Ana Julia y Martín Bonetto: los hermanos reconstruyen su trágica historia familiar con un 'libro-casa'
Con "Hubo una vez hubo un patio", los hermanos Bonetto traen al presente la vida familiar que la última dictadura cívico-militar destruyó con las desaparición de sus padres.
Una parábola trágica encuentra a los hermanos Martín y Ana Julia Bonetto en una obra que accede a eso que, en la militancia por la Memoria, la Verdad y la Justicia se llama “reparación”. En este caso se trata de una “casa-libro, libro-casa” titulado Hubo una vez un patio. El 1º de febrero de 1977, un grupo de tareas secuestró, torturó y desapareció a sus padres, Anna María Mobili y José Roberto Bonetto. Martín tenía 15 meses, y Ana Julia, 40 días.
La recuperación de fotos y de relatos sobre los padres de Ana Julia y Martín Bonetto se transformaron en un Hubo una vez un patio.
Tras el secuestro de sus padres, Martín y Ana Julia Bonetto fueron criados en ciudades separadas: él se quedó en La Plata y ella fue mudada a Olavarría. Detrás de la decisión de la separación, radicaba la esperanza trunca del regreso, que reuniría a la familia. Esa reunión no sucedió. Pero cuarenta y nueve años después, Hubo una vez un patio, libro orquestado por Ana Julia Bonetto –artista plástica–, y su hermano Martín –reportero gráfico–, se permite la mediación del archivo para volver presente una herida que se abre e ilumina con una memoria activa, que reconstruye y nutre el amor familiar ultrajado por el terrorismo de Estado.
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Al acceso a cartas, fotos y objetos, se le sumaron testimonios de personas que conocieron a sus padres: los recuerdos tejen así una trama tan metafórica como material que se permite una recursividad hermosa. Porque Alguna vez un patio es una casa Y esa casa es un libro. La obra organiza así un recorrido por las historias de Anna y Roberto, sus vidas en La Plata y Olavarría, recortes de la identificación de los restos de Roberto, las fiestas familiares.
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Ana Julia y Martín Bonetto presentaron Hubo una vez un patio en Naesqui –la librería de Ignacio "Nacho" Pereyra Iraola, ex director editorial de Planeta Argentina–, y luego en la reciente Feria del Libro donde los hermanos Bonetto hablaron de su obra. ”Fui un día a la casa de Martín 2019 y le dije que como solamente habíamos estado dos meses los cuatro juntos, o sea del 11 de diciembre del 76 al 1 de febrero del 77, que sería precioso juntarnos los cuatro otra vez en un libro, como un espacio habitable, donde estemos juntos para siempre”, dijo Ana Julia. Los cuatro miembros de la familia Mobili-Bonetto tenían una vocación de escritura y arte y quizás ahí esté cifrada no solo las profesiones de la artista plástica y el reportero gráfico, sino también el collage que propicia, tantas décadas después, esta reunión fraternal en torno a la memoria. “Este libro-casa, una casa-libro. Y como los cuatro dibujamos-escribimos podíamos poner a dialogar todo ese material”, prosiguió.
Los Bonetto: Ana Julia es artista plástica, y su hermano Martín es reportero gráfico.
Alguna vez un patio presenta lo que Martín Bonetto llama una “idea superadora”: que allí se encuentren habitaciones que abran las puertas a fracciones del recuerdo. “También esa casa libro podía tener un sótano, donde se escriban las hojas paredes sobre las manchas de humedad las partes más oscuras de todo esto”, dice su hermana. El camino hacia esta arquitectura de papel no fue lineal. Al no forjarse entre Ana Julia y Martín un vínculo de hermanos bajo el mismo techo, cobijados por distintas ramas de una familia extendida, hubo que hacer esfuerzos para llegar a este punto en que la parábola se cierra y se permite presentarle al mundo un ejercicio de memoria fundamental, en un año que recordó los cincuenta años del inicio de la dictadura cívico-militar.