De ministro a primer Presidente en 24 horas: Rivadavia, la centralización del poder y la tensión entre Buenos Aires y las provincias
La creación de la Presidencia fue un movimiento estratégico del partido unitario que buscaba centralizar el poder en medio de la guerra con Brasil. Así, las decisiones tomadas en ese día marcaron el rumbo de la política nacional durante décadas.
Las Provincias Unidas del Río de la Plata, a principios de 1826, vivían un momento crítico: la estructura política que había sobrevivido desde la caída del Directorio en 1820 funcionaba sin un Poder Ejecutivo Nacional claro, mientras que el Imperio del Brasil bloqueaba el Río de la Plata y la guerra ya estaba en marcha por la disputa por la Banda Oriental (actual Uruguay). Dentro de ese marco, dirigentes políticos coincidieron en que era necesario un mando único con autoridad para coordinar esfuerzos militares, recaudar fondos y estructurar una política exterior coherente.
Así, ese mismo año, el Congreso General Constituyente, que había comenzado a sesionar en diciembre de 1824 con el objetivo formal de redactar una constitución nacional, adelantó sus decisiones ante la urgencia bélica y política. El 6 de febrero de 1826, el Congreso sancionó una ley que creó el cargo permanente de Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, otorgándole facultades para dirigir el Ejecutivo y unificó así la conducción de la guerra y del Estado.
De hecho, el 7 de febrero de 1826, Rivadavia fue elegido por la asamblea que actuaba como colegio electoral.
Aunque el sillón se le atribuye a Rivadavia, primer presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, nunca lo usó
El Despacho del Presidente funciona como oficina principal del jefe de Estado dentro de la Casa Rosada
Con 35 votos a favor, fue elegido frente a candidaturas alternativas que incluyeron a Carlos María de Alvear, Juan Antonio Lavalleja y Juan Antonio Álvarez de Arenales, cada uno con un voto.
Rivadavia: el primer presidente y sus reformas
El elegido Bernardino de la Trinidad González Rivadavia, nacido en Buenos Aires en 1780, había sido una figura política destacada desde las décadas del proceso independentista. Exfuncionario del Primer Triunvirato y ministro del gobernador Martín Rodríguez en 1821, se perfiló como uno de los principales promotores de un gobierno nacional.
Su elección marcó el inicio de un modelo nuevo en la organización estatal. Rivadavia impulsó reformas profundas: promovió la creación de la Universidad de Buenos Aires, eliminó los tribunales eclesiásticos y la obligatoriedad del diezmo, y propuso una política económica liberal orientada al libre comercio y a inversiones extranjeras.
Así también, envió al Congreso proyectos clave como la declaración de Buenos Aires como capital de la República, lo que concentró recursos y autoridad en torno al Ejecutivo y al propio Congreso central.
Centralismo y resistencia: el debate por el poder en el interior
Si bien la creación del cargo tuvo un fundamento operativo debido a la guerra contra Brasil —que exigía comando unificado para recaudar impuestos y sostener esfuerzos militares—, las repercusiones políticas fueron profundas. La redacción de la Ley de Presidencia y la posterior elaboración de una constitución con fuerte contenido centralista generaron rechazos en el interior del país. Provincias como Córdoba y Santa Fe se manifestaron en contra de un modelo que subordinaba su autonomía a la autoridad del presidente y del Congreso porteño.
El debate entre unitarios (favorable a un gobierno centralizado con Buenos Aires como eje) y federales (defensores de mayor autonomía provincial) se agudizó. Caudillos del interior como Juan Facundo Quiroga se erigieron como opositores del proyecto unitario, sentando así las bases de conflictos civiles que caracterizarían gran parte del siglo XIX argentino.
Un mandato breve e intenso
Rivadavia asumió formalmente el 8 de febrero de 1826. Su presidencia, aunque histórica, fue breve: renunció el 27 de junio de 1827 en un contexto de rechazo generalizado a su proyecto constitucional y de dificultades para poner fin a la guerra con Brasil. El fracaso de su ambicioso diseño institucional reflejaba las tensiones estructurales entre un proyecto moderno de Estado y una realidad social fragmentada por fuertes identidades regionales.
Tras su renuncia, el Congreso eligió a Vicente López y Planes como presidente provisional, pero el gobierno nacional se disolvió poco después ante la imposibilidad de sostener un Ejecutivo fuerte sin consenso provincial.
Legado y consecuencias históricas
Hoy, la Casa Rosada lo homenajea con un busto en su galería presidencial y objetos como porcelana en su museo
Aunque breve, la presidencia de Rivadavia dejó una marca duradera: introdujo la figura presidencial en la vida republicana del país y anticipó debates que atravesarían la historia argentina por décadas. La adopción del nombre “República Argentina” y la idea de un Estado centralizado fueron conceptos que siguieron moldeando la política nacional.
MV
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