Agenda reducida para Cristina Kirchner: tras las nuevas restricciones solo recibe visitas familiares
Tras la negativa del tribunal de habilitar la causa durante la feria judicial, Cristina Kirchner continúa con las visitas y su actividad política limitadas.
Después de haber recibido un endurecimiento en las condiciones de su pena, Cristina Kirchner pasa un verano con restringidas visitas y poca actividad política. A la salida de su internación en el Sanatorio Otamendi, la expresidenta volvió a su domicilio, pero con nuevas condiciones. La Justicia no trató su apelación debido a la feria judicial, la cual se negaron a levantar por este caso.
Las condiciones habían sido endurecidas tras una reunión que la dirigente había mantenido, en su departamento de San José 1111, con otros nueve economistas. Por ese motivo, las visitas se limitaron a tres personas por no mas de dos horas.
Cristina y la encerrona peronista
Respecto de su actividad política, Fernández de Kirchner se encontraría monitoreando a los representantes legislativos”, subrayó la fuente kirchnerista consultada por LN. En el Senado, se supo sobre algunas tensiones que hubo con Cristina y miembros del bloque como José Mayans (Formosa), Anabel Fernández Sagasti (Mendoza) y Juliana Di Tullio (Buenos Aires).
Luego de su internación por apendicitis aguda con peritonitis localizada e íleo postoperatorio, su reaparición fue cuando se expresó sobre de la detención del dictador venezolano Nicolás Maduro.
Un intento fallido en plena feria judicial
Los abogados representantes, habían apelado las ultimas medidas tomadas por la Justicia, intentando poder retomar el régimen de visitas anterior. Además, expresaron que “hay molestia por el voto de Ángela Ledesma, que se supone que era más de este lado; [Mariano] Borinsky votó a favor”, resumieron los letrados. Ledesma votó en contra de habilitar la feria judicial para tratar el tema.
Tras esos fallos adversos, los planteos presentados por la expresidenta quedarán para después del receso de verano. En ellos, pide que se le quite la tobillera electrónica y que sus visitas habituales no deban solicitar autorización judicial cada vez que concurren a verla. También reclama que no se establezcan límites ni a la cantidad de visitas ni al número de personas que pueden reunirse con ella, y que se deje sin efecto el tope de dos horas para el uso de la terraza del edificio donde reside.
RG/DCQ