El norte de Venezuela sufrió un "doblete sísmico" que causó pérdidas humanas, centenares de heridos y daños materiales. Los movimientos telúricos, que alcanzaron magnitudes de 7,2 y 7,5, encendieron las alarmas de la comunidad científica internacional por la inusual cercanía temporal entre ambos eventos.
El primer temblor ocurrió a las 18.04 hora local al oeste de Caracas y, apenas, 39 segundos después una segunda ruptura sacudió la misma región. Este par de terremotos representa uno de los eventos tectónicos más poderosos y destructivos que afectaron al país.
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La sismóloga Gina Paola Villalobos explico que el fenómeno es completamente esperable en una zona donde existe una acumulación constante de esfuerzos tectónicos. La especialista remarcó que la energía liberada por ambos terremotos se habría acumulado durante una década.
Por su parte, Harold Tobin, director de la Red Sísmica del Noroeste del Pacífico, sostuvo que ese "primer movimiento desencadenó al segundo". Las feroces ondas sísmicas de la ruptura inicial pudieron convulsionar una sección adyacente de la falla.
En consonancia, sismólogos del University College de Londres sugirieron que el desastre funcionó como una ruptura casi continua que duró unos 50 segundos. Indicaron también que el segundo temblor liberó casi tres veces más energía que el evento precursor.

De acuerdo con los informes de geología, ambos terremotos fueron relativamente superficiales, por lo que la potencia de las ondas sísmicas no disminuyó de manera significativa cuando impactaron contra la superficie terrestre.
A este escenario se sumó que los epicentros se localizaron en el valle de Yaracuy, una zona compuesta por sedimentos sueltos. Este tipo de suelos propició deslizamientos de tierra masivos y un estado temporal en el que el suelo pierde firmeza.
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Mientras la ruptura de la falla geológica se desplazaba con velocidad hacia el este, la zona de La Guaira recibió un impacto directo. Los equipos de rescate y la población civil iniciaron de inmediato la búsqueda de sobrevivientes atrapados entre los escombros.
Sin embargo, para Villalobos, la amenaza real fue la vulnerabilidad de las construcciones. Gran parte de las consecuencias humanas y materiales están directamente vinculadas a edificaciones.

La región del norte representa un complejo rompecabezas geológico donde la placa tectónica del Caribe se desplaza hacia el este en relación con la placa sudamericana a una velocidad menor. Alrededor de los epicentros se identifican tres fallas significativas: la Falla de Boconó, la Falla de El Guayabo y la Falla de Morón.
Los primeros indicadores apuntan a que las fallas se rompieron en forma de deslizamiento de golpe, lo que significa que dos bloques de corteza se deslizaron de lado a lado. Este tipo de fallas tiende a generar sacudidas sumamente violentas a lo largo de su trazo.
BGD / EM