alcanzado, de exportaciones. ¿Cómo lee usted personalmente estos claroscuros de los datos económicos?
Buen día, Jorge. ¿Cómo le va? Bueno, efectivamente, es una economía con fuertes claroscuros, con realidades muy asintomáticas, simétricas, con grandes heterogeneidades en distintos sectores, incluso dentro de los propios sectores económicos y productivos. Hay hoy una suerte de tránsito del programa económico en una suerte de mar de preguntas incómodas, de preguntas complejas hacia adelante, sobre todo desde el punto de vista financiero y también, por supuesto, en términos de actividad, en términos de actividad económica. Y efectivamente, como usted marcaba, el dato que conocimos ayer, exportaciones del orden de los 10 mil millones de dólares, que son un verdadero récord, que se explican en una parte relativamente importante también por un precio internacional del petróleo por encima de los 100 dólares. Bueno, pero claramente también por una suba de las cantidades, este, producto de, bueno, que Vaca Muerta ya está siendo una realidad. Bueno, creo que hay una suerte de combinación de factores y el equipo económico me parece que tiene que empezar a dar algunas señales, sobre todo, insisto, en términos, digamos, financieros, para empezar a despejar algunas dudas que se ven en este número, el más alto del año del riesgo país.
¿Qué significan esas contradicciones? ¿Es inmanente a cualquier proceso de transformación o indican mala praxis en el diseño del programa económico?
Yo creo que hay una... hay una suerte de convencimiento casi dogmático de que el mercado va a resolver por sí solo algunas transiciones de manera casi automática. Nadie discute, creo, a nivel de los economistas profesionales la necesidad de organizar mejor la macro argentina, de haberla reestructurado, de tener equilibrio fiscal, de ordenar desde el punto de vista monetario y financiero. Ahora, eso solo no alcanza y genera, en particular, cuando se utiliza dentro de ese conjunto de herramientas al tipo de cambio como ancla para bajar la inflación, digamos, de manera acelerada, bueno, eso genera, evidentemente, distorsiones crecientes en los sectores productivos, en la industria y en la construcción en particular, que son hoy los dos sectores más castigados y, como siempre decimos, Jorge, son los que más aportan en términos de ingresos fiscales. Con lo cual, el gobierno, paradójicamente, le está pegando, le está castigando a los sectores que más recaudación podrían generar si tuviesen una actividad económica pujante. Entonces, ahí hay un problema. Yo creo que hay una cuestión de diseño, efectivamente hay un problema de diseño; no está tampoco claro cómo se va a financiar este programa. Yo creo que, lo vengo diciendo ya hace algún tiempo, es necesario clarificar cómo se van a atender las necesidades de financiamiento del año próximo, un año cargado y, además, un año electoral en donde tenemos tres fuertes vencimientos en el año: el primero en enero, luego en julio y el último, importante, los tres con bonistas privados, en el mes de octubre, nada más ni nada menos. Con lo cual, me parece que hay una lectura en los inversores o en los tenedores de deuda argentina, y eso se ve claramente en cómo está evolucionando, evolucionando el riesgo país en contraposición al resto de los países de Latinoamérica. Acá no hay solamente un problema de un escenario internacional negativo. Efectivamente hay un escenario internacional negativo, pero cuando uno mira el riesgo país de Uruguay en julio y el actual, está prácticamente en el mismo nivel; el de Chile lo mismo; el de Brasil igual. Y el de los que teníamos en 400 puntos básicos, en torno a los 400 puntos básicos que eran en julio, que éramos argentinos, Argentina, Ecuador y Bolivia, bueno, Argentina se acerca, como usted bien dice, a los 700 puntos y básicamente Ecuador tiene 30 puntos más de riesgo o 100 puntos más tiene Bolivia. Con lo cual, hay un problema local en términos de percepción de cómo va a hacer la Argentina para generar las divisas, digamos, necesarias para poder afrontar los vencimientos el año próximo.
