Tras la advertencia de EE.UU. por Malvinas, el vicecanciller de Trump se mostró con Milei y su motosierra
El encuentro de esta mañana ocurrió un día después de que Christopher Landau expresara preocupación por las sanciones a compañías estadounidenses vinculadas con la explotación de recursos naturales en las islas.
El presidente Javier Milei recibió este viernes por la mañana en la Casa Rosada a Christopher Landau, subsecretario de Estado de los Estados Unidos. El encuentro tuvo como telón de fondo las diferencias que surgieron entre ambos gobiernos por la ley de Defensa de la Soberanía Nacional, conocida como ley Malvinas. Ambos se mostraron con la motosierra dorada que el mandatario tiene en su despacho de Balcarce 50.
La reunión se produce un día después de que Landau reconociera el tema durante una conferencia de prensa en el Palacio San Martín, junto al canciller Pablo Quirno: “Estamos viendo con interés los intereses de nuestras empresas. Es natural, cualquier país se preocuparía por eso”, afirmó el funcionario, aunque también destacó: “Quiero destacar que nosotros respetamos el proceso legislativo de la gran nación argentina”.
Además del enviado de Trump, del encuentro también participaron el canciller, Pablo Quirno; el embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford; el secretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental de EE.UU., Juan Pablo Segura; el embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas; y la asesora principal para Asuntos del Hemisferio Occidental de Trump, Viviana Bovo.
El proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional busca ampliar las herramientas legales del Estado argentino para sancionar a quienes desarrollen actividades económicas en las islas con licencias otorgadas por el Reino Unido.
Su disputa apunta especialmente a Sea Lion, el proyecto petrolero en el que la británica Rockhopper Exploration tiene una participación del 35% y la israelí Navitas Petroleum posee el 65% y está a cargo de las operaciones.
Pablo Quirno y Christopher Landau durante la conferencia de prensa
El Gobierno busca que las compañías petroleras "elijan siempre al continente argentino por sobre las licencias ilegítimas de las Islas Malvinas”, planteó Quirno. El problema para Washington es que las sanciones podrían alcanzar a compañías estadounidenses o afectar sus intereses comerciales.
También hay otro punto de tensión reciente entre ambos países. Hace apenas unos días, el Gobierno de Donald Trump impulsó la disolución del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas (C-24), donde la Argentina presenta cada año su reclamo de soberanía sobre Malvinas. Landau defendió la iniciativa como parte de la reforma de los organismos multilaterales que promueve Trump y sostuvo que algunos comités “a través de los años no han hecho casi nada”.
El funcionario estadounidense cuestionó las posiciones que adoptó el organismo. Afirmó que “ha tomado posiciones bastante radicales en ciertos temas contra Estados Unidos, el de Puerto Rico y otros temas”. Además, pidió no confundir la propuesta de reforma con una posición específica sobre la disputa por las islas.
Quirno, en tanto, reconoció: “En la eventualidad de que cese de existir, eso no tendrá ningún tipo de mella en nuestros reclamos a nivel mundial”. Días atrás, el canciller también había cruzado al ministro bonaerense Carlos Bianco, quien cuestionó la abstención argentina en una votación de la Asamblea General de la ONU sobre un proyecto ruso para reafirmar los principios de la descolonización.
Qué votó la Argentina en la ONU y por qué importa para Malvinas
La Argentina se abstuvo en el proyecto presentado por Rusia ante la Cuarta Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que busca reforzar el compromiso internacional con la eliminación del colonialismo y retoma los principios de la Resolución 1514 de 1960. Consiguió 85 votos a favor, 49 en contra y 23 abstenciones y ahora deberá pasar por el pleno de la Asamblea General.
La iniciativa incluyó las sanciones económicas y comerciales unilaterales entre las formas contemporáneas de colonialismo, uno de los puntos más controvertidos del proyecto. Estas medidas permiten a un país ejercer presión sobre otro mediante restricciones comerciales o financieras.
Abiertamente, Estados Unidos, que recurre a este tipo de herramientas en su política exterior, rechazó la propuesta, al igual que varios países europeos. Noruega, por su parte, cuestionó que Rusia se presentara como defensora de la descolonización mientras continúa la guerra en Ucrania.
Pese a que el texto no se refería puntualmente a las Islas Malvinas, la votación tiene relevancia para la Argentina porque el reclamo de soberanía se apoya en los principios de descolonización de la ONU. La Resolución 1514, aprobada en 1960, proclamó la necesidad de terminar con el colonialismo, mientras que la Resolución 2065, de 1965, reconoció la existencia de una disputa entre la Argentina y el Reino Unido e instó a ambos países a negociar una salida pacífica.
La abstención también contrastó con la postura que había expresado la delegación argentina al inicio del período de sesiones, cuando ratificó su compromiso con la eliminación del colonialismo “en todas sus formas y manifestaciones” y definió la cuestión de las islas del Atlántico Sur como un “caso especial y particular”.
La votación se dio en una jornada en la que se trataron más de 20 iniciativas sobre descolonización, incluidos asuntos vinculados con los territorios no autónomos y el Sáhara Occidental.
MV/ff
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