El debate sobre el atraso cambiario volvió a instalarse luego de que el vocero presidencial, Adrián Ravier, admitiera que el dólar podría alcanzar los $1.700 o $1.800 en los próximos meses, aunque consideró que se trataría de una corrección "mínima" y sin un impacto significativo sobre el bolsillo.
Adrián Ravier: "Que el tipo de cambio llegue a 1.800 pesos en unos meses es una posibilidad"
Mientras el Gobierno sostiene que el shock externo provocado por los nuevos aranceles de Donald Trump no modifica el rumbo del plan de estabilización, economistas advierten que la escasez de reservas, la demanda estructural de dólares y la dolarización previa a las elecciones mantienen abierto el debate sobre si el tipo de cambio está atrasado.

¿Cúal es el efecto en el mercado?
Las estimaciones del mercado muestran una suba gradual, pero sin un salto abrupto. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central (BCRA) proyectó un dólar de $1.482 para julio y que llegará a $1.673 para diciembre de 2026. Para los próximos 12 meses, la mediana de los analistas prevé una cotización de $1.805, mientras que el promedio del Top 10 de pronosticadores la ubica en $1.766.

Fernando Marull, socio de FMyA, respaldó públicamente esa visión luego de las declaraciones del vocero presidencial. En su cuenta de la red social X sostuvo: "Está perfecto lo que dice. Es lo que asumimos en REM y dice dólar AE3", en referencia a las proyecciones del mercado.
Ravier vinculó la tensión financiera con la decisión de Estados Unidos de aplicar nuevos aranceles a productos provenientes de 60 países, entre ellos la Argentina. Sin embargo, describió esa situación como un shock externo y aseguró que no altera la dirección general del programa económico.
En ese marco, el vocero reconoció que "es una posibilidad" que el tipo de cambio alcance valores cercanos a los $1.700 o $1.800 durante los próximos meses. No obstante, remarcó que una eventual corrección sería "mínima" y relativizó sus efectos sobre los ingresos de la población.
Hernán Letcher, economista y director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), sostuvo que las declaraciones del vocero presidencial tuvieron un efecto contrario al buscado sobre las expectativas del mercado. "La verdad que lo que hizo Ravier fue desanclar absolutamente las expectativas", afirmó, y explicó que el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta un dólar cercano a los $1.800, pero "dentro de un año, no dentro de algunos meses". En ese sentido, consideró que "si quería dar confianza en el frente cambiario, sus declaraciones no ayudan para nada".
El argumento de quienes sostienen que el dólar está atrasado
Guido Zack, economista de Fundación Fundar, respondió de manera afirmativa cuando fue consultado por PERFIL sobre el atraso cambiario, aunque aclaró que no se trata de un atraso comparable con otros episodios de la historia argentina que terminaron en fuertes devaluaciones.
El economista explicó que el índice de precios relativos elaborado por Fundar muestra que, en promedio, los precios argentinos medidos en dólares se ubican cerca de los valores observados en América Latina. Según detalló, algunos rubros como recreación, restaurantes e indumentaria aparecen más caros, mientras que servicios públicos, salud y educación muestran valores relativamente más bajos.

Sin embargo, Zack sostuvo que esa comparación regional no alcanza para concluir que el tipo de cambio se encuentra en equilibrio. A diferencia de otros países, Argentina enfrenta una demanda estructural de dólares derivada de un Banco Central con pocas reservas, de las necesidades del Tesoro para afrontar pagos de deuda y del hábito de las familias de ahorrar en moneda extranjera.
En ese sentido, remarcó que los hogares argentinos demandan entre u$s2.000 millones y u$s3.000 millones mensuales para atesoramiento. Desde su perspectiva, con esas características los precios locales en dólares deberían ubicarse por debajo del promedio regional y no en niveles similares.
Un programa de estabilización con desafíos distintos
Zack también comparó la estrategia argentina con los procesos de estabilización implementados por Chile, Brasil, Uruguay y Perú. Según explicó, esos países comenzaron sus programas con un tipo de cambio elevado y precios bajos en dólares, que luego fueron aumentando a medida que lograban reducir la inflación.
Consultoras esperan un dólar de $1.673 para diciembre
"Acá el programa está medio invertido, con un tipo de cambio bajo y con el desafío de bajar la inflación", señaló el economista, al considerar que esa diferencia representa uno de los principales desafíos de la política económica.
Por su parte, Gabriel Caamaño, economista de Outlier Economy & Finance, cuestionó la forma en que se presenta el esquema monetario y cambiario. Según planteó, cuanto antes se reconozca que el régimen funciona como una "flotación sucia", con objetivos de acumulación de reservas y esterilización, más eficiente será la política económica y más clara resultará su comunicación.
¿Puede el Gobierno sostener el dólar en estos niveles?
Federico Poli, economista de la consultora Sistémica, consideró que el escenario base no contempla una suba mucho mayor del tipo de cambio en términos nominales y que el Gobierno buscará mantenerlo en torno a los $1.500. A su juicio, un dólar estable contribuye a moderar la inflación y mejora los ingresos, siempre que esa dinámica sea acompañada por una recuperación de la actividad.
El dólar encontró un respiro, pero los analistas advierten que la calma podría durar poco
El especialista sostuvo que, en principio, el Ejecutivo contaría con los dólares necesarios para sostener ese objetivo hasta fin de año. No obstante, advirtió que la principal incógnita será la intensidad de la dolarización preelectoral y la capacidad oficial para abastecer esa demanda sin generar tensiones cambiarias.
Para Poli, un escenario favorable implicaría que las buenas noticias del frente financiero terminen trasladándose a la economía real, fortaleciendo la actividad y retroalimentando la calma en los mercados. En cambio, si el deterioro económico —con desempleo, informalidad, morosidad, caída de empresas, baja inversión y aumento de la pobreza— afecta las expectativas políticas y financieras, podría aumentar la demanda de dólares y obligar a convalidar un tipo de cambio más alto. Aun así, concluyó que el Gobierno mantiene herramientas para contener la cotización durante los próximos meses.
GZ/ML