El Banco Central, el “grillete fiscal” y el disfraz de Milei
El presidente presentó un paquete de reformas que definió como el más importante de los últimos 91 años, en un discurso que generó expectativa por su tono y terminó centrado en medidas ya conocidas y una particular puesta en escena.
El presidente Javier Milei presentó las reformas estructurales que, según anunció, son “las más importantes de los últimos 91 años”. El paquete incluye cambios en el funcionamiento del Banco Central, la prohibición de financiar al sector público mediante emisión monetaria, nuevas condiciones para remover a las autoridades de la entidad, el denominado “grillete fiscal”, modificaciones para las compañías aseguradoras y una reforma de los mercados de capitales.
El presidente lo anunció siempre con este modo tan grande, elocuente que el presidente tiene. Lo presentó como un conjunto de reformas estructurales más importantes de los últimos 91 años. ¿Por qué 91 y no 89 o 94? No tengo idea.
En primer lugar, establece que el Banco Central tiene como propósito principal, naturalmente, preservar el valor de la moneda. Será, de aquí en adelante, el único objetivo importante que tendrá la entidad. Esto siempre debió haber sido así, naturalmente. Pero estamos claros que el Banco Central no ha hecho eso durante los últimos años. Al contrario, el Banco Central no solamente no preservó el valor de la moneda, sino además lo devaluó, lo destruyó, con emisión monetaria y con una tasa de inflación que fue en Argentina prácticamente una política de Estado, sobre todo para licuar el gasto público. Por lo tanto, este punto es importante: que la misión principal del Banco Central sea preservar el valor de la moneda.
El segundo punto es que queda prohibida de manera expresa cualquier forma de financiamiento monetario del sector público. En otros países puede funcionar sin producir mayores alteraciones, pero Argentina tiene un problema con este asunto y lo ha tenido siempre. Estos proyectos conectan mucho con la historia argentina. En otros países hay bancos centrales que harán más o menos emisión de moneda, intervendrán más o menos los mercados, pero no tienen inflación. Acá conecta este proyecto con los antecedentes de la Argentina.
Después, el Gobierno mantiene el mecanismo actual para la designación del presidente y directores del Banco Central, pero endurecerá de modo significativo los sistemas de remoción de autoridades. En lugar de requerir solamente la aprobación del Senado, será necesario el voto favorable de dos tercios de ambas cámaras. Quiere decir que para echar al presidente del Banco Central hacen falta unas mayorías especiales que son muy difíciles de conseguir.
Todos recordamos estos días el caso de Cristina Kirchner. Que fue un escándalo, el modo en que Martín Redrado fue expulsado del Central. Él presentó cierta resistencia, pero finalmente tuvo que deponer.
En el anuncio, el presidente mencionó este asunto del “grillete fiscal”, que es un paralelismo con una copia de este sistema norteamericano llamado shutdown, que existe en Estados Unidos y que consiste en que, básicamente, de no haber un presupuesto aprobado, se paralizan ciertas actividades del Estado.
En el caso norteamericano no hay una ley que se llame shutdown. No hay. Es justamente la presencia de ley, porque en Estados Unidos es muy estricto el hecho de que el Poder Ejecutivo puede gastar recursos siempre con aprobación del Congreso. Y, por lo tanto, la falta de aprobación del Congreso produce automáticamente el llamado shutdown.
No es que hay una ley que dice que en Estados Unidos está prohibido gastarse el presupuesto. Es que, al haber una imposición muy estricta respecto de que no hay gasto sin aprobación parlamentaria, aplica esta cuestión del shutdown, que se ha acentuado en los últimos tiempos como consecuencia de las complicaciones en las mayorías parlamentarias, de Clinton en adelante.
Esto fue lo que el presidente presentó. No ocurrió ninguna cuestión sanguinaria como el sistema mediático oficial pronosticó. Se pasaron el día diciendo: “Viene un discurso sanguinario”. Que cuánto, que si grabó o no grabó, que cuánto duró la grabación, si 15 minutos, 8 minutos, 20 minutos. Una pérdida de tiempo televisiva, con lo que vale la televisión.
