De los jubilados a los glaciares

Cómo cambió la protesta argentina

En 2025, la conflictividad argentina fue leída como una reacción social frente al ajuste.

2026. La Ley de Glaciares y los reclamos universitarios movilizaron gente en las calles. Foto: Pablo Cuarterolo

Desde enero de 2025 venimos realizando un monitoreo mensual de la presencia internacional de la Argentina a través del Índice de Presencia Internacional (IPI), una herramienta propia que releva, clasifica y analiza todas las menciones relevantes al país en doce de los medios más influyentes de Europa y Estados Unidos. Entre los treinta subtemas que componen ese seguimiento, hay uno que en los últimos meses comenzó a mostrar un comportamiento particularmente revelador: “Protestas y conflictividad social”, la categoría que agrupa todas aquellas menciones vinculadas a movilizaciones, huelgas, manifestaciones, episodios de represión y otras formas de tensión en el espacio público.

A simple vista, los números ya llaman la atención. En lo que va de 2026, este subtema acumula 32 menciones internacionales, más que todas las registradas durante 2025 (29) y cuando todavía resta más de la mitad del año por delante. Pero, como suele ocurrir en este tipo de monitoreos, el dato más interesante no está en la cantidad sino en la transformación del contenido.

Durante 2025, la conflictividad argentina fue leída desde afuera, ante todo, como una reacción social frente al ajuste, pero con una agenda sorprendentemente diversa. El sindicalismo fue el clúster individual más importante, con 10 de las 29 piezas relevadas (34,5%), pero estuvo lejos de monopolizar la narrativa. A su lado aparecieron con fuerza las protestas de los jubilados, los reclamos del sistema científico, las movilizaciones de médicos del Hospital Garrahan, marchas vinculadas al kirchnerismo, episodios de violencia durante actos presidenciales e incluso manifestaciones ligadas a cuestiones de género y derechos civiles. En otras palabras, durante 2025 el mundo observó una protesta social argentina fragmentada, con múltiples actores disputando simultáneamente el espacio público.

Ese equilibrio cambia de manera abrupta con el comienzo de 2026. Entre enero y febrero, de las 20 piezas registradas en este subtema, 15 estuvieron vinculadas directamente a la reforma laboral impulsada por el Gobierno, lo que representa el 75% de toda la cobertura internacional sobre conflictividad social en ese período. Huelgas generales, columnas sindicales frente al Congreso, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, heridos, detenidos y advertencias gremiales pasaron a dominar casi por completo la imagen internacional de la calle argentina. Por primera vez en toda la serie, la protesta dejó de verse como una suma de conflictos sociales para aparecer, sobre todo, como un choque directo entre el Gobierno y el movimiento sindical.

Lo interesante es que esa concentración dura poco. Después del pico de febrero y de una relativa desaceleración en marzo, abril vuelve a cambiar el cuadro. De las 7 piezas registradas durante ese mes, sólo 1 estuvo vinculada a una protesta sindical clásica. Las otras 6 menciones (el 85,7% del total) responden a actores, causas y escenarios completamente distintos: protestas ambientales contra la reforma de la ley de glaciares, reclamos universitarios, movilizaciones vinculadas a derechos civiles e incluso imágenes de detenciones policiales difundidas por The Guardian dentro de sus coberturas internacionales.

El dato puede parecer menor, pero tal vez no lo sea. Los números sugieren que, después de un breve período de “monopolio sindical” en la mirada internacional sobre la protesta argentina, abril marca el regreso de una conflictividad mucho más dispersa, transversal y difícil de encasillar. En otras palabras, si durante el verano el mundo parecía observar a la Argentina principalmente a través del prisma del paro general, abril vuelve a mostrar algo bastante más complejo: una sociedad donde la calle ya no responde a un solo actor, sino a una suma cada vez más diversa de demandas, tensiones y frentes de conflicto.

*Director de Análisis e Investigación en gormanlee.com