En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el economista Rodolfo Santangelo cuestionó el nivel actual del tipo de cambio y advirtió que “el dólar a 1350 me parece poco”, al compararlo con la situación previa a la devaluación de 2023. “En un par de meses volvemos al tipo de cambio que teníamos antes de la asunción de Milei”, señaló, y agregó: “¿Cambió tanto la economía argentina para que aquel tipo de cambio que estaba mal hoy esté bien? La respuesta es no”.
Rodolfo Santangelo es licenciado en Economía de la Universidad de Buenos Aires. Master en Economía del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (CEMA). Cuenta con un posgrado en economía en el Kelling Institute of World Economics de Alemania. Trabajó en áreas claves del Banco Central de la República Argentina, incluyendo la gerencia de programación monetaria, y se desempeñó en ministerios de Economía y Relaciones Exteriores. En 1992, luego de desempeñarse como consultor en el sector privado, fundó MIS Consultores junto a Carlos Melconián. Desde el año 2015 dirige la firma Macroview, Sociedad Anónima, donde brinda asesoramiento a empresas y sectores financieros.
Tenemos al ministro de Economía que recientemente dijo que vamos a 18 meses de crecimiento ininterrumpido, baja de la inflación y el mejor momento de la economía argentina, contrastando con el crecimiento de la inflación, un índice por arriba de tres, baja la recaudación, problemas financieros en las familias, en las empresas. Es cierto que los ministros de economía tienen una tarea performativa, es decir, tienen que decir cosas con el ánimo de influir en que lo que digan termina sucediendo. Ahora, cuando lo que se dice está tan distante de lo que parece suceder, y al mismo tiempo se ha dicho muchas otras veces “la inflación va a comenzar con cero coma algo en el mes tal” y sucede todo lo opuesto, la palabra se desgasta. ¿Qué verosimilitud le asignás a los pronósticos del ministro de Economía y a qué atribuís declaraciones?
Está claro que en los últimos 18 meses la inflación está estancada en el 2 y medio mensual. Me abstraigo del tres de los últimos meses, y los últimos meses explicamos por qué es tres. Estamos al 2 y medio hace 18 meses. Y la reactivación un poquito después, pero hace 12 meses que se paró y empezó a caer, sobre todo en el 40% de la economía que nunca le agarró del todo, lo que es la industria, el comercio y la construcción.
Entonces, vamos a ver los próximos 18 meses. Si me preguntás si los próximos 18 meses van a ser mejores que estos últimos 6, 12, probablemente sí. La tasa de inflación no va a estar al tres mensual. 30% es un techo, pero estamos con un problema que se está transformando en un piso, entonces está difícil de quebrar. Y el nivel de actividad le van a venir buenas noticias de ese 20% de la economía. El agro tiene la mejor cosecha de la historia, el petróleo está con muy buenas inversiones, la minería empieza a madurar, el sistema bancario sale de las altísimas tasas de interés que vivimos, pero da la sensación que es poco, que es poco.
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Entonces, acá la pregunta del millón es si, para tener mejores resultados en los próximos 18 meses que en los anteriores 18 meses, alcanza con la palabra paciencia, alcanza con la palabra esperar, alcanza con decir: “Mirá, después del otoño viene el invierno, pero después del invierno viene la primavera”. O sea, esperar que el ciclo continúe, o hay que hacer un golpe de timón, o hay que hacer un relanzamiento del programa. Nosotros estamos más pensando lo segundo: el programa está necesitando un relanzamiento. Relanzamiento no es echar por la borda todo lo que se hizo, ni empezar de cero, ni borrón ni cuenta nueva, pero sí generar un horizonte, generar un entusiasmo, alargar las expectativas, porque estamos hoy muy concentrados en el corto plazo.
Entonces da la sensación que todavía el proceso va a ser muy lento. Va a ser mejor, sí, porque la inflación no va a dar tres. Abril ya va a dar 2 y medio y hasta podemos tener algún 1.9, porque dentro de esa tendencia hay veces que los precios suben, hay veces que algunos precios bajan, así que eso puede pasar. El año pasado había dado 1.9 tres o cuatro meses seguidos. Y el nivel de actividad puede tener mejores indicadores, pero todavía esto es un proceso muy lento, donde todavía la palabra derrame como que no termina de alcanzar.
Entonces, me da la sensación que el gobierno está apostando, vamos a ponerle un plazo, seis meses, a ver si esto tarde o temprano mejora, pero en algún momento el relanzamiento va a ser necesario.
El tema de la recaudación que baja y que finalmente es el perro que se muerde la cola, y que algunos colegas tuyos consideran que es un problema estructural del plan económico, de que inevitablemente chocan contra sí mismos, ¿es una visión extremista?
