Sismo en Venezuela

Walter Molina: "El terremoto va a ser el punto final del chavismo"

El politólogo venezolano analiza el impacto de los devastadores sismos en su país, la total ausencia de contención pública y la paradoja de un régimen dictatorial con control total pero sin estructura estatal. "El chavismo llegó al poder con la tragedia de Vargas en 1999 y se va a ir con otra tragedia", vaticina.

Terremoto Venezuela Foto: AFP

La naturaleza ha vuelto a ensañarse con Venezuela en medio de una crisis política y social crónica que parece no tener fin. Tras los devastadores terremotos gemelos de 7.1 y 7.5 grados en la escala de Richter que sacudieron al país a mitad de semana, la tierra sigue temblando con réplicas de gran magnitud que mantienen en vilo a la población de Caracas y la zona costera de La Guaira.

En un escenario en el que el dolor se mezcla con la indignación, la ayuda no proviene de las instituciones locales, sino de los propios ciudadanos y de misiones de rescate internacionales que, en muchos casos, enfrentan trabas burocráticas impuestas por el oficialismo para poder ingresar.

Para profundizar en las dimensiones sociopolíticas de esta catástrofe y entender el quiebre de la gestión pública frente a la emergencia en Modo Fontevecchia, por Net TVRadio Perfil (AM 1190), Walter Molina, politólogo venezolano, desmenuza en esta entrevista un concepto tan paradójico como alarmante: la coexistencia de un régimen dictatorial de control férreo junto a un "Estado técnicamente inexistente" que ha abandonado por completo a sus ciudadanos en el peor de los escenarios.

Walter Molina es politólogo venezolano, licenciado en Ciencias Políticas y Administrativas por la Universidad Central de Venezuela. Cursó la diplomatura internacional en Diplomacia Parlamentaria en la Universidad Austral y realizó el seguimiento de la dinámica electoral, las transiciones políticas y la crisis en Venezuela. Es miembro del equipo de redacción del portal de noticias venezolano La Gran Aldea.

—Walter, muy buenos días. Jorge Fontevecchia lo saluda. Lamentamos hacer esta entrevista en este contexto. No sé si llamarlos nuevos terremotos o réplicas de terremotos. ¿Cómo se está viviendo la situación en Caracas y en La Guaira hoy, especialmente?

—Buenos días, Jorge. Sí, hoy hubo a las 7 de la mañana, hora de Venezuela, dos nuevas réplicas. Han sido las réplicas más fuertes desde los terremotos que ocurrieron el miércoles, aproximadamente de 5 grados en la escala de Richter, bastante fuertes. Por fortuna, no hay información de algunos edificios dañados por esto o de casos mortales, pero, por supuesto, está el miedo de la gente que todavía permanece en muchos lugares, sobre todo en los sectores del estado Vargas, de La Guaira y la zona costera de Venezuela, todavía removiendo escombros y buscando a familiares con la esperanza de que estén vivos. Así que esa es la situación hoy en Venezuela.

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—¿Qué dicen los geólogos? ¿Por qué durante tantos años no se produjo algo así y ahora se produce no solamente con la fortaleza que se produjo la semana anterior, sino cinco puntos por arriba? Cinco puntos en la escala de Richter también es algo significativo. ¿Qué está pasando?

—Como todos sabemos, los terremotos y los movimientos sismológicos no es algo que específicamente uno pueda saber con anterioridad que va a ocurrir. Lo que sí sucedió en Venezuela es que desde hace mucho tiempo se está diciendo esto; lo recuerdo yo, imagínate, cuando estudiaba en la universidad y tenía amigos que estudiaban Ingeniería o Geología, y les decían: "Esto es algo que puede ocurrir en Venezuela, no se sabe exactamente cuándo y para eso deberíamos estar preparados". La situación es que en Venezuela no había preparación alguna para esto. Venezuela es un país técnicamente sin Estado. Tiene un régimen dictatorial, pero no hay Estado; abandonaron por completo a los venezolanos. Ocurre esto que pudo haber sido... es decir, no se puede evitar el terremoto, pero se pueden mitigar las consecuencias, y esto no fue lo que pasó. De hecho, fueron dos terremotos seguidos que empeoraron todo: fue el primero de 7.1 y el segundo de 7.5. Eso fue en la tarde-noche del miércoles y recién el viernes en la noche empezaron a verse militares y cuerpos de seguridad de Venezuela, y no precisamente para ayudar. Realmente, esto ha sido la ciudadanía sola ayudándose a sí misma y muchos rescatistas internacionales a quienes agradecemos inmensamente, incluyendo rescatistas argentinos, salvadoreños, mexicanos, peruanos, estadounidenses e israelíes, y varios de afuera que son los que están salvando a los venezolanos hoy. Repito: es un país sin Estado, por eso un terremoto de esa magnitud golpeó más fuerte de lo que quizás debía haber golpeado.

—Es muy interesante la construcción que usted realiza: un país con un gobierno fuertísimo, pero sin Estado. Me gustaría que profundizara un poco en esa idea porque normalmente lo que se supone es que el control de un gobierno fuerte es a través de un Estado que llega a poder generar ese control. O sea, lo que debe haber es un Estado parcialmente fuerte y otro inexistente.

