Tensión en la Casa Rosada

El Gobierno quedó molesto con Adrián Ravier tras sus dichos sobre el dólar y busca contener el impacto político

El nuevo vocero presidencial generó incomodidad dentro del oficialismo luego de afirmar que un dólar a $1.700 o $1.800 "es una posibilidad". Aunque Javier Milei no evalúa desplazarlo, en el Ejecutivo buscan evitar nuevas declaraciones que puedan afectar la estrategia económica.

Adrian Ravier Foto: CEDOC

El malestar en el Gobierno por los primeros traspiés de Adrián Ravier como vocero presidencial comenzó a tener repercusiones políticas. Luego de que La Nación revelara que en la Casa Rosada existe incomodidad por una serie de declaraciones públicas del funcionario, desde la oposición aprovecharon el episodio para cuestionar su desempeño e ironizar sobre su continuidad en el cargo.

Según publicó ese diario, el episodio que más preocupación generó dentro del oficialismo fueron los dichos de Ravier durante una entrevista en la que aseguró que un dólar a $1.700 o $1.800 "es una posibilidad" en los próximos meses. La declaración obligó posteriormente al Gobierno a salir a aclarar que la política monetaria no se modificará y que las expresiones del vocero no representan un cambio en la estrategia económica oficial.

De acuerdo con la información, el presidente Javier Milei no tiene previsto desplazar a Ravier, aunque dentro del Gobierno reconocen un creciente malestar por algunos errores y declaraciones que provocaron ruido en un área especialmente sensible para la administración nacional. La decisión oficial, por el momento, es sostener al vocero mientras busca evitar nuevos episodios que generen incertidumbre sobre el rumbo económico.

Adrián Ravier: "Que el tipo de cambio llegue a 1.800 pesos en unos meses es una posibilidad"

En ese contexto, el diputado nacional de Unión por la Patria, Pablo Todero, publicó un extenso mensaje en su cuenta de X bajo el título "Ravier les escupió el asado", donde vinculó las declaraciones del funcionario con una eventual devaluación y futuros aumentos en el precio de los combustibles.

"Próximamente la nafta súper a $2.800 el litro", comenzó escribiendo el legislador, antes de cuestionar que el flamante vocero presidencial "salió a decir con toda naturalidad que el dólar a 1.700 o 1.800 'es una posibilidad' en los próximos meses, como si estuviera comentando el clima".

En la publicación, Todero relacionó esos dichos con las recientes declaraciones del presidente de YPF, Horacio Marín, quien había señalado que el precio de los combustibles todavía no alcanzó un "valor de equilibrio". Según el diputado, el Gobierno esperaría una eventual suba del tipo de cambio para justificar nuevos incrementos en los surtidores.

"Obvio que no llegaron: están esperando que el dólar se acomode en 1.800 para poder justificar la próxima ronda de aumentos y decir que 'es el mercado, amigo'", escribió el legislador opositor, quien además cuestionó la estrategia comunicacional del oficialismo.

El diputado también ironizó sobre la reacción que, a su entender, habrían tenido puertas adentro de la Casa Rosada tras las declaraciones del vocero. "¿Quién le dio micrófono a este tipo? ¿No habíamos quedado que la devaluación se anuncia después de las elecciones, no antes?", escribió en tono irónico.

El Gobierno abrió la puerta a un dólar de $1.800 y reavivó la pelea por el atraso cambiario

Hacia el final de su mensaje, Todero incluso especuló con una eventual salida del funcionario y aseguró que Ravier "logró ponerle número al elefante que está en la habitación". "En esta administración hay dos pecados imperdonables: decir la verdad y decirla antes de tiempo", agregó, antes de concluir, "así que preparen el comunicado: 'El vocero deja el cargo por motivos personales y para dedicarse a su familia'. Traducción: lo rajaron por haber escupido el asado".

Las críticas del legislador llegaron pocas horas después de que trascendiera el malestar interno en el Gobierno por las declaraciones de Adrián Ravier, mientras desde la Casa Rosada buscaban despejar cualquier interpretación sobre un cambio en la política económica y ratificaban que no habrá modificaciones en la estrategia monetaria.

RG/MSS