Eduardo Valdés recuerda la interna eclesial: “Cuando fue designado Francisco, tuve que ser imperativo con quienes daban una visión no real”
El exembajador desarticula la etiqueta del "Papa peronista" para definir a Jorge Bergoglio como un líder cuya diplomacia se fundamenta estrictamente en la doctrina social de la Iglesia y la construcción de puentes geopolíticos.
El diputado nacional Eduardo Valdés recuerda su rol estratégico tras la elección de Jorge Bergoglio, revelando que debió actuar con firmeza ante sectores que difundían versiones distorsionadas sobre el pasado y las intenciones del nuevo Pontífice. A partir de la entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), su frase “Cuando fue designado Francisco, tuve que ser imperativo con quienes daban una visión no real” resume su esfuerzo por esclarecer la figura del Papa y consolidar su verdadera identidad humanista frente a las tensiones políticas de la época.
El diputado nacional Eduardo Valdés, quien se desempeña actualmente en la Cámara Baja por la Ciudad de Buenos Aires, cuenta con una trayectoria marcada por su rol como embajador ante el Vaticano entre 2014 y 2015. A partir de su banca en el bloque de Unión por la Patria, mantiene una participación activa en la agenda legislativa, especialmente en comisiones estratégicas de relaciones exteriores y asuntos institucionales.
Es la persona que mejor nos pueda contextualizar lo que en algún momento pudo haber sido un estigma, o que se lo pudieron haber dicho para bajarle el precio: que era el Papa peronista.
El peronismo es posterior a la Doctrina Social de la Iglesia, incluso podríamos decir que abrevó de la Doctrina Social de la Iglesia, sobre todo de la labor de León XIII, ¿no? Y quizás en ese tema, obviamente, León XIII como origen de esa doctrina y Juan XXIII con su renovación a través del Concilio Vaticano II, en ese mismo proceso.
El Papa creo que está formado plenamente en la Doctrina Social de la Iglesia y quizás por eso había algunas coincidencias, pero yo veía que cada vez que le decían Papa peronista era para bajarle el precio. Es más, te voy a contar una anécdota. Cuando él toma la decisión de viajar a Cuba, era un viaje preconcebido por Benedicto XVI, ir a Estados Unidos porque había una cumbre de la familia en Filadelfia. Benedicto abdica y está la fecha a cubrir, y el Papa, a pedido de Barack Obama, había aceptado mediar entre Cuba y Estados Unidos.
Después te explico, muy buena la relación con Obama. Francisco tuvo todos los andariveles. Cuando Francisco recién asume, Obama dice: “Voy a invadir Siria”. Y el Papa se enfrenta públicamente y dice no a la invasión de Siria. Convoca una jornada mundial de oración, ¿no? Y parece que fue tan fuerte ese sábado que rezan judíos, musulmanes y bautistas, que era la iglesia de Obama, y diez días después Obama anuncia que no va a invadir Siria. Primera vez que un presidente de Estados Unidos se modifica a sí mismo con respecto a estos temas.
Entonces el Papa viaja a Estados Unidos y anexa a Cuba, y la revista The Economist titula en tapa: “Papa peronista”. ¿Por qué? Porque había agregado Cuba a Estados Unidos. Decía que los peronistas tenían como un complejo de que no iban a una gran potencia si no primero marcaban qué era.
Y la verdad es que no: el Papa agregó Cuba porque había aceptado mediar entre Cuba y Estados Unidos. Ya que iba a Estados Unidos, era bueno conversar previamente con Raúl Castro las condiciones de la mediación. Se encontró con Obama en Estados Unidos y en seis meses el Papa Francisco resolvió la relación que desde los años 50 no habían podido resolver Cuba y Estados Unidos. Yo digo: ¿cuál es el mayor de los títulos que le pondría a un Papa?
Tiene muchos títulos nobiliarios, pero creo que el que más le cabe es el de Sumo Pontífice, el mayor constructor de puentes y destructor de muros. El papa que, como decía recién, medió entre Cuba y Estados Unidos, el papa que se metió en el conflicto Israel–Palestina, viajó a Palestina, viajó a Israel, viajó para entrevistarse y abrazarse con Shimon Peres, presidente de Israel, y Mahmud Abás, presidente de Palestina.