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Hay dos análisis ahí, Ricardo. Uno es que la diferencia de riesgo país que Argentina tiene frente a Bolivia o frente a Ecuador es el riesgo al cambio que se genera frente a una posible nueva administración si la oposición gana las elecciones. Como la alternancia es intrínsecamente parte de la democracia, a uno le genera una desconfianza si realmente es así o hay otros motivos de otra índole como, por ejemplo, y le pregunto a ver si esto le resulta correcto, que es que la cantidad de vencimiento que tiene la Argentina con el Fondo Monetario Internacional, además de otros acreedores, con el carácter del Fondo Monetario Internacional de acreedor privilegiado, lo que muestra es una dificultad que no tienen los demás países de vencimiento de su deuda. ¿Hay un problema en la estructuración de los vencimientos de la deuda que genera ese riesgo país?
Sí, definitivamente sí. Una parte tiene que ver con el crédito con el Fondo, sin duda, y otra parte central es con la reestructuración que hizo el gobierno anterior. Todos sabíamos que caían fuertemente en este año y el que viene con los bonistas privados, que hizo el equipo de Martín Guzmán en su momento, y eso, obviamente, el gobierno está haciendo ingentes esfuerzos para poder afrontarlos, lo cual me parece bien, pero entendamos que eso le resta recursos a la capacidad de poder reactivar, si se quiere, el mercado local y, en particular, los sectores más castigados. Entonces, acá hay un dilema de hierro: estamos con términos del intercambio récord de la historia, estamos exportando como nunca y parece ser que no tenemos los dólares suficientes para poder atender vencimientos de deuda a los que además se le suman, no nos olvidemos este dato, una formación de activos externos, la dolarización de los argentinos en períodos previos a las elecciones, en particular presidenciales, que el año pasado fueron de 42.000 millones de dólares. Entonces, cuidado, yo digo, todavía creo que el gobierno llega en una mejor condición, a priori, por lo menos en términos de haber cambiado la lógica de acumular reservas ahora sí, y eso me parece que está bien, lo viene haciendo, estas últimas semanas un poco mejor, pero empezó ya en la temporada baja, digamos, de compra de divisas, eso va a haber que fortalecerlo, sin duda. Y de vuelta, yo creo que, por ejemplo, la incapacidad de colocar deuda en el mercado local, deuda denominada en dólares, los famosos Bonares, también genera dudas. ¿Por qué? Bueno, porque la tasa de interés que se le exige a la Argentina en dólares ya es cada vez más alta. Nada, me parece que es una situación, un combo que hay que clarificar y hay que darle credibilidad a los anuncios. Ya no basta solo con decir un bazooka de tantos miles de millones de dólares, sino ser bien claro, bien contundente, bien específico de cuáles son los instrumentos, quiénes son los acreedores, quiénes son los que van a, digamos, y de qué manera van a financiar en el flujo a la Argentina durante el año próximo.
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Cuando usted escucha a Kristalina Georgieva decirle que Argentina, igual que Grecia, va a pagar anticipadamente los vencimientos de la deuda con el FMI, obviamente apelando a las posibilidades de una balanza comercial aún mayor cuando esté a pleno la minería, ¿le parece verosímil? ¿Le parece algo posible? ¿Un deseo de Kristalina Georgieva hacia adentro porque total ella no va a estar en 2030? ¿Cómo lo analiza usted?
Yo creo que es una suerte de expresión de deseos, una declaración de una funcionaria política de un organismo obviamente clave en el financiamiento argentino. Sin duda, Argentina es el principal deudor del Fondo, más del 32, 33 % de la cartera de crédito del organismo es Argentina, y ese no es un dato menor. Argentina no se puede caer porque también se cae la reputación del Fondo. Ahora, dicho esto, me parece que hay que pensar, insisto, de qué manera alternativa para evitar esto que está pasando, que es que se están adelantando los tiempos, los mercados siempre votan antes y estamos muy lejos todavía de los períodos electorales de agosto o de octubre o de eventualmente las previas elecciones provinciales. Me parece que todavía falta mucho y no es bueno porque cuando el riesgo país se altera, bueno, no digo que es como que el dólar se altere, pero empieza a generar un ruido cada vez mayor, a inhibir decisiones de inversión, por supuesto, y de gasto también, y eso obviamente también inhibe la capacidad de recuperar algo la actividad económica.
Ricardo Delgado, muchísima gracias. Le mandamos un fuerte abrazo.
Un gran abrazo, Jorge.
MEG