derechos en disputa

La subrogación ante el vacío legal argentino

Es urgente pensar soluciones, y parece haber cada vez más preguntas que respuestas.

Lena Dunham Foto: AFP

Lena Dunham, actriz y escritora reconocida por su autoría de la serie de HBO Girls, anunció que se convirtió en madre mediante subrogación de vientres.

Este anuncio, hecho a la prensa estadounidense, volvió a poner en foco al debate acerca de la subrogación.

Las aristas son infinitas: el privilegio económico que le permite tener un bebé sin atravesar un embarazo, los problemas de salud de la actriz que le hicieron imposible gestar, la discusión ante la elección de no adoptar y su vínculo “color de rosa” con la gestante, entre muchas otras cosas, se discuten hasta el cansancio.

La situación de Dunham es la de un montón de parejas en la actualidad. Su caso es comentado por el rol público y conocido de la protagonista (como así también su difusión y narración a la revista Vogue de su experiencia), pero la excede por mucho. Cada vez son más las personas que recurren a este tipo de métodos para convertirse en padres.

Puede pensarse que estas historias no reflejan en nada la actualidad nacional, pero no podría ser menos cierto. La subrogación es un hecho en la Argentina. Y esto toma más relevancia cuando se tiene en cuenta que, pese a ser un fenómeno que sucede a nivel local, nuestra normativa no prevé nada al respecto. En la Ley N° 26.862, del 5 de junio de 2013, se regula el acceso integral a los procedimientos y técnicas médico-asistenciales de reproducción médicamente asistida; sin embargo, entre esas técnicas reguladas no se encuentra la gestación por sustitución. Tampoco el Código Civil y Comercial de la Nación la contempla. Es decir, la subrogación de vientres carece hoy de marco normativo específico. Esto da pie a que se realice la práctica con muchísimas irregularidades.

En febrero del año 2025, sin ir más lejos, se produjo un suceso impactante en la provincia de Córdoba cuando un bebé nació prematuro y con condiciones complejas de salud, y la mujer que lo dio a luz manifestó que no era su madre, sino que el niño era hijo de una mujer francesa que había decidido una gestación por sustitución mediante una agencia con sede en Buenos Aires. Con ninguna de las involucradas haciéndose cargo del niño, quedó a la espera de adopción con una familia de acogida.

Frente a estos hechos surgen muchísimos interrogantes que van desde en quién recae la responsabilidad y deber de cuidado sobre ese niño, los derechos de las gestantes y las responsabilidades de las agencias para con quienes realizan estas prácticas, como así también los casos en los que las mujeres contratadas para gestar pueden estar siendo víctima de trata de personas.

Esta trama compleja de ejes se da en simultáneo diariamente y la falta de normativa es, desde ya, lo primero a pensar. Sin un marco legal no podemos garantizar que se respeten los derechos de ninguno de los involucrados. 

Pero no alcanza con pedir normativa o seguir discutiendo estos asuntos con perspectiva Hollywoodense, o cuando pasa algo trágico con un recién nacido. 

Las soluciones a las problemáticas argentinas tienen que tener perspectiva argentina. No podemos hablar de los derechos de las gestantes sin pensar en los factores económicos que las pueden llevar a tomar la decisión de subrogar por dinero. Tampoco podemos mencionar los derechos de niños, niñas y adolescentes sin entender la importancia del derecho a la Identidad a la luz de los hechos de la última dictadura militar, y todas esas identidades que fueron robadas a los bebés apropiados.

Es urgente pensar soluciones, y parece haber cada vez más preguntas que respuestas, y también es crucial escuchar para pensar en leyes y medidas a todas las personas involucradas. Dejar de invisibilizar sectores es dar el paso a tener normas que efectivamente protejan a quienes más lo necesitan.

Nos debemos como país no dejar que este asunto pase como un mero debate sobre las excentricidades de una actriz y abordarlo seria y responsablemente. 

*Abogada.