Vacunación infantil

Salud pública en alerta: crecen los brotes y cae la cobertura de vacunación infantil en Argentina

Un tercio de los niños no tiene el esquema completo y los casos de enfermedades prevenibles, como la tos convulsa, vuelven a aumentar. Especialistas advierten por fallas en la gestión, barreras de acceso y desinformación.

Vacunación Foto: Cedoc

La caída sostenida en las tasas de vacunación en Argentina encendió una señal de alarma sanitaria. Datos recientes muestran que una proporción significativa de niños no cuenta con el esquema completo de inmunización, un escenario que ya tiene consecuencias concretas: el resurgimiento de enfermedades prevenibles, como la tos convulsa, con brotes detectados en distintas provincias.

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Brote de tos convulsa en Argentina 2026: aumento del 147% de casos

Según el Boletín Epidemiológico Nacional, durante las primeras nueve semanas de 2026 se registró un incremento del 147% en los casos de tos convulsa respecto al mismo período del año anterior. Los contagios pasaron de 87 a 215, afectando principalmente a menores de 14 años.

Aunque la mayor proporción corresponde a niños pequeños —un grupo históricamente más vulnerable—, un 33% de los casos se detectó en chicos de entre 3 y 14 años. Este dato sugiere que el problema no es reciente, sino el resultado de esquemas de vacunación incompletos acumulados en el tiempo.

Cobertura de vacunación infantil en Argentina: niveles por debajo del 95%

El nivel de vacunación contra la tos convulsa evidencia un escenario dispar en el país:

- Solo 4 provincias superan el 90% de cobertura completa

- 13 se ubican entre el 70% y el 90%

- 7 están por debajo del 70%

Esto implica que la mayoría de las jurisdicciones no alcanza el umbral necesario para garantizar la inmunidad colectiva, estimado en torno al 95%.

El fenómeno no se limita a una región específica: afecta tanto a provincias del norte como a distritos con mayor desarrollo relativo, como la Ciudad de Buenos Aires.

Sistema de vacunación en Argentina: problemas de gestión entre Nación y provincias

Uno de los factores señalados por especialistas es la complejidad del esquema de gestión. En el marco del sistema federal argentino, las provincias tienen la responsabilidad de aplicar las vacunas, mientras que el Estado nacional se encarga de su compra y distribución.

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La sanción de la Ley 27.491 en 2019 formalizó este esquema, pero sin redefinir claramente las competencias. Como resultado, conviven dos niveles de gobierno con responsabilidades sobre el mismo objetivo, lo que dificulta la coordinación y diluye la rendición de cuentas.

Esta superposición puede traducirse en fallas logísticas, demoras en la distribución o dificultades en la implementación de campañas, impactando directamente en las coberturas.

Barreras de acceso a la vacunación: horarios, distancia y trámites burocráticos

A los problemas de gestión se suman obstáculos concretos para las familias. Entre ellos:

- Horarios restringidos en centros de salud

- Distancias geográficas a los vacunatorios

- Dificultades laborales para asistir a controles

Además, el sistema de control vinculado a la Asignación Universal por Hijo (AUH) presenta limitaciones. El cumplimiento de la vacunación se acredita mediante la “Libreta de la Seguridad Social”, un mecanismo en formato papel que exige trámites presenciales en escuelas, centros de salud y oficinas de ANSES.

Este circuito, considerado por especialistas como burocrático y obsoleto, no solo genera sobrecarga administrativa sino que también limita la calidad de los datos disponibles.

Caída del calendario de vacunación en Argentina: 1,7 millones de niños sin vacunas

El descenso en las coberturas no se restringe a la tos convulsa. Informes recientes advierten una tendencia más amplia:

  • Entre 2022 y 2024, alrededor de 1,7 millones de niños no recibieron alguna vacuna correspondiente a su edad
  • El refuerzo de la Triple Viral en niños de 5 años cayó al 46,7%
  • La cobertura contra la poliomielitis en ese grupo descendió al 47,6%
  • La vacuna contra el VPH alcanzó apenas el 55,5% en mujeres y el 50,9% en varones adolescentes

Estos valores están muy por debajo de los niveles registrados una década atrás y del umbral necesario para prevenir brotes.

Desinformación sobre vacunas: mitos, redes sociales y pérdida de confianza

Más allá de los problemas estructurales, los especialistas advierten sobre un cambio en la percepción social. La circulación de información falsa en redes sociales y la falta de recomendación activa por parte de algunos equipos de salud contribuyen a generar dudas sobre la seguridad y la necesidad de las vacunas.

Sin embargo, la evidencia científica es contundente: las vacunas son seguras, eficaces y fundamentales para prevenir enfermedades graves. En los últimos 50 años, se estima que han salvado más de 150 millones de vidas en todo el mundo.

Riesgos de la baja vacunación: brotes, internaciones y enfermedades prevenibles

La disminución en las tasas de vacunación debilita la inmunidad colectiva, una barrera clave que protege incluso a quienes no pueden vacunarse, como bebés pequeños o personas inmunocomprometidas.

Cuando esta protección cae, aumentan las probabilidades de brotes, internaciones y complicaciones. Enfermedades como el sarampión, la poliomielitis o la tos convulsa, que se consideraban controladas, vuelven a representar una amenaza.

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Frente a este escenario, los especialistas coinciden en que el desafío no es solo recuperar coberturas, sino también reconstruir la confianza social, mejorar la accesibilidad y optimizar la gestión del sistema sanitario.

La vacunación, insisten, no es solo una decisión individual: es una política colectiva que define la salud de las próximas generaciones.

 

LV/ff