Misterio histórico

Revelan que Howard Carter calificó como una "bendición" la muerte del periodista que inventó la maldición de Tutankamón

Una carta fechada en 1934 revela que el arqueólogo Howard Carter consideró una "bendición" el fallecimiento de Arthur Weigall, periodista que difundió el mito de la maldición de Tutankamón.

Howard Carter Foto: captura-redes

El arqueólogo británico Howard Carter, célebre por descubrir la tumba de Tutankamón en 1922, expresó su alivio tras la muerte del periodista y egiptólogo Arthur Weigall en una carta escrita en 1934. El documento, recientemente analizado por expertos y difundido por el medio británico Daily Mail, expone la tensa relación entre ambos hombres debido a la invención de la supuesta maldición del faraón. Carter envió el texto a un colega poco tiempo después de que Weigall falleciera en Londres a los 53 años.

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La misiva permite comprender la profunda frustración que Carter sintió durante años por el sensacionalismo que rodeó su hallazgo en el Valle de los Reyes. Según el contenido de la carta, el arqueólogo no ocultó su desprecio por la figura de Weigall, a quien señalaba como el principal responsable de alimentar leyendas infundadas. El descubrimiento de este material epistolar aporta una nueva perspectiva sobre los conflictos internos que marcaron la era dorada de la egiptología.

¿Qué escribió Howard Carter sobre el fallecimiento de Arthur Weigall?

En el documento, Carter utilizó términos contundentes para referirse a la desaparición física del cronista. "La muerte de Arthur Weigall fue una verdadera bendición", sentenció el arqueólogo en el escrito dirigido a su amigo y colega Percy Newberry. Esta frase revela que Carter veía en el periodista un obstáculo para la seriedad científica de sus investigaciones. El tono de la carta es directo y carece de las formalidades habituales de pésame de la época.

Carter consideraba que las historias publicadas por Weigall sobre desgracias ocurridas a quienes entraban en la tumba perjudicaban su reputación profesional. Para el arqueólogo, el mito de la maldición no era más que una invención mediática para vender periódicos. El descubrimiento de la tumba atrajo una atención global sin precedentes, pero Carter siempre intentó mantener el enfoque en el valor histórico y arqueológico del sitio.

¿Cómo surgió la enemistad entre el arqueólogo y el periodista?

La rivalidad comenzó poco después de la apertura de la tumba, cuando Carter otorgó la exclusividad de la información al diario The Times. Esta decisión enfureció a otros periodistas, entre ellos Weigall, quien representaba al Daily Mail y comenzó a escribir relatos sobre supuestas represalias sobrenaturales de los antiguos egipcios. La tensión entre ambos creció a medida que Weigall publicaba detalles sobre enfermedades o accidentes que sufrían los miembros de la expedición.

Weigall fue uno de los primeros en sugerir que la muerte de Lord Carnarvon, financista de la excavación, estaba vinculada a una profecía del faraón. Carter siempre negó estas afirmaciones, calificándolas de absurdas y poco científicas. La carta de 1934 confirma que el rencor de Carter hacia el periodista persistió durante más de una década después del inicio de los trabajos en la tumba KV62.

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El arqueólogo también criticó en sus escritos la falta de rigor de Weigall, a quien acusaba de distorsionar los hechos arqueológicos para adaptarlos a narrativas de ficción. Carter creía que la labor del periodista había empañado uno de los logros más importantes de la historia de la arqueología. El hallazgo de la carta se produjo en el marco de una investigación sobre los archivos personales de la familia de Newberry.

La carta menciona además que la ausencia de Weigall permitiría que la egiptología avanzara sin las interferencias de la prensa sensacionalista. Carter confiaba en que, con el tiempo, la verdad científica se impondría sobre los mitos populares. El documento original se encuentra actualmente bajo custodia de investigadores que estudian la correspondencia privada de los egiptólogos del siglo XX.

El texto finaliza detallando que Carter continuó con sus labores de catalogación de los tesoros de Tutankamón hasta su propia muerte en 1939. La relación epistolar entre Carter y Newberry es una de las fuentes primarias más consultadas para entender el contexto social de las excavaciones británicas en Egipto. El informe sobre este hallazgo fue presentado recientemente por historiadores en el Reino Unido.