La mora de los préstamos familiares pone en duda la normalización financiera que promete el Gobierno
Santiago Bausili minimiza el aumento de la morosidad y lo atribuye a una política crediticia laxa, pero las cifras del sector privado contradicen su optimismo.
Ayer, miércoles 29 de abril, habló el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, en Expo EFI, una conferencia de finanzas donde se convoca a funcionarios, analistas, empresarios y economistas. Donde además estuvieron presentes el presidente Javier Milei, Alfonso Prat-Gay y Eduardo Costantini, entre otros.
En Argentina hay un problema con la morosidad, que siempre estuvo en torno al 2%; una cifra que suele corresponder a casos específicos de personas que, por alguna circunstancia, no pueden pagar sus cuentas bancarias. Sin embargo, si el número se eleva al 10, 11 o 12%, ya suena a una cuestión sistémica. Respecto a esto, Bausili dijo que el problema de la morosidad estaba pasando y que ya había quedado atrás lo peor. Incluso, en un momento, responsabilizó a los bancos por haber sido laxos al prestar dinero "a ciegas", e indicó que el tema está en vías de solución.
Personalmente, no he visto colas de personas en las sucursales llevando sus recursos o realizando transferencias para liquidar sus deudas.
El nivel de irregularidad en préstamos no financieros roza el 30%
La consultora 1816 muestra el estado de irregularidad en los créditos a familias, tanto en entidades financieras como no financieras (las fintech). En el caso de los préstamos formales, de los bancos, la morosidad alcanza el 11,2%. El informe indica que en mayo de 2025 la curva empezó a ascender —que es cuando la gente comenzó a endeudarse, sobre todo con las tarjetas— y se mantiene en aumento. En el caso de las entidades no financieras, la cifra llega al 29,9%.
Digamos que el 30% de los fondos que esas compañías han prestado está en mora. Estas empresas prestan fondos de terceros; por lo general, lo que hacen las entidades no financieras es conectar a ahorristas con tomadores de préstamos. Por lo tanto, el dinero que no se está devolviendo no es de la fintech o de un banco, sino que es el capital que prestó la gente.
Esto no quiere decir que nos conduzca necesariamente a una crisis, pero no parece que la gente se esté "tirando en palomita" —como diría Willy Kohan— para pagar sus deudas.
MEG/ff