EL FUTURO DEL PLAN ECONÓMICO

Sebastián Galiani: "Si Milei reelige vamos a un boom de crecimiento"

El economista defendió la orientación del programa del Gobierno, advirtió sobre como afecta el riesgo electoral en las inversiones y pronosticó un fuerte impacto inversor en el mediano plazo si se consolida el proceso de reformas.

Sebastián Galiani Foto: CEDOC

El exsecretario de Política Económica Sebastián Galiani pasó por Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), para brindar su visión sobre el estado del arte de la economía nacional. En un mano a mano imperdible, el profesor de Tulane y Maryland abordó el estancamiento del consumo, el impacto de los shocks exógenos, el potencial del sector energético y por qué considera que la estabilidad política es la clave definitiva para un salto de crecimiento en el país.

Sebastián Galiani es licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires, realizó una maestría en Economía en la Universidad Torcuato Di Tella y obtuvo su doctorado en Economía en la Universidad de Oxford. En la función pública ocupó el cargo de secretario de Política Económica en el Ministerio de Hacienda de la República Argentina entre enero de 2017 y junio del año 2018. Es profesor titular de Economía en la Universidad de Tulane y en la Universidad de Maryland. En 2016 fue distinguido con el Premio Konex en Desarrollo Económico. Es miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas de la Argentina.

Sebastián, un gusto volver a hablar con usted. Con toda esta presentación que acaba de hacer nuestro locutor, con todas esas credenciales, me gustaría una especie de estado del arte. ¿Cómo ve usted la economía, el estado del arte de la economía argentina al tercer año de Milei?

Bueno, yo creo que la economía del presidente Milei está muy bien orientada, lo que no quita que algunos resultados no sean todavía tan fuertes como para que toda la población o un grupo importante de la población sienta que su nivel de vida está mejorando. Yo parto de algo que he hablado con ustedes muchas veces, y que es que yo creo que si la Argentina no hace un proceso de transformación muy importante y se integra al mundo, no va a salir de la decadencia en la que está hace décadas. Entonces, para mí eso es muy importante. Si uno no ve la economía con ese contrafáctico, no puede valorar, como valoro yo, la economía del presidente Milei. Ese contrafáctico es uno en el que, lamentablemente, hay que decirlo, Argentina ha ido a contramano del mundo. Desde el retorno a la democracia hemos sido una fábrica de pobres. La pobreza ha crecido todo el tiempo. A veces subió un poquito, bajó un poquito, pero la tendencia es a más pobres. Y eso no es lo que ha pasado en el mundo. En el mundo ha venido cayendo la pobreza desde los '90. Entonces, el mundo se ha integrado, se ha globalizado, y nosotros nos quedamos afuera de ese mundo. Entonces, Argentina tenía una economía muy distorsionada y el presidente Milei está cambiando esa distorsión.

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En ese cambio hay ganadores y perdedores, y eso, yo lo espero, tiene todo el trauma que tiene, pero es como que si uno no pasa por ahí, no pasa. Entonces, para concretar, en el largo plazo, o sea, si Milei es reelecto, yo soy muy optimista. Muy optimista, y le puedo explicar por qué. Pero para terminar esta pregunta rápido, en el corto plazo, aún creo que la economía anda bien. O sea, la inflación bajó de 300% a 32. Este año va a estar en 30. El año que viene va a estar en, no sé, 25, póngale. O sea, va bajando, y a partir de ahí continuará la baja si se mantiene este programa económico. O sea que tenemos cuatro años, cada año con una inflación menor y, sacando el primer año, que ya la economía la recibió en recesión, después la economía va a crecer tres años seguidos. No tanto como se esperaba, pero es algo que le está afectando a muchos países de la región. Igual va a ser el presidente Milei, cuando termine imponiendo para este año una tasa de crecimiento de 1,7 y para el año que viene una de 2,5 —que es más baja que la que espera el REM—, igual va a dejar un crecimiento acumulado de 7,2, que es un crecimiento alto en términos per cápita, y que eso no pasa. No pasó en el último período de Cristina, no pasó con Macri, no pasó con Alberto Fernández. O sea que no podemos decir que la economía anda mal. Podemos querer que le vaya mejor, pero no que anda mal. Yo creo que anda bien.

