Ensayo de nuevas alianzas

Tablero bonaerense: el plan de Sergio Massa para "ordenar" a los intendentes frente a Kicillof

El exministro de Economía reapareció en San Vicente para blindar el poder territorial de los jefes comunales mediante la discusión de las reelecciones, un gesto que marca distancia de la conducción tradicional.

Sergio Massa Foto: CEDOC

En sólo 48 horas, el exministro de Economía, Sergio Massa, se subió con fuerza en las roscas que se tejen dentro de la provincia de Buenos Aires. Las negociaciones son políticas, pero también preelectorales y, en muchos casos, giran en torno al futuro del gobernador bonaerense Axel Kicillof, que esta transitando su último año y medio.

Sin dudas, el peronismo pretende retener la provincia a toda costa en 2027, pero no se terminan de cerrar las heridas de la derrota nacional del año pasado y el deshilachamiento de la victoria de Kicillof en los comicios desdoblados del 7 de septiembre en la provincia. Ahora, recién pasaron seis meses y la peronósfera todavía no se reacomoda.

Al presente, el domingo hubo una señal de largada para acelerar definiciones dentro de ese hervidero, cargado de secretismo. La protagonizó Massa, que decidió mostrarse en un partido de fútbol en el club Padre Mugica.

Fue un amistoso, pero lo particular fueron los invitados. Jugó un equipo del Frente Renovador y otro integrado por los jefes comunales Federico Otermín, de Lomas de Zamora; Gastón Granados, de Ezeiza, Gustavo Menéndez, de Merlo y Federico De Achaval, de Pilar. Junto a los renovadores estuvo Julián Andreotti, de San Fernando.

El político no jugó pero se enfocó en mostrarse como director técnico de ese grupo. Atrás de las fotos hubo dos mensajes: la señal pública fue mostrarlo a Massa junto a un grupo de intendentes que podrían pelear por la sucesión de Kicillof en la provincia. Sin embargo, la rosca privada que se cocinó en San Vicente habla de una silenciosa negociación para que Massa acepte dar marcha atrás con la finalización de la reelección indefinida para los intendentes bonaerenses.

Simultáneamente, el FR junto a Juntos por el Cambio acordó la sanción de una ley para terminar con las reelecciones indefinidas durante la gestión de Vidal. En el escenario actual, esa limitación aparece como un encadenamiento insostenible para los mismos jefes comunales que se preparan para retener la provincia y sus municipios el año que viene.

A la foto del domingo se sumó otro momento relevante este lunes. Massa se juntó con Kicillof en su despacho en La Plata. Al igual que en San Vicente, hubo un mensaje público y otro reservado. Los voceros aseguraron que se juntaron para demostrar que la unidad está por encima de todo y que se esforzarán por mantenerla.

En la frecuencia de las especulaciones y mensajes sibilinos las versiones hablan de otra cosa.

Refieren a un Massa que fue a La Plata para llevarle el mensaje de los intendentes que fueron al picadito para decirle que están bastante agotados de la pelea con Cristina y que hay que salir del laberinto sin perder votos.

Los intendentes que buscan "salir del laberinto"

El picadito de futbol del domingo fue sin Kicillof y sin Máximo Kirchner, que ya le dejó la presidencia del PJ bonaerense. Las ausencias desataron especulaciones, especialmente de los intendentes de La Cámpora que no fueron de la partida, como Mayra Mendoza, que está en uso de licencia como jefa comunal y ocupa una banca en la Legislatura.

Sin embargo, por ahora, del encuentro del lunes se sabe poco, pero Massa hizo dos movimientos en 48 horas que sembraron suspicacias sobre su futuro. En privado el tigrense ya dijo que no quiere pelear por la gobernación y quizás por eso el domingo no jugó el partido de futbol. Quienes lo conocen aseguran que el exministro sigue pensando que la vida le puede dar otra oportunidad y volver a pelear por la Casa Rosada en otro momento.

Aquella esperanza, por más remota que aparezca, asoma como un condicionante para el lento operativo de Kicillof, cuya misión es consolidar su candidatura presidencial, pero sin quemarse por responder a los apuros de la interna del peronismo. A la par, el gobernador sigue alimentando acercamientos que no le caen bien al camporismo.

Hace más de una semana se reunió con el extitular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó y con el diputado Nicolás Massot. El primero fue ministro de Asuntos Agrarios de Daniel Scioli antes de la crisis por la resolución 125 del año 2008.

“No veo una interna Kicillof-Massa”, sostuvo el intendente de Merlo

El segundo fue macrista, jefe del bloque PRO en la Cámara Baja. Ahora comparte bancada con Miguel Ángel Pichetto y cuando se reunió con Kicillof dijo que había encontrado a una persona distinta. Los acercamientos encierran otro mensaje muy privado: “Si te alejás de Cristina, contá con nosotros”, es la moraleja que retumba.

Pichetto también hizo su aporte para los precalentamientos cuando se reunió con la intendente de Moreno, Mariel Fernández, para compartir ideas, lecturas y enfoques. La foto tuvo su impacto dentro del peronismo en estado asambleario, porque Pichetto ha sido uno de los críticos más duros de los movimientos sociales y Fernández es una referencia ineludible de ese sector que tiene peso propio dentro de la peronósfera bonaerense. El juego ha comenzado.

LT