Elecciones complejas

Perú busca un nuevo presidente

Boleta. Tienen que elegir en una supercédula de 42 cm. de ancho por 44 cm. de largo. Foto: AFP

Seguir la política peruana es un gran reto, no solo por el número de presidentes que gobernaron Perú en los últimos diez años, sino por las continuas reformas políticas de una elección a otra. El domingo próximo se realizan las elecciones generales en un contexto que, parafraseando al cientista político Manuel Alcántara, podría describirse como una “democracia fatigada”. 

Las elecciones generales de 2026 fueron descritas como las más complejas en lo que va del siglo. Los electores tendrán que elegir sus candidatos en una supercédula de 42 cm de ancho por 44 cm de largo, que cuenta con cinco columnas, correspondientes a la elección presidencial, del Congreso bicameral y del Parlamento Andino. 

En la elección presidencial participan 35 candidaturas, de las cuales solo cuatro son mujeres. Cada lista presenta, además, a dos candidatos a vicepresidentes. De acuerdo con las reglas electorales, si ninguno de los candidatos obtiene la mayoría absoluta, se procede a una segunda elección entre los candidatos que han obtenido las dos mayorías relativas más altas. Faltando pocos días para la elección, no es posible pronosticar quiénes disputarán la presidencia en segunda vuelta, pero está claro que se volverá a las urnas el 7 de junio.

El nuevo Congreso estará compuesto por un Senado de 60 miembros y la Cámara de Diputados por 130 representantes. Participan 37 listas. Los senadores se eligen con un sistema electoral mixto: treinta por circunscripción nacional, 26 en circunscripciones uninominales y cuatro por la región metropolitana de Lima. La Cámara de Diputados se elige con un sistema proporcional en 27 circunscripciones. Solo 19% de las listas al Senado y 27% de listas a la Cámara de Diputados son encabezadas por mujeres. Todo el Congreso se elige por cinco años. 

Una novedad es el doble umbral de representación que deben lograr los partidos para la distribución de escaños. Para la Cámara de Diputados se requiere alcanzar siete escaños y el 5% de los votos válidos a nivel nacional. En el caso del Senado, tres escaños y 5% de los votos válidos a nivel nacional. El cómputo es independiente en cada Cámara. 

El doble umbral tendrá un efecto importante en la reducción del número de partidos con representación parlamentaria, lo que puede contribuir a la gobernabilidad. Sin embargo, en un contexto de alta fragmentación política puede incrementar la sobrerrepresentación y afectar la legitimidad, pues alrededor de treinta partidos podrían quedar sin representación. 

En el campo de la derecha, Keiko Fujimori (Fuerza Popular) se postula por cuarta vez. En las tres elecciones pasadas perdió la presidencia por estrecho margen, pero su partido consiguió en todas ellas una importante participación en el Congreso. Tiene la ventaja de contar con base electoral en casi todas las regiones del país. Rafael López Aliaga (Renovación Popular) renunció a la Alcaldía de Lima para postular por segunda vez a la presidencia. Carlos Álvarez (País para Todos), un conocido imitador de políticos, postula por primera vez. Se suma a los candidatos del espectro de derecha Ricardo Belmont (Partido Cívico Obras) un ex-alcalde de Lima en los 90, recordado como el primer outsider de la política peruana, previo a Alberto Fujimori. 

A la izquierda, Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), congresista en ejercicio, fue aliado y ministro de Pedro Castillo y busca reivindicarlo. También en el campo de la izquierda está Alfonso López Chau (Ahora Nación) economista y ex-rector de una universidad pública. Completan esta reducida lista dos candidatos de centro: Jorge Nieto (Partido del Buen Gobierno), que fue ministro del presidente Pedro Pablo Kuczynski y Marisol Pérez Tello (Primero la Gente) ex-congresista y también ex-ministra durante el gobierno de Kuczynski. Solamente tres de los ocho partidos de estos candidatos cuentan con representación en el Congreso actual.

Perú asiste a un proceso electoral con una alta fragmentación política. Los seis partidos “favoritos” suman 45% de intención de voto. En la incertidumbre, lo cierto es que la elección presidencial se definirá en la segunda vuelta. Previsiblemente, ningún partido contará con mayoría en las Cámaras y el presidente tendrá que construir un escudo legislativo para sobrevivir y atender los problemas que aquejan a los peruanos.

* Profesora de la Pontíficia Universidad Católica del Perú (PUCP). Latinoamérica21.