Usted decía recién que cada año la inflación es menor a la anterior. Este año no es menor que el anterior, ¿no? Este año, de hecho, es un poquito mayor que el anterior.

No, en el interanual que está tomando al día de hoy. Pero lo que va en el año, como viene porque estuvo muy alta al principio, lo que proyecta el REM es 30, y el año anterior fue 32 más o menos, 32 y pico. O sea, va a ser dos puntos...

Si usted toma el acumulado real, no lo que proyecta el REM, sino el acumulado real, hoy estamos en una inflación de 33%, un punto arriba del año anterior.

Sí, sí, está bien. No discuto ese número. Por eso digo: en el interanual estamos un punto arriba, pero eso tiene que ver con que hubo una aceleración de la inflación por dos motivos. Uno fue que, básicamente...

El petróleo, sí.

No, y antes del petróleo, la aceleración del tipo de cambio cuando ganó Axel Kicillof las internas en la provincia de Buenos Aires. Entonces, esos dos fenómenos tiraron la inflación para arriba y el salario para abajo, salario real, y eso hizo que la economía este año no crezca al 2,5; 3, como se esperaba, sino al 1,5; 1,7. O sea, shocks hay. Supongamos que se da. Este año se va a dar, ya nadie discute que la economía va a crecer. El más pesimista va a decir 1,5, pero no sé, menos que eso no va a dar. Entonces, son dos años de crecimiento seguido. Eso no pasa desde 2011. Después, igual no vamos a discutir por un punto de inflación.

Tres años de crecimiento. O sea: 24, 25 y 26.

Sí, yo el 24, como dio caída, mire, se lo dejo, no lo estoy contando, pero digo que el 27 va a dar crecimiento y entonces van a ser tres de caída. El presidente dice cuatro porque él dice "desde marzo del 24 ya empezamos a crecer". O sea que si saco esos primeros tres, cuatro meses, también me da cuatro años de crecimiento. Es un cambio, es un cambio enorme y es un cambio con equilibrio fiscal. O sea, esta Argentina se está transformando. Y esta transformación la trataron de hacer varios gobiernos y no lograron o llegar a un buen puerto o en algún momento, por H o por B, como decían siempre las maestras, pasaba algo y se revertía. Entonces, yo lo que digo es: si el presidente Milei logra la reelección, para mí eso es fundamental. O sea, yo, lo que pasa es que yo, a diferencia de muchos otros economistas, yo pienso como que hay tres niveles en una sociedad. Y para que las cosas más o menos funcionen, tiene que haber tres equilibrios: el equilibrio económico, el equilibrio político y el equilibrio geopolítico. Bueno, Argentina no es un jugador importante como para que el equilibrio geopolítico nosotros lo pensemos, pero igual nos afecta, nos viene. Si hay una guerra en Irán, nos afecta. O sea, y nos desequilibra la economía. Y eso puede afectar la política. Las tres cosas están conectadas. Y no pensarlas juntas, yo creo que siempre es el gran error.

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Clarísimo. Cuénteme: ese crecimiento que se está dando de manera indiscutible, cuando uno toma 2026 exclusivamente, es el arrastre estadístico del año anterior. Y al mismo tiempo, no es que una discusión, sino simplemente para tratar de ordenar nuestro intercambio, la inflación también dejó de bajar. O sea, este año el crecimiento se estancó porque el único crecimiento que hay es el crecimiento estadístico del año anterior, y la inflación se estancó porque la inflación va a terminar siendo o termina siendo muy parecida a la del año anterior. ¿Percibe cierto, no sé, fatiga de los materiales, estancamiento? ¿A qué atribuye esta meseta después de los datos positivos previos que todos reconocemos?

