La Cámara de Diputados abrió este miércoles a las 15.13 la primera sesión del período ordinario con un objetivo central para el oficialismo: convertir en ley la reforma de la norma de glaciares. Con el quórum asegurado desde el inicio y una proyección de entre 11 y 12 horas de debate, el Gobierno se encamina a una votación en la madrugada, en un recinto atravesado por tensiones políticas, advertencias judiciales y una fuerte presión externa.
El inicio de la sesión mostró el principal dato político de la jornada: el oficialismo no solo logró sentar a sus 95 diputados, sino que sumó 34 aliados para alcanzar los 129 presentes. Aportaron el PRO, la UCR, bloques provinciales y un sector de Provincias Unidas, en una configuración que anticipa el esquema de votos que buscará consolidar la sanción de la ley.
Desde la oposición, la lectura sobre ese armado fue inmediata. “Ley de Glaciares: a mirar el quórum. Ahí está la clave”, escribió el jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, quien cuestionó a los espacios que facilitaron el inicio del debate pese a anticipar votos en contra. "No sirve anunciar el 'voto en contra' y al mismo tiempo sentarse a dar quórum para garantizarle la ley al gobierno", agregó.
La contracara fue la ausencia de Unión por la Patria, la izquierda y otros bloques opositores que decidieron no habilitar el debate. Sin embargo, el número conseguido por el oficialismo refleja una base parlamentaria sólida que podría replicarse en la votación final, donde en el Gobierno estiman entre 130 y 135 votos positivos.
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Ese respaldo se explica, en gran parte, por el alineamiento de gobernadores de provincias cordilleranas interesados en la reforma, como el catamarqueño Raúl Jalil o el sanjuanino Marcelo Orrego, cuyos legisladores resultaron clave para abrir la sesión.
“Es un daño irreversible el de los glaciares, porque lo de la reforma laboral lo podés volver atrás, esto no”, advirtió a PERFIL el diputado de Unión por la Patria Juan Grabois. Y agregó: “Lo que espero para hoy es otra sesión de terraplanismo puro. No me importa si el que lo vota es peronista o gorila, hay negocios detrás y esto no lo pueden decidir solo las provincias mineras”.

Adorni, $LIBRA, y otros escándalos
Aunque el único expediente a tratar es la reforma de la Ley de Glaciares, el oficialismo deberá atravesar una jornada cargada de intervenciones opositoras. Según lo acordado en Labor Parlamentaria, habrá más de 60 oradores y tres tandas de cuestiones de privilegio, homenajes y unos 9 apartamientos de reglamento.
“Hoy nos prometieron que nos van a dejar hablar a todos”, confirmó a PERFIL el diputado socialista Esteban Paulón, quien anticipó lo acordado en la reunión de Labor Parlamentaria. "Las cuestiones de privilegio no van a ir al final, van a ir intercaladas, y habrá apartamientos por el escándalo de Adorni, por la posición del gobierno sobre la guerra, por el caso $LIBRA, y por los periodistas de Casa Rosada que les quitaron su acreditación".

Ley de Glaciares: con los votos encaminados, el Gobierno evita exposición y acelera la sanción
La oposición intentó impulsar estos cuestionamientos al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio de las investigaciones por sus viajes y patrimonio, entre otros temas. Sin embargo, ninguno de los nueve pedidos de apartamiento fueron aprobados, ya que necesitaban de una mayoría especial. Penacca, de UXP, pidió una interpelación a Adorni, pero deberá esperar al 29 de abril para hacerle preguntas al jefe de Gabinete en su informe de gestión.
También se intentará avanzar con el emplazamiento de un proyecto sobre la postura argentina frente a la guerra en Medio Oriente, que cuestiona el alineamiento del Poder Ejecutivo y reivindica una posición de prescindencia activa.
El contenido de la reforma y el respaldo oficialista
El proyecto que llega al recinto redefine el alcance de la protección de los glaciares y del ambiente periglacial, al limitarla a aquellas geoformas que cumplan funciones hídricas. Además, incorpora como criterio interpretativo el uso racional de los recursos naturales previsto en el artículo 41 de la Constitución.
Uno de los cambios centrales es que la determinación de esas funciones quedará en manos de las provincias, que deberán realizar evaluaciones y reportarlas al Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA). Esa modificación, junto con el nuevo esquema de evaluaciones de impacto ambiental, refuerza el rol de las jurisdicciones locales en la toma de decisiones.
El oficialismo sostiene que, a quince años de la ley vigente, el inventario de glaciares quedó incompleto y que es necesario avanzar en una regulación más precisa. En ese marco, apuesta a consolidar una mayoría amplia que incluya aliados parlamentarios y legisladores vinculados a gobernadores.
Críticas, presión en la calle y amenaza de judicialización
La sesión se desarrolla bajo un clima de fuerte rechazo de organizaciones ambientalistas, que convocaron a movilizarse en las afueras del Congreso. A la marcha de todos los miércoles de los jubilados se le suma este reclamo y nuevamente el perímetro del Parlamento tuvo que ser cercado por fuerzas de seguridad.
El eje de las críticas está puesto tanto en el contenido de la reforma como en el proceso que la precedió. Es que las audiencias públicas, en las que se anotaron más de 100 mil personas pero solo pudo exponer una porción mínima de 400, son uno de los principales argumentos que anticipan futuras presentaciones judiciales en caso de sanción de la ley.
Con ese telón de fondo, el oficialismo enfrenta una doble disputa: sostener los votos para sancionar la ley y, al mismo tiempo, atravesar una jornada en la que la oposición buscará instalar cuestionamientos políticos y advertencias sobre el impacto ambiental y jurídico de la reforma. La definición llegará, previsiblemente, en la madrugada.
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JD / EM