Aniversario del horror

A 32 años de la Masacre de Flores: el fuego criminal que no pudo consumir la memoria

Se cumple un nuevo aniversario del quíntuple homicidio que marcó la historia criminal argentina. Entre bidones de fósforo líquido, una deuda de 180.000 dólares y el acecho de un "monstruo", Matías Bagnato sobrevivió para ver el final del verdugo de su familia.

Juan José Campanella rodará la serie de "La masacre de Flores" Foto: Instagram @matiasbagnatook / CEDOC

A las 3:30 de la madrugada del 17 de febrero de 1994, el silencio del barrio de Flores se quebró con una explosión que ejemplificaría a la perfección el significado de la palabra “tragedia” en Argentina. En la esquina de Baldomero Fernández Moreno y Pumacahua, una cupé Renault Fuego se detuvo el tiempo suficiente para que Fructuoso Álvarez González rociara la casa de la familia Bagnato con dos bidones de fósforo líquido. Lo que siguió fue una trampa mortal de humo y llamas que devoró la vida de cinco personas, dejando a un solo sobreviviente de 16 años para contar la historia de una venganza ejecutada por una deuda de 180.000 dólares.

Matías Bagnato se despertó asfixiado, sintiendo cómo el calor le quemaba el pelo y un brazo mientras las llamas asomaban por debajo de las puertas. Entre gritos desesperados, intentó alertar a sus padres y hermanos, pero el fuego ya había tomado el control absoluto del lugar. Gracias a la guía de un vecino y un policía, el adolescente logró escapar hacia una terraza lindera, convirtiéndose en el único testigo del fin de su núcleo familiar. Detrás de las paredes que ardían, quedaron atrapados su padre José, su madre Alicia, sus hermanos Fernando y Alejandro, y un amigo, Nicolás, que se había quedado a dormir esa noche.

Fructuoso Álvarez González

La escena que los peritos encontraron al apagar el incendio reveló el instinto protector de las víctimas hasta el último segundo. El cuerpo de Alicia Plaza fue encontrado en la bañadera junto a su hijo Fernando; ella intentaba mojarlo para apagar el fuego mientras sostenía un teléfono con el que quiso pedir auxilio. El padre, José Bagnato, murió aferrado a la reja de una ventana que intentó arrancar para salvar a los suyos, mientras que los más pequeños, Alejandro y Nicolás, fallecieron asfixiados por el humo en su habitación.

El responsable de esta aberración fue Fructuoso Álvarez González, un ciudadano español y exsocio de la familia, a quien los niños ya apodaban "El Monstruo" por sus constantes llamadas extorsivas. Tras el crimen, Álvarez González fue condenado a prisión perpetua en 1995, pero la pesadilla para Matías no terminó ahí. En 2004, el asesino fue extraditado a España y, tras una serie de irregularidades, recuperó su libertad y regresó a Argentina en 2011 para retomar su acoso, llamando a Matías con amenazas de "quemarlo como al resto".

La casa de la tragedia

La lucha de Matías por mantener a su verdugo tras las rejas se extendió por décadas, enfrentando constantes pedidos de libertad condicional que la Justicia rechazó sistemáticamente gracias a su persistencia. El cierre definitivo de esta historia de persecución llegó el 30 de abril de 2023, cuando Álvarez González murió a los 63 años en una unidad penitenciaria de Ezeiza, víctima de un shock séptico derivado de una cirugía de cadera. Con su deceso, Matías finalmente publicó en sus redes un mensaje de paz para sus padres y hermanos: "Por fin puedo decir que se terminó".

Hoy, a 32 años de aquella noche de verano, el legado de la Masacre de Flores trasciende el expediente policial para convertirse en un símbolo de resiliencia. Matías, quien rehizo su vida, se formó como tripulante de cabina y mantuvo en reserva su vida privada hasta la muerte del asesino, continúa siendo la voz de una familia que fue silenciada. 

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El "Monstruo", la negligencia y el azar

Fructuoso Álvarez González no solo buscó el cobro de una supuesta deuda, sino que ejerció un terror psicológico previo que la policía de la Comisaría 38 decidió ignorar. José Bagnato había presentado múltiples denuncias por amenazas y agresiones, pero el comisario de aquel entonces aseguró inicialmente que no había constancias de tales exposiciones. Solo cuando el crimen ya se había llevado a cabo y ante la insistencia de Matías, la seccional "recuperó la memoria" e hizo aparecer los legajos que habrían podido evitar la tragedia si hubieran actuado a tiempo.

El azar también jugó su papel aquella madrugada: Norma Calzaretta, la abuela de Matías y figura clave en su crianza posterior, se salvó de morir carbonizada únicamente porque se encontraba de viaje en Mar del Plata. Álvarez González tenía una obsesión particular con ella, habiéndola agredido físicamente y obligado a consumir drogas meses antes para forzarla a firmar documentos financieros. La ausencia de Norma y la supervivencia de Matías impidieron que el plan del asesino de eliminar a todo el árbol genealógico se cumpliera por completo.

A lo largo de los años, Matías recordó cómo el asesino usaba un distorsionador de voz para llamar a la casa y decir: "Se quemaron todos, están todos muertos". Esa voz, que los hermanos Bagnato escuchaban con terror durante las tardes, se convirtió en el motor de una lucha que Matías compartió con referentes de otras tragedias. En sus propias palabras, el proceso de sanación requirió años de terapia y el coraje de enfrentar a un sistema que, en 2004, le permitió al asesino caminar libre por las mismas calles donde cometió su masacre.

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La reconstrucción documental en HBO Max

El horror de Flores llegará próximamente a las pantallas globales a través de una serie documental producida por Warner Bros. Discovery y 100 Bares, la productora de Juan José Campanella. Bajo la dirección de Augusto Tejada, la obra se estructura en tres episodios de 45 minutos que recorren desde el incendio premeditado hasta el acoso persistente que Matías sufrió a lo largo de los años. La producción contó con la participación activa del sobreviviente, quien consideró que este formato es una herramienta fundamental para que las nuevas generaciones entiendan la magnitud de lo ocurrido.

Juan José Campanella junto a Matías Bagnato

La serie incluirá material de archivo inédito y testimonios de actores clave de la causa judicial, profundizando en la transformación de Bagnato, de adolescente víctima a referente de la lucha por los derechos de las víctimas de delitos. Matías expresó que iniciar este proyecto fue emocionante y sanador, comparando su experiencia con la de los sobrevivientes de la Tragedia de los Andes. Para él, contar su historia con el equipo liderado por Campanella y Martino Zaidelis es el "cierre final" que su historia necesitaba.

El rodaje, que ya terminó, buscó retratar no solo el aspecto policial del caso, sino el impacto humano de convivir con el miedo de que el asesino recupere la libertad. Matías confirmó a través de sus redes que la producción trató el tema con un compromiso profesional que lo conmovió profundamente. La serie se presenta como un hito audiovisual que promete no solo reconstruir el crimen del "Monstruo", sino también celebrar la fuerza vital de un hombre que, habiéndolo perdido todo, construyó una nueva familia y una razón para seguir adelante.

 

TC/ML