No lo pudieron concretar en el Muro de los Lamentos, entonces él se sacó una foto con su amigo argentino musulmán chiita Omar Abboud y con su amigo, el rabino Abraham Skorka, dando una síntesis. ¿Y qué hizo veinte días después ya en el Vaticano? Los visitaron. Sí, Peres y Abbas para pedir por la paz.
El Papa le puso el cuerpo, y ya era primer ministro Netanyahu que ni siquiera lo recibió, pero él fue a decir: “Vengo a pedir por la paz y por el amor entre palestinos e israelíes”. El Papa de hecho fue un papa que puso el cuerpo a la paz en Colombia. Cuando se pierde el proceso de paz en el plebiscito convocado por el presidente Juan Manuel Santos, el Papa lo convocó al expresidente Uribe al Vaticano y le pidió relanzarlo.
Había sido el gran opositor, y él dijo que si se firmaba el acuerdo de paz iba a estar en Colombia y lo iba a firmar junto. Y viajó a Colombia, viajó a México, a Ciudad Juárez, cuando Donald Trump dice que va a construir un muro entre México y Estados Unidos, y él hizo desde Ciudad Juárez el camino de los espaldas mojadas para rezar una misa en la frontera entre Estados Unidos y México, con ciudadanos de un lado y mexicanos del otro, e impidió que Trump avanzara.
Vino a Chile y se fue a Temuco, donde estaban poniendo bombas en las iglesias porque era supuestamente una guerra entre mapuches originarios y winkas, como eran los blancos. Todos le decían al Papa que no vaya, y él fue. Yo ahí me encontré con él, fuimos con Juan Grabois, que recién lo vi contigo. Estuvimos juntos con él en ese encuentro, donde hay que leer sus palabras, y desde ese día en adelante nunca más hubo una acción violenta de esa envergadura en Temuco, que era el lugar de mayor violencia.
Ahora vos te hiciste célebre porque pasaron una grabación de una comunicación tuya en una cárcel donde decías que el único que nos podía ayudar era el que está en el Vaticano. ¿Te acordás? En ese momento vos quedaste como el representante peronista del Papa, para decirlo de alguna manera.
El Papa siempre tuvo una cuestión de humanidad con las cárceles.
Iba a confesar en Roma todos los fines de semana a la cárcel.
Él le besaba los pies a los presos, acá y allá, y a los presos más complejos, que en Italia lo llegaron a criticar por eso. Inclusive la parábola del buen samaritano, que es la preferida de él: “tuve sed y me diste de beber, estuve preso y me viniste a visitar”. Siempre que voy a los presos, yo visito mucho a los presos, no como abogado de un cliente, sino como amigo, y siempre me viene a la memoria Francisco, porque aprendí de él que hay que estar en esos momentos con las personas.
A las mujeres las consideraba por momentos superiores a los hombres, y me dijiste: sí, pero las mujeres imperativas. Pero marcabas que se relacionaba con personas que eran imperativas, como Grabois o como Vera.
Eran sus amigos: Gustavo, Juan Grabois, Alicia Barrios, mi amiga del alma Alicia Oliveira, Hebe Bonafini, Cristina Fernández de Kirchner. Me consta de los afectos que el Papa tenía para con estas personas permanentemente.
Ahora vos no sos imperativo.
¿Sabés dónde tuve que ser imperativo? Quizás en esta cuestión francisquista fue cuando en las primeras horas de que él fue electo empezó a generarse una opinión sobre Francisco que no era la verdadera, y la verdad que sí. Yo ahí me puse muy imperativo y fui a ver a cada uno de los actores que tenían que tomar decisiones en esas horas, y ofrecí a Alicia Oliveira como puente entre las personas que tenían que tomar decisiones.
Yo creo que ahí es donde también se consolidó mi relación con él. Adolfo Pérez Esquivel, Nobel de la Paz, un gran amigo del Papa, también tuvo mucho que ver. Esencialmente un diplomático que logra juntar el agua y el aceite.
A mí me gusta resolver esas situaciones de buenas personas. ¿Sabés cuándo podés juntar a personas que no se deberían juntar? Cuando las personas están convencidas de que es bueno juntarse con el otro. Yo un día le pregunté cómo hace usted para mediar, cómo es que se mete usted en la mediación.
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Solo acepto mediar cuando veo que las dos partes enfrentadas están convencidas de resolver el tema.
MV
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