No, no lo percibo a un fatigamiento. Lo percibo a dos cosas que tienen una naturaleza distinta. Una es exógena, que son un conjunto de shocks, y algún error de política económica. La política monetaria muy errática el año pasado llevó en algunos momentos a una tasa real de interés muy alta, y eso generó algunos problemas en el mercado de crédito que tienen un lag y que ahora nos estamos recuperando de ahí. Después el shock de lo que dije, la interna que ganó Kicillof, que Argentina lamentablemente es un país que tiene dos proyectos de país tan opuestos que cuando gana el proyecto de país que los inversores, el mundo, no favorece —no lo quiero descalificar, pues si la población lo vota, lo vota—, lo que quiero decir es que hay una realidad. Es un mundo que le tiene pánico en los inversores. Por ejemplo, acá se está invirtiendo mucho en energía. Y eso tuvo que ver porque se sacó el barril criollo, que era una cosa que inventó el kirchnerismo, que obviamente espanta la inversión. Entonces, cuando hay esa posibilidad de cambio político, se paran las inversiones. Entonces tenemos: se paró un poco el crédito, ahora se van a empezar a parar inversiones por la incertidumbre electoral, y además esa aceleración del dólar. Y después el shock petrolero hizo caer el salario real. Y cuando cae el salario real, cae el consumo. Y eso hace que la economía crezca menos. Ahora, por eso yo digo: si la inflación vuelve a la baja —y es lo que uno debería esperar sin shocks, porque al final la política monetaria que hoy tiene el gobierno es consistente con una inflación más baja—, entonces, si la inflación vuelve a la baja y los salarios siguen como vienen, el salario se va a empezar a recuperar, y de acá a las elecciones tendríamos que ver una economía creciendo más. Y fíjese que, por ejemplo, FIEL predice para el año que viene 2,5. El otro día lo escuché a ese report, cuando el REM predice 3,2. O sea, el mercado no está viendo que está totalmente ahí, en el arrastre estadístico, porque si no estarían diciendo cero para el año que viene, no va a haber arrastre estadístico. Entonces, no creo que esté agotado; y además de que no creo que esté agotado, creo que si Milei reelige, vamos a un boom. Y lo digo porque lo creo; si no, no lo digo. O sea, yo estuve en Argentina seis semanas, hablé con inversores, hablé con empresarios: hay mucho proyecto de inversión esperando ver el resultado electoral. Solo le voy a hablar de uno que me parece que es de una magnitud que no se puede creer: es YPF, que maneja sus inversiones y las de un conjunto de firmas con las que está asociada, tiene proyectos de inversión para el '28 y '29 de 25.000 millones de dólares cada año. Eso ya le pone un shock de crecimiento enorme a la economía. Eso solo.

¿Y usted cree que si no ganase Milei, se pararían?

Yo creo que si no gana Milei, va a haber, primero, en el corto plazo sí, porque viene una incertidumbre muy grande. ¿Qué va a pasar el día después? También depende mucho de quién es el candidato que gana. Yo creo que va a ganar Milei, pero que la fórmula alternativa tiene que tener mucho kirchnerismo, porque el kirchnerismo sigue teniendo 30% de los votos, 25. Entonces no veo cómo alguien puede ganar si no tiene el kirchnerismo adentro, que no sea Milei. De la misma forma que no veo que alguien pueda ganar si no está Milei, La Libertad Avanza, adelante del otro lado. Creo que hay cosas que son estructurales en este momento en la política argentina. Entonces, sí. Con ese componente kirchnerista, independientemente de quién sea el candidato, creo que al principio va a haber mucha incertidumbre. Después, a ver, ver el plan. Yo creo que si el plan es más pragmático que ideológico, no creo que todo desaparezca, pero sí creo que la lógica del kirchnerismo lo va a llevar a ir destruyéndolo. Porque básicamente la lógica va a ser la lógica de acumular poder político para hacer reformas sociales. Y de nuevo, si es lo que quiere el votante, es lo que quiere el votante. Pero es una lógica que volvemos al período 2007-2015. Había unos términos de intercambio buenísimos, altísimos, ¿y para qué se usó eso? ¿Para fomentar la exportación, la integración al mundo? No: para darle jubilaciones a todo el mundo, para aumentar el empleo público, para subsidiar las tarifas. ¿Y todo eso para qué? Para comprar votos y hace el cambio en la justicia, el cambio contra la ley de medios y la re-re-re-reelección. Entonces, cuando uno tiene mucha riqueza y no tiene un proyecto capitalista como tiene el presidente Milei, yo lo miro con mucho escepticismo. Y al populismo económico que quiere acumular poder, cuando tiene esos términos de intercambio y esta riqueza de recursos naturales, digo, no es que eso va a desaparecer de un día para el otro, pero lo van a ir desgastando de a poco y lo van a arruinar, como lo arruinó Venezuela, después de un día para el otro. Y eso me preocupa mucho, porque es quizás la última chance que tenemos de hacer el catch-up con Chile. Yo creo que Argentina puede volver a ser el país más rico de Latinoamérica con este modelo, pero para eso hay que darle continuidad y dar incentivos capitalistas; no se crece de otra forma.

