Documentos de inteligencia sugieren que Marilyn Monroe murió tras una discusión con Robert F. Kennedy en su casa
La estrella de cine murió en 1962 por una sobredosis de barbitúricos, pero nuevos reportes detallan la presencia del fiscal general de los Estados Unidos en la escena poco antes del deceso.
La madrugada del 5 de agosto de 1962, el cuerpo sin vida de Marilyn Monroe apareció en su habitación de Brentwood, California, con niveles letales de pentobarbital y de hidrato de cloral en sangre. La versión oficial de la Oficina del Forense de Los Ángeles determinó un "probable suicidio" por ingesta de pastillas, pero la cronología de los hechos generó contradicciones documentadas durante décadas. El hallazgo ocurrió a las 3:45, aunque la policía recibió el aviso recién después de las 4:00, lo que permitió una ventana de tiempo sin supervisión judicial.
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El informe publicado por Daily Mail sostiene que la actriz mantuvo una fuerte disputa con Robert F. Kennedy horas antes de morir. Según testimonios de agentes que vigilaban la casa, el entonces fiscal general de los Estados Unidos llegó a la residencia para exigir la entrega de un diario personal donde Monroe anotaba detalles de sus relaciones con la élite política. La tensión entre ambos escaló cuando ella se negó a entregar el cuaderno, lo que derivó en una intervención de los custodios del funcionario.
La vigilancia sobre la propiedad de Monroe estuvo a cargo del detective privado Fred Otash, quien instaló micrófonos en toda la vivienda por orden de intereses políticos y mafiosos. Los registros de audio captaron una discusión violenta donde la actriz gritó: "Me usaron, me siento usada". Estas grabaciones permanecieron ocultas durante años, pero las transcripciones filtradas confirman que Kennedy no estaba en San Francisco esa noche, como afirmó su coartada oficial, sino en Los Ángeles.
El oficial de policía Jack Clemmons, el primero en llegar a la escena del crimen, documentó irregularidades graves en la disposición del cadáver y la limpieza del entorno. "Ella estaba estirada boca abajo, en una posición que no coincidía con una muerte por sobredosis oral", declaró el agente en reportes posteriores. Clemmons notó que no había un vaso de agua cerca de la cama, elemento indispensable para ingerir las 47 pastillas de Nembutal encontradas supuestamente en su estómago.
¿Qué revelaron las grabaciones ocultas en la casa de Marilyn Monroe?
Los dispositivos de escucha instalados por Otash y el experto en electrónica Bernard Spindel registraron la entrada de dos hombres al dormitorio de la actriz tras la salida de Kennedy. Los informes de inteligencia sugieren que estos individuos inyectaron una sustancia a Monroe para calmarla o silenciarla definitivamente. "Fue un asesinato por inyección", afirmó Spindel antes de que sus archivos fueran confiscados por las autoridades de Nueva York en una redada realizada en 1966.
La autopsia realizada por el doctor Thomas Noguchi no encontró residuos de cristales amarillos en el sistema digestivo de la actriz, algo habitual en ingestas masivas de cápsulas de Nembutal. Este dato científico reforzó la hipótesis de que las drogas entraron al organismo mediante un enema o una inyección, métodos que no dejan rastro estomacal. Sin embargo, el forense no preservó las muestras de los órganos internos para análisis posteriores, lo que impidió una revisión técnica profunda del caso.
El diario de tapa roja de la estrella, donde supuestamente figuraban secretos de Estado y planes nucleares discutidos con John F. Kennedy, desapareció de la escena aquella noche. El coronel Ludovic Spiros, un informante de la inteligencia militar, aseguró que el documento fue sustraído por agentes federales minutos después de confirmarse el fallecimiento. Monroe amenazó con realizar una conferencia de prensa para revelar su amorío con el presidente y su hermano, lo que representaba un peligro de seguridad nacional.
¿Por qué el FBI mantuvo bajo secreto los movimientos de Robert F. Kennedy?
El director del FBI, J. Edgar Hoover, poseía archivos detallados sobre el comportamiento de los hermanos Kennedy y usó esa información para mantener su poder en la agencia. Los documentos desclasificados muestran que Hoover supo de la presencia de Robert en la casa de Monroe pero decidió no interferir en la investigación local para evitar un escándalo que derribara al gobierno. "La situación de Monroe era una bomba de tiempo", indica un memorándum interno de la agencia de 1962.
La relación de la actriz con el clan Kennedy comenzó en 1961 y se intensificó durante las visitas del presidente a la costa oeste. Monroe creyó que John se divorciaría de Jackie Kennedy para casarse con ella, una idea que el mandatario descartó tras las presiones de su padre, Joe Kennedy. Al ser transferida sentimentalmente a Robert, la actriz sintió un rechazo que la llevó a llamar repetidamente a la Casa Blanca, lo que motivó la orden de cortar todo contacto con ella.
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El sargento de la policía de Los Ángeles, Mike Rothmiller, quien tuvo acceso a los archivos de la Unidad de Inteligencia Organizada, afirmó que el fiscal general estuvo presente cuando le administraron el sedante. Rothmiller detalló que el objetivo inicial era sedarla para recuperar el diario, pero la dosis resultó fatal debido al estado previo de la actriz. "Kennedy observó cómo ella perdía el conocimiento", escribió el exoficial en su investigación basada en registros clasificados del departamento.
La última persona que habló con Monroe fue Peter Lawford, actor y cuñado de los Kennedy, quien notó que su voz sonaba arrastrada y extraña. Lawford confesó años más tarde a sus allegados que su misión esa noche era limpiar cualquier evidencia que vinculara a la familia política con la propiedad antes de que llegara la prensa. Los registros telefónicos de la casa fueron alterados y varias hojas del registro de llamadas desaparecieron antes de que el forense pudiera revisarlos.
La mucama de la actriz, Eunice Murray, cambió su testimonio en diversas oportunidades, lo que aumentó las sospechas de un encubrimiento coordinado. En su primera declaración dijo que vio luz bajo la puerta a medianoche, pero luego admitió que fue ella quien llamó a Lawford antes que a la policía. " Robert Kennedy estuvo ahí, yo lo vi", confesó Murray en una entrevista grabada hacia el final de su vida, contradiciendo su versión judicial de 1962.
El impacto de la muerte de Monroe permitió al gobierno de Estados Unidos cerrar un capítulo que amenazaba la estabilidad de la presidencia en plena Guerra Fría. La narrativa de la actriz inestable y depresiva se impuso en los medios masivos, mientras que los reportes de inteligencia fueron archivados bajo el rótulo de secretos de seguridad. La justicia nunca reabrió el caso como homicidio, manteniendo la carátula de suicidio a pesar de la ausencia de pruebas físicas en el aparato digestivo.