Medio Ambiente

Una doctora en ciencias biológicas explicó por qué la Ley de Glaciares es “regresiva”

La ecóloga Gabriela González Trilla analiza los desafíos de la conservación ambiental en un país donde el agua no se distribuye de manera uniforme. A su juicio, las políticas públicas deben fortalecer la protección de glaciares y ecosistemas estratégicos para resguardar un recurso esencial.

Marcha por ley de glaciares. Foto: Pablo Cuarterolo

El Día Mundial de los Océanos invita a reflexionar sobre la conservación de los ecosistemas acuáticos y la protección de los recursos naturales que resultan esenciales para el desarrollo humano. A este punto, en un debate en torno a las modificaciones de la Ley de Glaciares y los desafíos vinculados al cuidado del agua, la doctora en Ciencias Biológicas, Gabriela González Trilla, afirmó en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), que la reforma esregresiva” y advirtió sobre sus posibles consecuencias para la preservación de reservas estratégicas de agua dulce y el cumplimiento de los compromisos ambientales asumidos por la Argentina.

La bióloga y ecóloga, licenciada y doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad de Buenos Aires (UBA), Gabriela González Trilla, es investigadora adjunta del CONICET en el Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental (IIIA) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). A lo largo de su carrera combinó la investigación científica con la gestión pública ambiental. Fue directora nacional vinculada a la gestión del agua y los ecosistemas acuáticos, y participó en proyectos de monitoreo, inventario y protección de humedales y otros ambientes estratégicos.

Hoy, 8 de junio, Día Mundial de los Océanos, las áreas protegidas y la defensa de los glaciares nos convocan a aprovechar este día para que usted nos eduque un poquito más en nuestra conciencia ecológica.

En todo eso trabajamos en la fundación, porque trabajamos en el cuidado del agua en su medio natural. Trabajamos tanto con ambientes marinos como con aguas continentales. Vos mencionabas, por un lado, los ambientes marinos. Tenemos un proyecto de área marina protegida, el Área Marina Protegida Frente Valdés, y aprovecho para mencionarlo.

También trabajamos en el cuidado de las aguas continentales, tanto humedales a nivel de cuencas como glaciares que, más recientemente, tuvieron un poco más de protagonismo por la modificación de la ley. También trabajamos en eso.

¿Cuál fue la posición de ustedes respecto de la nueva ley?

Yo fui directora nacional de Aguas dentro del Ministerio de Ambiente de la Nación, así que tuve a cargo el área técnica que lleva adelante la coordinación de la Ley de Glaciares durante cuatro años. Conozco la ley profundamente.

La visión que tenemos tiene que ver con conservar el agua, por lo que siempre estamos de acuerdo con las políticas de conservación. En particular, respecto de la reforma, consideramos que tiene una visión regresiva. Es regresiva en términos de protección ambiental sobre los glaciares, particularmente sobre los glaciares de escombro.

Hay una cuestión objetiva y otra subjetiva. La cuestión objetiva tiene que ver con que la reforma es regresiva, y la cuestión subjetiva tiene que ver con si uno está de acuerdo con eso o no.

Más allá de eso, también hay cuestiones vinculadas, por ejemplo, con el Acuerdo de Escazú. Existe un tratado internacional que Argentina suscribe por ley y que incorpora el principio de no regresión ambiental.

El principio de no regresión ambiental establece que, en materia de protección ambiental, la protección puede aumentar, pero de ninguna manera puede retroceder. La reforma, al ser regresiva, no estaría en línea con este principio, por lo que allí habría una debilidad respecto de la reforma.

Eso fue el puntapié inicial. Eso, sumado a cómo se realizó la participación ciudadana, dio lugar a los múltiples amparos que fueron presentados. En este momento, quien debe decidir es el Poder Judicial.

Cuando uno mira el globo terráqueo encuentra que en el hemisferio norte la mayor parte del espacio está ocupada por tierra, mientras que en el hemisferio sur la mayor parte del espacio está ocupada por agua. Más o menos una relación inversa: 70% de agua y 30% de tierra en el hemisferio sur, y lo inverso en el hemisferio norte. Esto le da una responsabilidad distinta a los países del hemisferio sur y a la Argentina y Australia, que serían aquellos países que están ubicados más cerca de la Antártida y ocupan mayor espacio oceánico en el hemisferio sur.

Yo creo que la responsabilidad sobre el cuidado del agua en general es común a todos los países. Todos los países no solamente tienen recursos hídricos, sino que también tienen la obligación de protegerlos, independientemente de cuál sea su superficie y de cuál sea su abundancia.

También es cierto que en los lugares donde el agua es menos abundante el cuidado es aún más crítico.

En el caso de nuestro país, solemos conceptualizarlo como un país con abundantes recursos hídricos, y eso es cierto. Pero también es cierto que esos recursos hídricos están distribuidos de manera no uniforme a lo largo del territorio.

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Tenemos dos terceras partes de nuestro territorio que son ambientes áridos o semiáridos, y es justamente en esos ambientes donde el esfuerzo de cuidado de los recursos naturales y de conservación debe ser aún mayor.

Por supuesto, también mencionabas al principio el tema de los ecosistemas marinos, que son muy importantes, y cuando uno habla de agua también habla de ellos. En ese sentido, son diferentes las estrategias y también las responsabilidades. Por un lado, las responsabilidades de los gobiernos, pero por otro lado las responsabilidades que tienen los ciudadanos, que tenemos los ciudadanos de a pie, porque con las pequeñas decisiones diarias generamos un efecto masivo que también impacta en el cuidado o no de esos ecosistemas.

Respecto de los países, a mayor abundancia de recursos hídricos, uno lo considera sobre todo cuando habla de agua dulce, que es un bien preciado y deben ser vistos de esa manera, no solamente para el día de hoy, sino también para las generaciones futuras.

Y pareciera que la responsabilidad fuera un poco mayor. En ese sentido, Argentina, que tiene abundancia, como decía anteriormente, aunque distribuida de manera heterogénea en el territorio, tiene una responsabilidad y creo que se puede llevar adelante de manera efectiva.

 

MV/fl