El ajuste fiscal, que es la nave insignia de este gobierno, el superávit fiscal es la palabra más importante que tiene, se basó el primer año en la reducción del gasto público vía licuación y motosierra, vamos a usar palabras simplificadas. El año pasado se mantuvo. La buena noticia fue mantener el ajuste y este año enfrenta dos o tres desafíos importantes. El primero, que la recaudación de impuestos cae, la recaudación viene por debajo. Entonces es mucho más difícil tener superávit fiscal con ingresos cayendo que con ingresos subiendo, y no es tan automático: si me caen los ingresos, bajo los gastos.
Después tenemos un segundo tema no menor, que es que para reformar la cuestión previsional tenemos 50% del gasto público indexado. O sea, tanto las jubilaciones como el gasto social se indexan mensualmente, ni siquiera trimestralmente. Cuando la inflación es tres, la indexación se hace más complicada. Y tercero, que los ingresos por privatizaciones que venían un poco a suplir este tema están, pero no alcanzan, son pocos.
Entonces el problema está: el superávit fiscal, repito, nave insignia política de este gobierno, enfrenta desafíos. Si vos me preguntás si estamos ante un drama grande, no. Todavía lo que vamos a tener es que el superávit fiscal va a caer, va a ser menor de lo esperado, le va a costar. Empieza a hacer trampitas, porque no le paga al PAMI, no cumple con esto, no le paga lo otro, no devuelve el IVA, trampitas que siempre se hicieron y que uno hubiera esperado que este programa no hiciera. Pero dentro del relanzamiento, fortalecer el superávit fiscal empieza a ser un nuevo desafío, porque con ingresos cayendo se hace más difícil. Y una cosa importante: cualquier reforma tributaria que apuntara a bajar impuestos queda postergada.
Esta idea de que hay que volver a bajar 2% los gastos en todas las áreas, lanzada por el ministro recientemente, incluso una controversia porque uno de nuestros colegas dijo 20%, pero 2% todos los gastos en todas las áreas, ¿no plantea esta idea de que hacés recortes, te baja la recaudación, tenés que volver a hacer recortes, te baja la recaudación?
Eso pasaba cuando estábamos en deflación. Estábamos en deflación, el perro que se muerde la cola. Me parece que en una economía donde todavía la inflación es 30% no termina de entrar en ese círculo vicioso de deflación, ajuste, más recesión y todo eso. El 2% lo veo como algo más simbólico, porque 2%… pero las jubilaciones no se pueden. Para bajar los subsidios tengo que subir las tarifas. Entonces el 2% termina siendo el 2% del 20% del gasto público, por poner algo..
Acá me parece que el problema de fondo es que la economía está tardando mucho en dar resultados de reactivación y, por lo tanto, la recaudación de impuestos viene por demás, y las privatizaciones y la indexación del gasto entonces se complica. Todavía no le atribuyo la gravedad del círculo vicioso de que con eso vamos a retroalimentar la recesión, porque me parece que estamos hablando de algo cuantitativamente muy pequeño.
El dólar, lo tenés con un tres delante, 1380 y impresiona si uno lo compara con los últimos seis meses, o si querés los últimos 18 meses.
Sí, yo te diría dos cosas que trataré de que no sean contradictorias en sí mismas. La primera es que en un par de meses volvemos al tipo de cambio que teníamos antes de la asunción de Milei, 1300 pesos, por ponerle 1300 y pico, por lo menos a estos valores y con una inflación como la que estamos teniendo, un poquito menos. El 350 de Massa en cualquier momento es el que tenemos ahora. Donde la primera pregunta es: ¿cambió tanto la economía argentina para que aquel tipo de cambio que estaba mal hoy esté bien? Y la respuesta es no. Entonces ahí como que entrás a decir: “Algo hay, algo que no me gusta”.
La segunda cosa que te voy a decir, a diferencia del 350 y a diferencia incluso del año pasado, no lo determina el gobierno, lo determina el mercado, lo determina la oferta y la demanda. Y te agregaría algo más: lo determina la oferta y la demanda con algo que la última vez que estuve acá, todos nosotros lo dijimos veinte veces, te dijimos: “El gobierno tiene que comprar”, ¿te acordás que estaba la discusión? Y ahora está comprando. Entonces es casi como que te digo: no me gusta el 1350, pero lo pone el mercado. No lo pongo yo, no lo pone Caputo, lo pone el mercado con el gobierno comprando. Entonces es como que casi digo: “A llorar a la iglesia”, lo dice el mercado.