Tenemos entonces este grillete fiscal, tenemos al Central con objetivo principal de preservar el valor de la moneda. Además, el presidente presentó un proyecto de liberalización de mercados de capitales que es acertado y una reforma estructural a las compañías aseguradoras, que pueden lanzar nuevos productos sin necesidad de autorización de un ente regulador.
Esto tiene un trasfondo, con algo que se venía discutiendo en lo más delirante, del mundo de los anarcocapitalistas o de los libertarios extremos. Hay muchos de ellos que en el plano teórico sostienen que ciertas funciones del Estado podrían ser sustituidas por compañías de seguros. El presidente no habló de esto ayer. Solamente anunció, por lo que he visto, por lo menos, esta reforma para que las compañías de seguros puedan lanzar productos nuevos sin que el Estado tenga que meterse, lo cual puede estar muy bien.
Detrás de esto venía viendo una discusión en el mundo de los libertarios más fanatizados de que prácticamente ciertas funciones del Estado podían ser sustituidas por compañías de seguros. Una cosa medio de loco. Reemplazar, por ejemplo, ciertos niveles de la seguridad pública con compañías de seguros. Uno contrata un seguro para que no te asalten, por ejemplo, o para que te compensen después del hecho.
Más allá de esto, lo que me pareció un poco innecesario fue esta cuestión de anunciar previamente que venía un Milei sanguinario, que no dijo nada del otro mundo. Naturalmente acusó, responsabilizó a los Kirchner, sobre todo a la señora de Kirchner, y a Mercedes Marcó del Pont de haber, "robado 10.000 millones de dólares o 30.000 millones". Milei medio que va modificando los números de acuerdo con la calentura del momento. Pueden ser 10.000 millones, pueden ser 30.000 millones, pueden ser 60.000 millones. Bueno, creo que ayer dijo 10.000 millones. El tema era el uso de las reservas que hubo en la Argentina en aquel momento. Por lo que me pareció necesario, esta terminología que se utilizó del discurso sanguinario, fue la publicación en las redes sociales con el presidente disfrazado.
Aquí hay dos asuntos de interés. El primero es que, como viene ocurriendo cada vez más seguido, Milei imita a Trump. Trump hace estas tonterías, que se ve que sirven. Si no, no las harían. A mí me parecen medio patéticas, pero se ve que funcionan en el mundo de las redes sociales. Trump se ha disfrazado de muchas cosas. Se ha disfrazado de Papa, se ha disfrazado de Jesucristo, se ha disfrazado de superhéroe y ha hecho las cosas más imbéciles. En cualquier caso, hay una imitación de los delirios que hace Trump cuando se disfraza de cosas.
La gente se ríe y lo toma a broma y para muchos es ridículo. Se sabe que a ellos no les importa mucho. Hay una copia de Trump, una pérdida de sentido del ridículo probablemente, para anunciarse. Sobre todo un tema tan delicado como es el manejo del Banco Central. No hacía falta disfrazarse de nada.
Siempre recuerdo, aquella famosa carta que Camilo José Cela le envía al joven José María Aznar cuando asume la presidencia de España, que era muy jovencito, muy joven. A mí me tocó presentar dos libros con José María Aznar en Buenos Aires. Y en uno de los libros reproduce la carta que manda Cela, con consejos. Le manda una serie de consejos de cómo debe comportarse un presidente. Son consejos medio irónicos, medio cómicos. En un momento le dice Cela a Aznar: “Un presidente nunca debe perseguir al dinero, porque es el dinero el que persigue al presidente”. Y entre varios consejos, le dice: “Un presidente nunca debe disfrazarse de nada”.
Él no le da consejos políticos, ni consejos económicos, ni consejos de política internacional. Da consejos sobre cómo debe comportarse un presidente. Entonces siempre recuerdo esa frase porque hoy los presidentes tienen esta costumbre rarísima de disfrazarse.
En resumen, esto fue lo ocurrido ayer con la cuestión del Banco Central. No hubo nada especialmente novedoso respecto de lo que ya veníamos comentando y de lo que todo el mundo sabía antes de la presentación del presidente. Lo que sí me pareció inapropiado fue que todo esto se haya presentado por cadena nacional. Es otra costumbre espantosa que el presidente está copiando de los Kirchner, y sobre todo de Cristina, naturalmente: el uso de la cadena nacional.
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