—Se puede decir que no hay Estado, Jorge, en el sentido de que, si bien hay edificios de ministerios, cuerpos de supuestamente —entre comillas— seguridad con uniformes y hay nombres, desde hace muchos años el venezolano está completamente solo, no tiene apoyo. Recordarás (no sé si lo recuerdas, el año 2019) que hubo un apagón masivo en Venezuela de una semana y el Estado no hizo nada; fueron los ciudadanos solos. Y así es el mismo hecho de que los hospitales no sirven; son los ciudadanos los que tienen que llevarle a los médicos los insumos para poder operarse ellos. No existe sistema consular. Los que estamos afuera, que somos entre ocho y nueve millones de venezolanos, no tenemos consulados, no tenemos apoyo de nuestro país fuera del país. Las carreteras no existen, no las arreglan, no las mantienen. La luz eléctrica en varias zonas de Venezuela es inexistente. Hay lugares que además son muy calurosos donde pasan 12, 16 o 18 horas sin luz eléctrica por día. Lo mismo pasa con otros servicios públicos. No hay Estado en Venezuela, no existe seguridad.

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Los ciudadanos le temen más ahora mismo a un policía o a una persona que tenga un uniforme que a un ladrón. Esa es la situación en Venezuela y frente a lo que sucedió ahora quedó demostrado, lamentablemente, de nuevo. Te repito: esto pasó el miércoles en la tarde y noche, y no hubo nada; no hubo ninguna persona del inexistente Estado venezolano que ayudara a los venezolanos. Son los ciudadanos los que se pusieron botas y empezaron a recoger los escombros y empezaron a buscar a su gente. Recién cuando llegaron —y nuevamente lo digo, muy agradecidos con ellos— los rescatistas internacionales, es que empezamos a ver ayuda. Rescatistas internacionales a quienes, además, está evitando el chavismo que lleguen. Hoy estaba leyendo que hubo grupos de médicos y rescatistas de España, de Austria, de Alemania y de México que están intentando ir a Venezuela y no se los permite el chavismo. Por eso digo que no hay Estado. El Estado, para lo que debería funcionar, no existe. Para los venezolanos lo que hay es un gobierno criminal, dictatorial, que pareciera que nos odia. Eso es lo que pasa. Hemos enfrentado la tragedia de la naturaleza en medio de la tragedia política.

—Discúlpeme, Walter, que desconfíe o me llame la atención, no que me sorprenda. ¿Cómo puede ser que impidan que lleguen rescatistas de México, por ejemplo, país que ha apoyado a Venezuela, y sí de Argentina, que claramente ha sido un adversario desde que está el gobierno de Milei? ¿Por qué va el gobierno de Delcy Rodríguez a impedir que lleguen los rescatistas?

—No te voy a dar esa respuesta. La información está, ellos mismos lo han denunciado. Varios de ellos, los de Austria y los de Alemania, salió esta mañana; podría compartirles, les puedo enviar a tu producción las denuncias de ellos mismos. Esto no es algo que estoy diciendo yo. Ellos denunciaron esta situación de que intentaron ir hacia Venezuela y se les fue negada las credenciales y la posibilidad de llegar al país. Lo mismo con varios rescatistas de México, estos famosos topos; varios de ellos están en Venezuela y hay un grupo que quiso ir y no se les ha permitido. Lo mismo con España: el embajador del chavismo en España, Timoteo Zambrano, no les permitió credenciales a varios rescatistas para ir a Venezuela. No tengo una respuesta de por qué, en efecto, El Salvador fue el primero en llegar con los rescatistas del gobierno de Nayib Bukele, o rescatistas de Argentina, por supuesto, como dices, del gobierno de Javier Milei. Por qué llegaron unos sí y otros no, no tengo la respuesta. La respuesta que tengo es que necesitamos muchísima ayuda que no tenemos del Estado venezolano, que no tenemos de los militares, que no tenemos de los policías. Esta ayuda que sería tan importante no la están dejando que ocurra. Ojalá esto se revierta; estamos haciendo las denuncias por todos lados para que esto se revierta.

—Walter, yo le consultaba a un colega suyo por este mismo tema hace unos días. Si así como en el caso de México el famoso terremoto de los años 80 marcó una especie de hito en la hegemonía del PRI —que ya llevaba 70 años y que a partir de allí la perdió definitivamente—, ¿usted cree que estos dos terremotos van a significar de alguna manera el fin del chavismo en Venezuela o, al contrario, coincide con algunos que opinaban que le va a servir para retrasar el proceso electoral?

—No dudo que ellos van a tratar de usar esto para retrasar todo, porque lo único que les importa es quedarse en el puesto, pero yo creo que esto les va a salir mal. Hay mucha rabia, Jorge, mucha bronca en el ciudadano. Hemos visto durante estos días cómo se están enfrentando a los militares cuando intentan impedir que pase gente con insumos, por ejemplo, al sector de La Guaira, que es uno de los más golpeados. Lo conozco: mi abuelo perdió todo, vivía ahí y perdió todo. Su departamento quedó destrozado y el 80% de los departamentos ahí quedaron destrozados también. Cuando han impedido que la gente pase para allá, la misma gente los aparta. Hemos perdido tanto y hay tanta bronca, tanta indignación y tanto dolor, que ya no tenemos miedo. Eso es lo único que le queda al chavismo para mantenerse en el poder: el miedo. Y eso se está acabando. Yo creo que esto va a poner el punto final del chavismo. En estos días me decía un profesor de la universidad: "El chavismo llegó al poder en medio de una tragedia, que fue la tragedia de Vargas precisamente, también en el año 99. Y yo creo que se va a ir en medio de otra tragedia". Porque eso es lo que ha sido el chavismo para nosotros: una gran tragedia.

—Me parece por lo menos imaginable que esa bronca se tenga que trasladar hacia el Gobierno y que termine siendo, aunque al comienzo esté la posibilidad de retrasar de alguna manera las elecciones, finalmente el fin del chavismo. Walter Molina, muchísimas gracias y esperamos comunicarnos con usted en situaciones mejores para Venezuela. Muy gentil.

—Gracias a ustedes. Gran abrazo.

 

ML