Sebastián, aprovecho que usted está en Estados Unidos. ¿Cómo ve que afecta a la economía las elecciones de Trump? Hablábamos recién con un analista argentino allí en Estados Unidos confirmando que las previsiones de derrota de Trump, incluso en el Senado, son altas. ¿Cuánto afecta a la economía ese resultado y, a su juicio, qué diferencias hay entre la economía de Trump y la de Milei que lleve, en el caso de Trump, a una eventual derrota ahora, en las próximas semanas?

Bueno, yo creo que Milei y Trump tienen un alineamiento ideológico-cultural con respecto al tipo de defensa del mundo occidental. No creo que la economía de Milei esté tan relacionada a la economía de Trump. Trump tiene un déficit de 7 puntos del producto, para empezar. Pone tarifas y se aleja de un mundo globalizado en el que Estados Unidos había creado. Y el presidente Milei no hace más que buscar acuerdos comerciales con quien sea para estar más integrado. Yo lamentablemente, y pago un costo a veces en la academia por defender el modelo de Milei, porque la academia es muy anti-Trump. Entonces me asocian. A veces creen que yo también apoyo todo lo que hace Trump, cuando no es así. Muchas veces he sido crítico, y muy crítico, de lo que hace Trump. Estuve en Kiev. Yo fui dos veces ya a Kiev durante la guerra para expresar mi support, dar clase ahí. Y vuelvo de Kiev en una semana muy caliente, donde tuve que dar clase en el shelter, y Trump firmó un acuerdo con Putin. O sea, me estuve dos días deprimido. Entonces yo no veo, no me imaginaría al presidente Milei haciendo eso, para nada. Así que yo los veo muy distintos. Ahora, la pregunta tiene algo muy importante por detrás, que es: si a Trump le va mal, y Trump lo está apoyando al presidente Milei, ¿qué impacto puede tener eso? Bueno, va a depender de cuán mal le va. Yo creo que las proyecciones de que va a perder la elección no van a cambiar. Pero las midterm elections siempre son adversas al incumbent. Entonces va a depender mucho de eso. Si Trump pierde dos o tres senadores, pero mantiene el Senado, ya queda afuera de la posibilidad de que tenga un impeachment. Y después, si en la Cámara Baja pierde 15 bancas, es el promedio de lo que han perdido sin cambio. Entonces, va a haber que esperar a la lectura de la derrota. No la derrota: la derrota ya está. Pero vamos a tener que ver la magnitud de la lectura y ver qué candidatos surgen después. Porque claro, si surgen candidatos muy de izquierda, en Estados Unidos viene un debate... O sea, en Estados Unidos está volando la economía, lamentablemente a pesar de eso, tiene un déficit fiscal enorme. Pero mucho tiene que ver también con la IA y con todas las inversiones que hay. ¿Qué hay en la IA? Y ya hay dudas de la IA per se, entre los inversores. Y si a eso se le agrega una incertidumbre regulatoria muy grande, eso puede frenar la inversión en la IA. O sea que la elección puede cambiar la dinámica de la economía americana. Sí. Pero va a depender no de la derrota per se, sino de quién queda como candidato republicano, de si la derrota es como promedio de un incumbent, o de quién queda en el ala demócrata como candidato. Si queda la izquierda dura, yo lo veo que eso va a afectar mucho el proceso de inversión en la inteligencia artificial.

Sebastián Galiani, muchísima gracias. Es un gusto hablar con usted, como siempre. Le mandamos un abrazo a la distancia y lo repetiremos muy a menudo. Muy gentil.

Gracias. Hasta luego.

 

 

 

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