Patrimonio polémico

El departamento de Adorni: una propiedad, varias preguntas

El dominio tiene unos 150 metros cuadrados, con tres dormitorios, balcón y patio y estuvo en venta en 2024 por unos 340.000 dólares. Ahora, confirmó que vive allí desde hace meses.

El departamento de Caballito tiene unos 150 metros cuadrados, con tres dormitorios, balcón y patio Foto: CEDOC

En una calle de Caballito, lejos del ruido de la Casa Rosada, se levanta un edificio de pocos pisos en Miró al 500. Allí, según registros oficiales y reconstrucciones periodísticas, vive hoy el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Un dato menor, pero que abre interrogantes más profundos cuando se lo cruza con su evolución patrimonial.

Sin embargo, una propiedad que no estaba. El dato es concreto: Adorni figura como copropietario del 50% del departamento junto a su esposa, Bettina Angeletti, según registros del mercado inmobiliario y consultas a fuentes vinculadas al Registro de la Propiedad. Ahora, hay un detalle central: el inmueble no aparece en su declaración jurada inicial presentada al asumir funciones en el gobierno de Javier Milei.

A partir de ese documento, el actual vocero declaraba un departamento en la Ciudad de Buenos Aires, otro inmueble en La Plata y un nivel de liquidez relativamente bajo. La ausencia del departamento de Caballito deja una pregunta abierta: ¿fue adquirido después de asumir en 2025?

El barrio donde se ubica la propiedad no es menor: Caballito es, desde hace años, uno de los corredores inmobiliarios más estables de la ciudad. En esa zona, los valores oscilan entre USD 1.600 y USD 2.500 por metro cuadrado, y una unidad tipo —entre 80 y 120 m²— se ubica fácilmente entre USD 150.000 y USD 300.000. Si se trata de un semipiso o una unidad de categoría, el valor puede ser aún mayor.

Su patrimonio versus adquisiciones. Aquí aparece el nudo del caso. Según su declaración jurada inicial, Adorni registraba un patrimonio líquido acotado, propiedades preexistentes y sin grandes disponibilidades en efectivo declaradas. En paralelo, en los últimos meses se confirma la existencia del departamento en Miró, se suma la adquisición de un vehículo de gama media-alta y se mantiene su estructura patrimonial previa. La pregunta es inevitable: ¿cómo se financió la compra del nuevo inmueble?

Ahora, las explicaciones posibles son varias: crédito hipotecario —no informado—, venta de activos —no declarada en ese período—, ingresos previos del sector privado o reconfiguración patrimonial dentro del grupo familiar. Pero ninguna de estas opciones cuenta, con documentación pública detallada que permita verificarla.

La explicación oficial

Consultado por estas inconsistencias, Manuel Adorni sostuvo: “Mi patrimonio fue construido en el sector privado y está debidamente declarado”. Sin embargo, evitó precisar la fecha de compra, el valor de la operación y la modalidad de pago, y enmarcó su silencio en la existencia de “cuestiones judiciales en curso”.

Aunque, hay zonas grises. A medida que se profundiza en el caso, aparecen más preguntas que respuestas: ¿cuándo se escrituró el inmueble?, ¿cuál fue el precio real de compra?, ¿hubo financiamiento bancario?, ¿será incorporado en la próxima declaración jurada? En términos formales, la clave estará en la próxima presentación patrimonial: allí debería figurar el departamento si la operación fue efectivamente realizada.

De todas maneras, el dato no es aislado. El patrimonio de Adorni incluye un inmueble en CABA, un inmueble en La Plata y bienes vinculados a su núcleo familiar. En ese contexto, el departamento de Miró al 500 no es una anomalía en sí misma, sino una pieza más dentro de un esquema que, por ahora, carece de trazabilidad pública completa.

Puntualmente, el caso del departamento de Manuel Adorni no prueba, por sí solo, una irregularidad, pero sí expone algo más relevante en términos políticos: la brecha entre la información disponible y la que debería estar.

La revelación surge en medio de cuestionamientos sobre su evolución patrimonial desde que asumió en diciembre de 2023

Lemoine, destemplada con Majul: "No los escucho, hablan sin sentido... Preguntame algo interesante"

En una administración que hizo de la transparencia un eje discursivo, las zonas grises patrimoniales no pasan desapercibidas. Porque, en definitiva, no se trata solo de un departamento en Caballito: se trata de algo más difícil de construir que el metro cuadrado, la confianza pública.

 

JCS/LT