Manuel Adorni tendrá un mes para preparar su defensa, ahora no frente al periodismo sino contra los diputados de la oposición. Esa fecha elegida para su primer informe de gestión en el Congreso —el 29 de abril— no solo ordena un calendario institucional, sino que también le da semanas de aire al Gobierno en medio de una crisis que todavía no encuentra un techo.
Pero ese margen no será fácil. En Diputados ya empezaron a moverse los bloques opositores y recibieron la habilitación formal para enviar preguntas por escrito, donde anticipan un cuestionario que excederá la marcha del Gobierno: viajes, patrimonio, causas judiciales y hasta el escándalo de la criptomoneda $LIBRA que salpican a Javier Milei y su entorno.
Si la interpelación a Guillermo Francos cuando estalló la criptoestafa fue tensa, el debut de Adorni como jefe de Gabinete ante la cámara baja podría ser explosiva, aunque en un recinto donde el oficialismo ha logrado conformar la primera minoría con el apoyo de aliados.
La decisión de fijar la presentación para fines de abril no fue casual. En la Casa Rosada admiten que marzo quedó descartado en medio del impacto por las denuncias que involucran al jefe de Gabinete y que todavía escalan en el plano judicial. Cada día hay un nuevo episodio que enchastra al ex vocero presidencial.
El piloto del vuelo de Adorni contradijo su versión: “El viaje lo pagó un tercero”
El Gobierno apuesta a que el paso del tiempo baje la intensidad del caso. Mientras tanto, despliega una estrategia de contención: concentrar la comunicación en Adorni, darle visibilidad junto a ministros, reducir la exposición del resto del gabinete y reforzar su perfil de gestión mientras se corre el foco del escándalo: de dónde obtuvo los fondos para comprar propiedades que ni declaró ante la Oficina Anticorrupción ni se condicen con sus ingresos como funcionario.
En ese esquema se inscribe también el regreso a las conferencias de prensa y la insistencia en una agenda económica que, según el propio funcionario, marcará “un punto bisagra”. En su última aparición, defendió los números de crecimiento y buscó correrse de la polémica. No alcanzó. Algunas encuestas dicen que 3 de cada 4 consultados cree que Adorni debería renunciar.
La otra pieza del dispositivo es la contención política. Javier Milei anunció que asistirá al Congreso para acompañarlo, algo inédito en este tipo de presentaciones. El gesto busca mostrar respaldo, pero también eleva el nivel del enfrentamiento que se espera en el recinto.
En Diputados no hay dudas sobre el tono que tendrá la sesión. La oposición ya empezó a ordenar sus preguntas y anticipa que el informe de gestión será un capítulo aparte en este contexto. Por ejemplo, algunos legisladores de la comisión de $LIBRA considerarán su oportunidad de "interpelar" al jefe de Gabinete que también aparece en el celular del empresario Mauricio Novelli.
El foco estará puesto en los episodios que rodean a Adorni: el uso del avión presidencial para viajar a Nueva York con su esposa, el vuelo privado a Punta del Este, las inconsistencias en su declaración patrimonial y las derivaciones judiciales que ya se tramitan en Comodoro Py.
A diferencia de las citaciones de la comisión de $LIBRA, el artículo 101 de la Constitución obliga al jefe de Gabinete a informar mensualmente al Congreso, aunque en la práctica ese mecanismo suele derivar en sesiones extensas donde la oposición concentra sus cuestionamientos cara a cara. Esta vez, con Milei en el recinto y un funcionario bajo presión, el escenario adquiere otra dimensión.
Operativo contención de los Milei a Adorni
El oficialismo reaccionó con una foto de unidad. Adorni reapareció rodeado por más de medio gabinete, con apoyo explícito de Karina Milei y presencia de Santiago Caputo, en una señal interna de ordenamiento.
Pero esa misma decisión expuso la magnitud del problema. En el Gobierno reconocen que el caso no logró desactivarse y que cada movimiento para contenerlo lo vuelve a instalar.
La apuesta ahora es trasladar la discusión al terreno político, con una lógica de confrontación. El mensaje es que Adorni no está en retirada y que el Gobierno dará pelea.
El riesgo es otro: que el Congreso funcione como caja de resonancia y que el informe del 29 de abril no cierre la crisis, sino que la reordene en un nuevo escenario donde las preguntas ya empezaron a escribirse.
JD / DCQ