Ahora, acá viene la pregunta: ¿el gobierno tiene algo para hacer o no tiene nada para hacer? El gobierno ha dicho, y es válido que lo diga, el mercado. Bueno, entonces, si el que lo decide es el mercado, a lo único que te tenés que comprometer es que si mañana, cuando digo mañana es cuando sea, el mercado no dice 1350 sino que dice 1500, lo tenés que aceptar, porque no me podés jugar asimétricamente el partido. Cuando baja no hacés nada y cuando sube hacés algo. Entonces, si hoy el mercado dice 1350, lo aceptamos, pero si mañana dice 1500, te lo bancás.
Hoy estamos ante una situación muy particular donde hay una fenomenal demanda de dólares. La fenomenal oferta tiene dos motivos, uno bueno, uno malo. El bueno es que las exportaciones están muy bien. Exportaciones están en un año brillante, ya sea agrícolas, mineras, petroleras. Pero la importación está muy baja.
El macroeconomista te dice: “Están muy bajas”. Había 7000 millones por mes y ahora hay 5000. Más vale que suban, porque si las importaciones no suben va a ser consecuencia de que el nivel de actividad se quedó muy bajo. Entonces suben, y cuando suben las importaciones, si el tipo de cambio sube, te la tenés que bancar. Entonces ese sería mi mensaje.
Nos perdimos una oportunidad interesante. El dólar en Brasil valía 5,60, 5,40, vale cinco, hasta 4,99 creo. Hubiera sido un momento interesante para recuperar competitividad contra Brasil, y como ellos cayeron, nosotros caímos, seguimos igual de mal. Y otro tema también no menor, porque cuando lo determina el mercado, otra variable relevante son los precios internacionales. Es mucho más fácil y genuino tener un tipo de cambio bajo cuando tus precios son altos que cuando tus precios internacionales son regulares. Chile, por ejemplo, desde que ganó el nuevo presidente, el precio internacional del cobre en la estratósfera, el tipo de cambio bajó. Nosotros no tenemos la soja a 500 o para que el sector agrícola, que está con una cosecha espectacular, salga a invertir. Entonces, a mí me gustaría 1600, por decir un número. El mercado está poniendo 1350. Ok. Si mañana dice 1600, te la tenés que aguantar.
Que esté en 1350 y que el gobierno no haga nada, y como vos decís, cuando sube hace y de hecho la banda más que banda es un techo, para ponerlo en términos concretos, es porque lo utiliza el gobierno como un elemento antiinflacionario. Si fuera 1600, ¿qué pasaría con la inflación?
Yo te diría, hoy más que ancla es el resultado del mercado, de la oferta y la demanda. Si mañana, el mercado dijera “va para arriba” y yo no actúo, obviamente estaría con esa preocupación, porque Argentina todavía no ha cortado el vínculo dólar-precios. Entonces, cuando pensamos que la tasa de inflación nos gustaría que sea 20 y pico y no 30 y si el tipo de cambio sube, ¿qué pasa? Entonces,son parte de la frazada corta que tenemos.
Vuelvo al inicio: pero 1350 me parece poco cuando veo que Río de Janeiro está barato, cuando veo que Madrid está barato, cuando veo esas cosas, hay algo que no me gusta. Lo está diciendo el mercado. Si mañana sube, lo tenés que dejar subir y veremos qué pasa con la tasa de inflación. Son las reglas de juego. Vos quisiste estar en el mercado libre. Una cosa: si vos preguntás a nosotros, siempre hubiéramos puesto el mercado único y libre de cambio sin restricciones como la frutilla de la torta, como el penthouse del edificio. Te apresuraste demasiado a querer jugar en la Champions League y todavía estamos jugando el campeonato local.
Y en el caso de que todavía quedan restricciones, por ejemplo, para remisión de utilidades, ¿no falta todavía liberar todo absolutamente?
La distribución de utilidades para los nuevos balances ya ahora, a partir de este mes, empieza a estar prácticamente liberada, no el atesoramiento empresarial, yo particularmente no liberaría ese mercado, dejalo que sigan las restricciones. Yo me empiezo a preguntar si, sin retrotraer lo que fue la liberación, no hay que empezar a poner un poco de trabas, porque que la gente esté comprando dólares alegremente, y eso le pega en el palo a ser fuga de capitales, se convierte en el mayor obstáculo a la reactivación. Entonces, cuando vos no podés hacer las cosas por las buenas, porque no baja la inflación, porque no baja el riesgo país, porque no generás horizonte y bueno, de repente tenés que encontrar atajos. Pero bueno, hoy la política económica está jugando este juego y vamos a ver los próximos seis meses, los próximos doce meses. Da la sensación que la demanda de dólares de la gente ha encontrado un piso que no se puede perforar de 2000 y pico de millones de dólares por mes, que es mucho.
LT